Sunday, February 26, 2012

Onfray: Contrahistoria, 7° tomo (2)



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Segunda parte de la presentación del 7° volumen de la Contrahistoria de la filosofía -Nietzsche y Guyau

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Sunday, February 19, 2012

Onfray: Contrahistoria, 7° tomo



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Presentanción del tomo 7° de la Contrahistoria del filosofía de Michel Onfray -en noviembre de 2011. En español solo tenemos editados hasta el 4 volumen, los tomos subsiguientes versan sobre figuras del siglo XIX. En el 5 Onfray tratará el eudemonismo social liberal y socialista -Stuart Mill, Bentham, Owen, Fourier y Bakunin-, en el 6 a los radicales existencialistas -Thoreau, Schopenhauer y Max Stirner- y en este reciente, al concepto de Gran Hombre -o superhombre- a partir de Nietzsche y de Jean Marie Guyau, pensador francés hedonista y nietzscheano hoy olvidado.

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Thursday, February 16, 2012

Sobre Cerdos & peces, para Ñ


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En la revista Ñ del sábado pasado publiqué un ensayo al estilo de crónica sobre el libro de la revista Cerdos & Peces de Enrique Symns. Acá lo pueden leer.

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Curso Marzo: Ensayo


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Idea:

“Así, yo mismo soy el tema de mi libro, y no hay razón, lector,
para que emplees tus ocios en materia tan frívola y vana”.
Michel de Montaigne, 12 de junio de 1589


El ensayo, tal como lo conocemos hoy, surge de la pluma de Michel de Montaigne, filósofo y escriba hedónico –y ciceroniano- del siglo XVI que talló bajo su nombre su libro único: los ensayos. ¿Qué ensayaba? ¿Qué características abría tal nombre? ¿Qué preguntas procuraba responder? En principio, hay varias cosas –quién es uno mismo, requisitoria moderna, el individuo y la conciencia: un acto de habla perlocutorio, un soliloquio continuo, un género epidíctico que advenía de la conversación y, en el fondo, de la oratoria grecorromana escrita: las epístolas de Séneca a Lucilio, por caso, eran su antecedente. Luego, la divagación reflexiva sobre un tema que no pretende persuadir ni informar ni dar a conocer. El ensayo es el puro deleite en la estetización de un concepto, de un tema. El ensayo –según la matriz montaigneana- es libre, amistoso, asistemático, para un público amplio, sin aparato crítico ni documental y que no oculta la subjetividad de un primer lugar: un yo que encandila. El propio Montaigne diserta desde su intimidad, su vida cotidiana, incluso sus aspectos más incómodos e impúdicos –comidas, bebidas, heces, sexo, pene, flatos, etc.

Cercano al artículo periodístico, la carta –de los libertinos, como Cyrano- o el diálogo platónico, el ensayo no tiene nada que ver con el tratado ni con la summa –ambos manuales didácticos, carentes de erótica: es su antítesis. Si bien el ensayo es lógico, no reclama que su argumentación se “apoye” en muletas ni citas –en todo caso, las hace chocar o las emplea como trampolín: cual dandi recorre la ciudad textual, los nombres, los derrocha de forma indecorosa y con afán de hacerlos pelear entre sí. Por ello, el ensayo será el pensamiento “puro”, en estado de pretexto y descuento, con cierto aire incidental y elegante en su insinuación. Ortega dirá que es “ciencia sin prueba explícita”. Alfonso Reyes será más sutil: “es el Centauro de los géneros”. Y Adolfo Bioy Casares lo hará de modo más gráfico y, por ende, garante de cierta contundencia paradojal: “un género para escritores maduros, donde la nota personal, la subjetividad y la digresión no son accidentales sino medulares”.

En este curso teórico-práctico, veremos el recorrido por la historia del género a partir de dos grandes tradiciones: 1) el ensayo filosófico –de Montaigne a Onfray, 2) el ensayismo argentino –de Sarmiento a Sebreli. No será propósito dar un recetario ni normativa alguna para escribir un ensayo: precisamente ensayar es lo opuesto, arriesgar formas improbables, pero sí dar un muestrario de posibles alternativas para encararlo. En la primera clase se requerirá que cada integrante comience a escribir un breve texto que en el último encuentro –luego de un mes- pongan a disposición de todos, lo expongan: si quieren lo lean íntegro o un fragmento –a voluntad- a fin de ser analizado entre todos los asistentes.

Jorge Luis Borges señala en el prólogo a El oro de los tigres (1969) que un "idioma es una tradición, un modo de sentir la realidad, no un arbitrario repertorio de símbolos". El español rioplatense es "otro tono", que nos “pide” ensayar en su sintonía. Este será el propósito de estos encuentros.

Programa:

Clase 1. Historia de un género y estilos: ¿cómo y para qué ensayar?
• Textos: 1) Epístolas morales a Lucilio de Séneca, 2) Ensayos de Michel de Montaigne, 3) Prólogo a Ensayistas ingleses de Adolfo Bioy Casares. Definiciones de ensayo de: David Hume, Borges, Ortega y Gasset, Alfonso Reyes, Octavio Paz y Michel Foucault.

Clase 2. Ensayo filosófico: subjetividad y mundo
• Textos: 1) Ensayos (1592) de Michel de Montaigne, 2) Walden o la vida en los bosques (1854) de Henry David Thoreau, 2) La gaya ciencia (1882) de Friedrich Nietzsche, 4) El uso de los placeres (1984) de Michel Foucault, 5) La construcción de uno mismo (1991) de Michel Onfray

Clase 3. Ensayo argentino: la pampa como condición del pensamiento
• Textos: 1) Facundo (1845) de Domingo Faustino Sarmiento, 2) Las multitudes argentinas (1899) de José María Ramos Mejía, 3) Radiografía de la pampa (1933) de Ezequiel Martínez Estrada, 4) Buenos Aires, vida cotidiana y alienación (1964) de Juan José Sebreli, 5) Restos pampeanos (2008) de Horacio González

Clase 4. Práctico: presentación y debate de los ensayos

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Duración: 4 clases
Costo: $ 250 (incluye material de lectura y una copa de vino)

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Monday, February 13, 2012

Martínez Estrada, un anarquismo epicúreo


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"Como los antiguos epicúreos, Martínez Estrada renegaba de toda forma de acción: el intelectual debía aislarse del mundo, despreocuparse de la cosa pública, encerrarse en sí mismo para consagrar su vida a construir su propio mito. La quietud, la soledad y el desinterés por el resto de la sociedad que reinaban en el Jardín de Epicuro".
J. J. Sebreli, Martínez Estrada. Una rebelión inútil.

Me interesa hacer un recorrido por las principales ideas de la filosofía de Ezequiel Martínez Estrada. Para ello, tomaré como referencia en especial dos textos: 1) Martínez Estrada. Una rebelión inútil de Juan José Sebreli, 2) El prólogo a La Cabeza de Goliat de Christian Ferrer. Y algunas ideas de Soriasis y Nación, un brillante ensayo también de Ferrer.

1. Puede verse a Ezequiel Martínez Estrada como un Sarmiento del siglo XX -así se quiso pensar él. O como el reverso del pensamiento de Eduardo Mallea -un optimista naif. O bien con el cristal del rescate presente y equidistante por diferentes corrientes: desde el neopopulismo de Horacio González -en Restos pampeanos- al anarquismo de Christian Ferrer -que pronto publicará un libro sobre su obra. Mi lectura de Martínez Estrada se mantiene a distancia de ambos. ni populista latinoamericanista ni anarquista antiliberal. Mi óptica conserva esa fibra anárquica y libertaria, pero reivindica el carozo del pensamiento martinezestradesco: era un epicúreo y, sobre todo, un nietzscheano. Un anarquista epicúreo, así lo pienso. La influencia del pensamiento de Arthur Schopenhauer es innegable, así como de Nietzsche, del que escribió un gran libro -como en Lugones, su mentor. Una constelación de autores navegaban por el pensamiento estradiano: desde el individualismo libertario de Henry David Thoreau al pesimismo trágico de Miguel de Unamuno, pasando por Oswald Spengler o Guillermo Enrique Hudson.

2. Martínez Estrada, como todo filósofo -como Nietzsche mismo- antes que nada era un gran escritor -también autor de poesía y ficción. Estrada sacrificaba las ideas a la estética e incluso a una sintaxis caprichosa, arbitraria y lúdica. El esteticismo de su filosofía lo coloca en un estilo neobarroco dónde el doble sentido, la paradoja, la antítesis, el manierismo, el exceso o la ampulosidad grandilocuente oscilan con su exceso semántico. Anarquista en el sentido de aristócrata de espíritu -como Borges o Jünger-, de clase media/baja y anticlerical, Martínez Estrada podría haber sido tranquilamente aceptado por la derecha -que lo elogiaba- pero sin embargo esas posturas o linajes lo distancian para colocarlo en un lugar incómodo, como todo gran filósofo.

3. Ideas claves de su filosofía. 1) Lo "facúndico", esto es, civilización y barbarie no son posiciones excluyentes, sino es una paradoja simultánea de la Argentina. No es una antinomia sacrificial sino una integración en una totalidad -que es la mente y personalidad del propio Sarmiento, 2) El fatalismo telúrico es un rasgo, pero no en sentido negativo. Cierta "condena" de la cultura argentina a la ubicación geográfica y el lugar, que puede leerse como el "mal" de la pampa, 3) El resentimiento produce la repetición histórica de los oprimidos -como diría Nietzsche-, aquí se puede ver ese eterno retorno del rosismo al yrigoyenismo al peronismo, y así, 4) La "amargura metódica", como sistema para detectar invariantes históricas: siempre pensar lo peor, 5) La figura del intelectual libre y luchador -salvo su última etapa donde apoya abiertamente la revolución cubana, 6) La concepción del individualismo libertario como forma de vida del pensador.

4. Martínez Estrada pensaba de modo sísmico. Esa veta explosiva, furiosa, guerrera, va de suyo con el estilo belicoso pero lírico de su ensayística. Quizá en esa fortaleza y contundencia haya que detectar su vitalismo y amor a la vida -y en especial, a su país. Las características de su personalidad y concepción del intelectual advenían de su formación: el orgullo de autodidacta, la extrema independencia personal, la pulsión libertaria, la excentricidad -que sin embargo, no lo marginó: gozó del respeto de sus pares-, la insularidad ética, la construcción de sí mismo, cierto dandismo provinciano. Ese anarquismo moral adquiere sentido con su epicureísmo ético. En algún aspecto, podemos pensar un hedonismo martinezestradesco: austero, trágico, como todo hedonismo. Su fragilidad de salud -su neurodermatitis se revelaba como una enfermedad de origen psicosomático que drenaba en su cuerpo: un signo de todo hedonista, desde Epicuro a Nietzsche y Foucault. En este sentido, tampoco es casual sino programática su reclusión durante 30 años en un departamento de Lavalle y Alem durante su trabajo en el Correo: un jardín urbano.

5. Martínez Estada viajó a Estados Unidos y vio con relativo entusiasmo esa civilización, salvo la apología del puro mercantilismo que criticó en sintonía con el "arielismo" latino de Rodó, propio de su época. Su tardía adscripción a la revolución cubana fue coyuntural: siempre mantuvo esa figura iracunda de gran solitario. Este epicureísmo moral de Martínez Estrada puede ser leído hoy en sintonía y desde la figura de Michel Onfray -ambos viviendo en zonas lejanas a sus capitales: Caen y Bahía Blanca. El nietzscheísmo y el libertarismo de pensadores como Martínez Estrada a mediados del siglo XX y Onfray a comienzos del siglo XXI marca una continuidad. Quizá algunas figuras locales -como Hugo Mujica o J.J. Sebreli- mantengan algo de esta tradición con sus particularidades y corpus propios. Territorio fértil: esta curiosa forma de epicureísmo martinezestradesco que hago propio.

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Sunday, February 12, 2012

Thursday, February 09, 2012

Curso Virtual: "Foucault y el liberalismo"


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Curso Virtual de ESEADE: Foucault y el Liberalismo. Una lectura del "Nacimiento de la Biopolítica".

En el “Nacimiento de la Biopolítica” (curso del College de France, 1978-1979) Michel Foucault da cuenta de lo que llama una “nueva razón gubernamental” liberal a la que estudiaEnlace en el marco general de la biopolítica. La interrogación que Foucault hace del liberalismo lejos está de una lectura jurídica o económica –las tradicionales- sino desde el poder vía Nietzsche, es decir, multipolar y anclada en la subjetividad. El pensamiento de Foucault no razona a partir de universales sino desde prácticas concretas que originan subjetividades –dispositivos-. Por ello, no piensa el liberalismo como teoría ni ideología sino como práctica, como “modo de actuar”: como modo de gobierno de sí y de los otros. Partiendo del principio que “siempre se gobierna demasiado”, Foucault leerá la relación entre la libertad individual –el “vivir peligrosamente”- y la condición de la seguridad –la Polizeiwissenchaft, o ciencia policial.

La lectura de Foucault del liberalismo es más una reflexión sobre la práctica gubernamental que un análisis de una doctrina o ideología. En este aspecto, el filósofo disecciona en detalle las grandes escuelas del liberalismo de posguerra -el alemán y el norteamericano- también denominadas ordoliberalismo y anarcocapitalismo. Analizando algunas ideas de las teorías de Eucken, Röpke, Böhm, Von Rüstow, Von Mises, Schumpeter, Hayek, Gary Becker o Milton Friedman -única incursión que hace al pensamiento del siglo XX en su obra- se mueve en dirección hacia el concepto de gubernamentalidad, es decir, del grado de injerencia del Estado en las vidas y en el poder de decisión de los individuos.

A cargo de Luis Diego Fernández. (Buenos Aires, 1976) Licenciado en Filosofía con Diploma de Honor (Universidad de Buenos Aires), especializado en filosofía contemporánea y estética. Ensayista. Dicta seminarios y conferencias en Universidades y en Instituciones Educativas y Culturales -Facultad de Derecho UBA, Escuela Argentina de Sommeliers, Universidad ESEADE. Es autor de Sobre la estética en Jacques Derrida (Tesis, UBA) y de Furia & Clase (Paradoxia, 2009), un ensayo filosófico sobre el hedonismo. Colabora con artículos en la revista Ñ de Clarín, el Diario Perfil, Revista Brando, Guía Cultural La Celeste (Uruguay). En 2010 fundó y dirige EF Escuela de Filosofía, dónde dicta cursos y charlas. Es, además, creador de la Cata de Ideas, un evento que combina la filosofía y el vino. Ideó y coordinó el concurso de Ensayo "Filosofía Sub 40" auspiciado por el CCEBA y Fondo de Cultura Económica, cuya antología será publicada en Abril del presente año.

Martes 6, 13, 20 y 27 de Marzo.

Horario: 18 a 20 hs (hora de Buenos Aires, Argentina)

Duración curso: 8 horas (virtual).

Inicia: Martes 6 Marzo de 2012 a las 18 hs (hora Buenos Aires, Argentina)

Costo: 600 A$ (para los alumnos inscriptos desde Argentina) ó 150 US$ (para los alumnos inscriptos desde el exterior)

Informes e Inscripción: Manuela Trujillo (mtrujillo@eseade.edu.ar)

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Sunday, February 05, 2012

Filosofía Solar, sobre las vacaciones

(Albert Camus en la playa)

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En el Suplemento Cultural de Perfil publiqué un ensayo sobre las vacaciones, el tiempo de ocio y retiro. Acá lo pueden leer.

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Saturday, February 04, 2012

Onfray sobre la erótica solar



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Aquí este post dónde analicé en detalle Teoría del cuerpo enamorado de Michel Onfray, en el cual desarrolla su erótica y filosofía del deseo, a modo de ampliación de algunos conceptos.

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Thursday, February 02, 2012

Entrevista: "ensayos sí, papers no"


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Aquí pueden leer la entrevista que le hice para Ñ a Alejandro Boverio, Matías Rodeiro y Darío Capelli, editores de la revista de ensayo El ojo mocho, en su retorno.

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Wednesday, February 01, 2012

Contra-Historia de la Filosofía Argentina


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Hace tiempo me interesa pensar y abrir un breve pero contundente racconto de la filosofía en la Argentina gestada al margen de la Universidad -siendo yo un licenciado de ese territorio-, algo así como una historia o genealogía contra-académica de la filosofía, es decir, aquellos que han propiciado a un filósofo o pensador en el mundo, a su modo, conectado con el afuera, no endogámico, hablándole a la gente de a pie, y no solo a colegas. Sin bien no podemos acometer posturas sacrificiales, los grandes intelectuales argentinos del siglo XX -David Viñas o León Rozitchner, por citar dos claros- han encontrado territorio más fértil en bares de la calle Corrientes que en organismos que deberían estimular el pensamiento inventivo y en riesgo. Apostando siempre.

La cátedra de Pensamiento Argentino y Latinoamericano de la carrera de filosofía de la Universidad de Buenos Aires es el ámbito donde se sistematiza ese corpus local que comienza en el siglo XIX. La filosofía o el pensamiento argentino tiene una marca claramente política y social producto de las necesarias lecturas en la organización del país. Allí las figuras de la generación del 37 -Sarmiento, Alberdi, Echeverría, Gutiérrez- y previamente algunos líderes de Mayo -Moreno, por ejemplo- son las primeras cabezas leídas en clave de filosofía política y ética en sentido fuerte: romanticismo y liberalismo son las líneas que predominan. La clave de la filosofía argentina de alguna manera es fuertemente vitalista -Facundo lo expresa. Ese vitalismo es también hibridez de estilos en la escritura. Posteriormente, la corriente positivista y la generación del 80 -Vicente Fidel López, José Ramos Mejía, Carlos Octavio Bunge y José Ingenieros- continúan con el proyecto de un pensamiento argentino con la matriz sarmietina o alberdiana, y sus variantes.

La facultad de filosofía de la Universidad de Buenos Aires se funda en 1896, a partir de allí comienza a configurarse la producción filosófica intramuros, con sus lógicas, pautas, normas, procedimientos, especialidades y que apunta a la cientificidad y la sistematicidad propia de todo esquema académico. Sin embargo, el pensamiento argentino más significativo y central del siglo XX no vino a partir de figuras que hayan transitado por ese claustro. Macedonio Fernández, Leopoldo Lugones y Ezequiel Martínez Estrada, las tres cabezas filosofales centrales de la primera mitad del siglo XX, no pasaron por esas aulas, fueron autodidactas. Luego veremos en los grupos de Boedo y Florida o en publicaciones como Sur y Contorno diferentes posiciones intelectuales que expresan combates de ideas en el ágora: la calle, el café, el periodismo. Los intelectuales cercanos al peronismo -Raúl Scalabrini Ortiz, Arturo Jauretche- tampoco transitaron por allí. Será precisamente hacia fines del peronismo que ya se pueden evidenciar diferentes espacios para construir una filosofía al margen de lo académico con singularidad y riesgo, con la marca y el estilo de sus fundadores y referentes intelectuales del momento. Veremos brevemente algunos sin emitir juicios de valor, sólo describiendo a modo de radiografía los diferentes peldaños que considero claves en esta contrahistoria.

1. Universidad de las Sombras (1953-1983). Espacio que surgió hace 1953 de la mano de intelectuales no peronistas y que luego originara la carrera de sociología. Proyecto que se perpetuó largo tiempo e intermitente se mantuvo en la "noche" de las dictaduras de Onganía y de Videla. El ensayista Juan José Sebreli -cuyo primer libro fue sobre Ezequiel Martínez Estrada, marca su filiación a partir del rechazo- participó activamente del movimiento dando clases y formando grupos de estudio. Marcado por su lectura del hegelo-marxismo y la impronta sartreana, el espacio resultó vigoroso hasta la llegada de la democracia.

2. Seminario de los jueves (1984-hoy). El espacio de Tomás Abraham es ineludible. Comenzado en 1984 con el retorno democrático y de la mano de un grupo de intelectuales cercanos a la carrera de psicología luego se fue ampliando como espacio de reflexión libre y sumando a personas de diferentes actividades. Con el conocimiento y la introducción de Abraham de filósofos de mayo del 68 nuevos para la Argentina, como Michel Foucault o Gilles Deleuze, es un espacio clave que sigue vigente desde hace más de 25 años.

3. Café Filosófico (1990-hoy). Experiencia comenzada en el París de fines de la década del 80 y durante los 90's, esta actividad de reflexión grupal es introducida en el país por Luis Jorge Jalfen, y hoy continuada por Roxana Kreimer. Con una filiación terapéutica y bajo el influjo del pensamiento y el formato de la consultoría filosófica de Gerd Achenbach se realizó, y aún existe en bares y espacios de Palermo y otros barrios porteños con éxito y concurrencia de gente.

4. Cursos de El Taller (2002-hoy). Las reuniones de Alejandro Rozitcher en el ya desaparecido Bar El Taller de Honduras y Serrano, luego de la debacle de 2001, son también algo a destacar. A partir de la post crisis sus talleres y charlas motivacionales tienen éxito -producto también de sus intervenciones en la TV y en el programa Cuál es? de Mario Pergolini en la Rock & Pop. Con continuidad durante toda la primera década del siglo XXI, Rozitchner desarrolló su particular visión de filosofía del entusiasmo, y el impertinente e incorrecto -y por ello interesante- vínculo de la tradición filosófica con autores del management -Tom Peters, Edward de Bono- la autoayuda -Osho- o la psicología.

5. Otros Cursos. Figuras como José Pablo Feinmann, Santiago Kovadloff y Hugo Mujica también gozan de gran recepción tanto en Capital Federal como en el interior, pero sin tener espacios fijos o formatos propios desarrollados en este sentido.

6. EF. Escuela de Filosofía (2010-hoy). Esta breve y no exhaustiva genealogía que adscribimos nos tiene con nuestro proyecto que comenzara en junio de 2010 -y previamente arrancáramos con cursos de filosofía hedonista y catas de ideas -filosofía y vinos- en librerías como Crack Up y Eterna Cadencia en 2008. Nuestra visión es propiciar la filosofía hedonista y en tanto arte de vivir, referenciados en el proyecto de la Universidad Popular de Caen -y su hermana, la Universidad Popular del Gusto- de Michel Onfray, introduciendo sus libros y su programa, vinculando la gran tradición del pensamiento materialista, existencialista y hedonista con áreas tales como la gastronomía, la enología, el dandismo, el erotismo y la estética. Extirpando la relación del placer con el consumismo, el lujo o el exceso, que aquí han impactado luego del menemismo de modo negativo. Tarea pedagógica que nos hemos cargado con ganas.

Ver como esta breve genealogía con sus tensiones, tendencias, líneas, aperturas, divergencias, contradicciones y exclusiones opera desde los inicios mismos de la filosofía en este país resulta por lo menos poderoso. El pensamiento y los nombres que lo han signado se ha constituido al margen de la institucionalidad académica inaugurada a fines del siglo XIX. La historia continúa. Es muy saludable ver como proliferan talleres y diversos cursos en Buenos Aires y el interior, cada uno con sus temáticas, contenidos o formatos, dentro de los cuáles cabe destacar los cursos y las charlas de Filosofía a la Gorra de Diego Singer, así como otros espacios con sus particularidades y significaciones. Todo ello hace viva a la filosofía argentina y da la impresión de un nuevo comienzo que celebro.

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