Tuesday, January 31, 2012

Cata de Ideas Febrero: Epicuro


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Los epicúreos, hijos de los siglos III y II a. C., deben su nombre, como ya se ha dicho en numerosas oportunidades, a Epicuro. El hombre helénico se refugia en las comunidades pequeñas o mínimas y ya no en la Polis. Ese refugio (símbolo y efectividad de la autarquía también cínica y estoica) aparece en el Jardín de Epicuro. La autarquía, en verdad es la ataraxía epicúrea. La ataraxía emana de la euthymía –serenidad de ánimo- y la hedoné –el placer en todas sus variantes-. Aristipo y los cirenaicos sólo consideraban como placer al corporal o epidérmico –la comida, bebida, la sexualidad-; para los epicúreos el placer se definirá más por su negatividad, es decir como ausencia de dolor. La ataraxía, autarquía o autosuficiencia da cuenta de esa definición del placer como ausencia del dolor. Y elogio de la estabilidad y la serenidad.

¿Cómo he de vivir? Esa es la pregunta de Epicuro. Es la pregunta del millón. La filosofía es un cierto saber para el vivir. Un saber que nos procura de herramientas para vivir rectamente, en otras palabras, para vivir mejor. El hecho de “ganarnos” la vida no nos dispensa de “vivirla”. Pero no sabemos vivir la vida. Nadie lo sabe. Quizá Epicuro nos proporcione herramientas muy efectivas en ese sentido: la filosofía era una terapéutica muy clara y simple explicada en el llamado tetrafármakon, es decir, un cuádruple remedio contra el miedo a los dioses, la muerte, el dolor y la infelicidad; además, una maravillosa forma de dar cuenta de nuestros deseos naturales y necesarios de aquellos que no son necesarios para vivir, y que solo nos producen dolor en el cuerpo y perturbación en el alma. De esa sabia clasificación epicúrea, es que podemos pensar nuestras propias existencias a menudo confundidas por el estímulo al consumo sin saber discriminar lo que precisamos verdaderamente de lo que no. Después de todo, la felicidad para Epicuro es alcanzable y sólo requiere de unas pocas cosas.

Foucault decía de los griegos que eran austeros en nombre de una bella vida, y no en el de una ciencia psicológica autorrealizada. Precisamente, se trata de una moderación o serenidad no propiciada por una instancia represiva o condenatoria que nos impida tal o cual acción sino en el nombre de un arte de vivir: Epicuro es el mejor ejemplo de ello.

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Saturday, January 21, 2012

Sarmiento, el desborde liberal

(New York, 1860)


"La cara de Sarmiento era un resumen de su carácter. Su espíritu esencialmente positivo, su tendencia absoluta a la acción, su concepto materialista de utilidad, su sensualismo, su panteísmo, su vivacidad, su impetuosidad colérica, dimanan visiblemente del conflicto de espíritu y materia que aquella cabeza manifestaba y ejercía una fuerte atracción sobre las mujeres, cuya devoción nunca le faltó".

Leopoldo Lugones


"Hombre de proyectos y emprendimientos; ofendiendo a sus amigos, descorazonando a sus enemigos, batallando contra todos, sin reconocer a los suyos en la refriega; ignorando la envidia, la reserva, las consideraciones, el ridículo; borrando de sus memorias las injurias; siempre excesivo, ultrajante, indomable, lleno de instinto de superioridad; un ser enorme y extraño, a veces sublime, criticado, burlado, abucheado durante su vida y que es el único argentino ilustre del cual el olvido no ha enmohecido la memoria ni opacado el nombre".

Carlos Páez de la Torre (h)

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1. El cuerpo del cuyano. Creo en lo que Nietzsche llamó la "razón corporal". Todo pensamiento viene de una vida, de un cuerpo. El cuerpo de un pensador determina su visión de mundo, su ética, erótica, política, dietética. En la Argentina hay ejemplos de sobra: la neurodermatitis de Ezequiel Martínez Estrada, el alcoholismo de Osvaldo Lamborghini, por citar dos casos de intelectuales donde el cuerpo fue ineludible como llave para su pensamiento. En este sentido, Sarmiento filósofo es Sarmiento hombre. Y no hay en este caso mayor coherencia de pensamiento con vida en consecuencia. Quién en la vida fue un intelectual liberto y liberal, un libre pensador, un free spirit, en su intimidad fue un verdadero libertino, feminista, dandi -posiblemente, producto del fuerte influjo de su madre Paula Albarracín. La descripción lugoniana podría reversarse con los rostros y los cuerpos de los caudillos -que Sarmiento destrozó-: machistas, falócratas, católicos, medievales, misóginos, nocturnos, masacradores del cuerpo, mazorqueros, odiantes y despiadados. El rostro y el cuerpo de Sarmiento revela una virilidad honda, valiente, sólida, luminosa, cultivada, pasional y noble, una virilidad sensible y dramática -que atraía profundamente a las mujeres-: ni misógina ni tosca: una hombría innegable pero compleja: sexual y sensual propia de un amante de las prácticas amatorias, un pansexual, un hedonista laico y agnóstico, un materialista de fuste que disfrutaba de sus orgías en París y rendía puntillosamente como gastos. Claramente, Sarmiento no fue lo que se dice un "family man". Sus descripciones de la vida familia en San Juan, muy lejos están de la alegría. Sarmiento padeció la vida familiar -de la cual quería escapar. Su gran amor fue Aurelia Vélez Sarsfield -hija de Dalmacio-, una joven brillante, intelectual, culta, refinada, amiga y amante y en quién se refugia en sus últimos años de exilio y ocaso en el Paraguay. Sarmiento hombre tiene cuatro perfiles necesarios de ser mencionados para reconstituirlo desde su corporalidad: 1) su origen "pobrísimo", según sus palabras. Modesto y provinciano, Sarmiento se inventó un pasado para poder insertarse en la aristocracia porteña -Recuerdos de provincia es una operación perfecta, además de un enorme texto desbordado, 2) Selfmademan, constructor de sí, pragmático, de allí sus ídolos: Franklin y Lincoln, 3) Libertino sexual y dandi urbano que descree de la vida familiar, orgiasta, y amante de mujeres libertarias, 4) Masón y laico, agnóstico y deísta pero no anticlerical, como se cree. Una mente típicamente de la modernidad, proyecto que potenció y cuya piedra angular innegociable siempre fue la libertad individual. Sarmiento es un hombre que merece más que nadie la expresión "se inventó a sí mismo". Sus referentes locales fueron hombres vigorosos y con brío: José de San Martín, el General Paz y el cura Oro, quién lo educó y le enseñó sus rudimentos de lenguas clásicas. Su combate con tinta y sable fue contra otra forma de vida, una batalla ética, en el fondo: una desgarradura contra sí mismo. Alejarse del desierto, la incomunicación y la ignorancia de los comienzos. Su gran obra y aporte al país vienen de sus necesidades: educación, comunicaciones, modernización, cosmopolitismo, puerto, institucionalización. Todo lo que no tuvo de niño.

2. Ideas del filósofo. El pensamiento sarmientino, a mi juicio, tiene cinco variables que me interesa hacer notar: 1) el par binario y ontológico civilización/barbarie, cualquiera sea su acepción, articula en gran medida todo el pensamiento local en su analítica, 2) el concepto "educar al soberano", visto más como moralización e independencia de los individuos respecto de los relatos míticos y caudillescos, en esto se verá su liberalismo más igualitarista -junto a Mitre, a diferencia de Alberdi, 3) su laicismo total, separación del culto del Estado, su agnosticismo deísta, 4) su cosmopolitismo, de allí su preferencia por ciudades portuarias -Buenos Aires, New York, Barcelona- como espacio de intercambio y multiculturalidad, a su vez que su desprecio de Córdoba, como enclave cerrado y atrasado, 5) su feminismo expresado así: "el grado de civilización puede juzgarse por la posición que ocupen las mujeres socialmente". Cabeza moderna -convive el romanticismo, la ilustración y el positivimo de modo simultáneo.

3. El liberalismo igualitarista sarmientino. Dos motores articulan el liberalismo de Sarmiento: 1) Educación pública -en particular, básica, 2) Comercio libre. El objetivo es salir del autoritarismo hispanoamericano -barbarie-. A diferencia de Alberdi que aún tiene los ojos en Europa -reconciliado con España e Italia-, el modelo de Sarmiento es claramente los Estados Unidos, tal como lo expone en Argirópolis -con una hipotética capital en la Isla Martín García y un congreso confederado contra la tiranía de Rosas. Suerte de utopía a la Tomás Moro, Argirópolis expresa ese proyecto político de una nación con el modelo norteamericano. En algún sentido y laxitud, podríamos calificar con ciertas requisitorias a la visión política de Sarmiento como una suerte de liberalismo de izquierda -cohabitan elementos conservadores y progresistas-, más pragmático que la visión algo idealista de Alberdi.

4. El hedonismo utilitarista sarmientino. Existe una teoría del deseo y el placer en Sarmiento -y coherente con su vida licenciosa y celebratoria del cuerpo. Sarmiento postula un "goce civilizado" que no es mera satisfacción de necesidades -hambre/comer, animal- sino sofisticación en términos de interés. Sarmiento vehiculizará el "exceso de vida" de nuestra barbarie constitutiva, lo pasional, desbordado e improductivo latino a través de la moralización. Pasar del cuerpo voluptuoso del caudillo -su placer personal, y nada para el pueblo "alimentado a porotos"- al cuerpo gozoso del capital -el derecho del placer democratizado. Maximizar el placer de todos los moralizados -educados- en un hedonismo muy cercano al planteo de John Stuart Mill: utilitarismo, es decir, cálculo de placeres y de displaceres o riesgos. Hacer que los primeros predominen sobre los segundos. El hedonismo de Sarmiento postula la felicidad como fin de la vida individual -al igual que la Constitución estadounidense-, para ello la escuela nos formará, y el comercio, el mercado, nos pondrá a disposición lo buscado -gastronomía, cenas, orgías, etc. La libertad no se conquista por la renuncia al goce individual -totalitarismo o populismo demagógico y vulgar-, sino al contrario, llevándolo a cabo. El "epicureísmo" de Sarmiento transforma la satisfacción en interés y lo expande a todo el plexo: del placer del caudillo y lo impropio del gozar del pueblo -siempre reducido al exceso o el hambre- al placer de todos, previa moralización, es decir, formación y culturización.

[Cf.: utilicé los siguientes textos como estimulantes y/o disparadores: 1) Barcos sobre la Pampa. Las formas de la guerra en Sarmiento de Dardo Scavino, 2) Los rostros de Sarmiento. Iconografías, de Carlos Paéz de la Torre (h), 3) Estudio preliminar de Felipe Pigna a las Cartas Quillotanas y Las ciento una, 4) Estudio preliminar de Patricia Giordana a El crimen de la guerra de Juan Bautista Alberdi, 5) Las orgías de Sarmiento en Argentina con pecado concebida. Historia sexual de los argentinos II de Federico Andahazi].


(Casa Richardson, Lima, 1865)

5. Coda.

Acá un post dónde amplío sobre la vida afectiva de Sarmiento y demás cuestiones. Acá otro post dónde pienso la relación más explícita del pensamiento argentino -Alberdi, Martínez Estrada, Borges-, y, específicamente, sarmientismo y hedonismo.

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Wednesday, January 18, 2012

Deseo y erotismo en Michel Onfray


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Me interesa realizar una lectura, un análisis y un mapa conceptual de las ideas centrales de Michel Onfray en Teoría del cuerpo enamorado (2002), texto en el cual el filósofo propone una genealogía del deseo disímil de la lectura tradicional -de Platón a Freud- anclada en el mito del andrógino y la falta como constitutivas.

Fisiología, no mitología. Michel Onfray señala en el prefacio: "la fisiología manda, la cultura sigue". El proyecto de la vida filosófica tiene y necesita también de una erótica -tuvo su ética, estética, política, dietética-, que aquí se articula en tres partes: 1) genealogía del deseo -deseo como falta vs. deseo como exceso-, 2) lógica del placer -ahorro vs. gasto-, 3) teoría de las disposiciones -el instinto gregario, la familia vs. el contrato del soltero. La erótica que Onfray denomina solar está anclada en las siguientes hipótesis: 1) el deseo es exceso que pulsa por salir, 2) el placer es gasto que se dispensa, 3) la disposición es el contrato de solteros y pares libres. En el marco del proyecto de deconstrucción del ideal ascético, reproductor, productivista y consumista, Onfray plantea una erótica donde los cuerpos estén libres del funcionalismo social y productor. Un eros ligero, un cuerpo libertario y libertino. Otra codificación y linaje que enfrentará al platonismo que nos lleva a la neurosis perpetua.

El mito del Andrógino: origen de la neurosis. Aristófanes expone en El Banquete de Platón el mito de un animal esférico -como un círculo- que reunía en si al hombre y la mujer. Animal valiente y fiero que desafía a los dioses y por ello Zeus lo castiga partiéndolo al medio, en mitades iguales -el ombligo es un rastro, una marca de la escisión. Mito amoroso que plantea a la cópula como el remedio de la unidad perdida: las mitades se sacian en la fusión libidinal. Esta genealogía platónica del deseo que se expande al cristianismo, el idealismo y el amor romántico -y en las representaciones de las películas de Hollywood- se apoya en tres pilares: 1) el deseo es falta, es una energía que reconquista la unidad perdida y une hombre y mujer. Lectura que también condena toda otra forma de relación sexual entre los cuerpos -homosexuales, bisexuales, transexuales, etc., 2) la pareja es la forma por antonomasia de la unidad recobrada, condenando al deseo a su desaparición y reduciendo a la mujer a madre, 3) la división de dos formas de sexualidad: el sexo como pura materia, visto de modo sucio e impío, y el amor sentimental y romántico: carne y espíritu. Esta constelación: falta - pareja - sexo vs. amor articulada a través del mito de la otra mitad perdida y luego en la codificación católica del matrimonio aprisionan la energía sexual y la domestican. Onfray señala: ciñen el desobrde erótico en marcos ascéticos y sus lamentables consecuencias: el matrimonio, la neurosis familiar, la hipocresía y el engaño, la monogamia, la líbido melancólica, la misoginia, el adulterio. Este encorsetamiento en términos de pareja, paternidad, monosexualidad, será contrapuesto, a través de la teoría del libertinaje solar, que Michel Onfray sistematizará en tres ámbitos:

1) El deseo es exceso que se desborda -no falta ni carencia. El filósofo no piensa el deseo desde la mitología o la religión, sino desde la fisiología, la anatomía y la filosofía. El deseo procede de la dinámica fisiológica y la inmanencia de los cuerpos. No hay Afrodita alada sino Venus con falo. Son los filósofos atomistas -Leucipo y Demócrito- quiénes nos hacen ver -contrariamente a Platón- que el deseo es algo material y físico: el orgasmo. La eyaculación del enamorado y del onanista son iguales, señala Onfray. El deseo proviene de la necesidad de una pura operación física. El deseo, entonces, es el exceso que pugna por salir del cuerpo, no una "falta" que debe ser cubierta. Para terminar con ese desequilibrio adviene el orgasmo. Se goza del placer del otro porqué lo desencadenamos, pero no gozamos el placer del otro. A partir de los atomistas y los epicúreos latinos -Catulo, Propercio, Tíbulo, Ovidio, Horacio, Petronio- Onfray hace un elogio de los placeres eróticos simples, producto de la voluptuosidad ligera, de modo desculpabilizado y libre. Efectivamente, son los mismos filósofos cínicos y latinos quiénes celebraban los burdeles, las prostitutas y las mujeres ligeras, así como el onanismo libre y público.

2) El placer es gasto -no satisfacción efímera de una falta. "Eva inventa la filosofía porqué desafía a dios", dice Onfray. De allí, la misoginia tan propia del judeocristianismo. La mujer es el mal por su condición libertaria y liberadora: su sed de conocimiento. Se la condena a la virginidad, la castidad y la renuncia a su erotismo para reducirla a madre. Casarse implica anularse a sí mismo. El libertinaje solar y afirmativo de la vida de Onfray, propone un feminismo interesante y original. Volviendo a los epicúreos latinos -El arte de amar de Ovidio- pero también Filodemo de Gadara y Lucrecio, plantea la total igualdad entre hombres y mujeres -así como el derecho de la mujer a la cosmética, el perfume, el arreglo, la seducción, como forma de libertad y uso de su cuerpo. Contra el erotismo nocturno y no igualitario -la mujer como esclava o madre o virgen-, una erótica desculpabilizada.

3) La soltería como disposición -no la reducción al matrimonio. La figura animal del erizo soltero le sirve a Michel Onfray para ilustrar la autonomía -el no tener hijos es una forma de evitar la dependencia y conservar la autarquía. El contrato entre hombres y mujeres iguales -o parejas del mismo sexo-, es reivindicado junto a las virtudes opuestas al deseo platonizante: soltería, juego, feminismo, contrato, bisexualidad, poligamia, esterilidad. Parejas abiertas o fieles -con o sin convivencia-, amistades con derechos, onanismo, sexo tarifado, son formas viables de una vivencia sana, alegre, vital, inmanente y libertina de la erótica de Onfray.

Finalmente, la erótica que Michel Onfray postula, entonces, tendrá cuatro ámbitos: 1) lo real es atómico: deseo es exceso que pulsa por salir, 2) el vitalismo es necesario: un hedonismo lúdico, 3) lo negativo es conjurable: evitar y rechazar el dolor de las neurosis y la dependencia, 4) el placer es realizable: el contrato libertino entre pares iguales.

Aquí este post sobre la cosmética filosófica -conecto a Onfray con un texto sobre la belleza de las mujeres italianas- que puede ampliar, y otro donde cito este mismo libro.

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Tuesday, January 17, 2012

Curso Febrero: "Filosofía Hedonista"



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Idea:

El hedonismo tiene una larga tradición de pensamiento en la historia de la filosofía. Un linaje con nombres propios que comienza en el siglo IV a.C con dos figuras fundantes como son Epicuro de Samos y Arístipo de Cirene. Epicúreos y cirenaicos son las primeras escuelas que ven al placer como un objeto de estudio y a la vida como la finalidad del pensar. Unos dirán que los placeres estables –el pensamiento- tienen privilegio por sobre los placeres en movimiento –la comida, la bebida, la sexualidad-, y otros, lo contrario. Pero ambos pensarán la cuestión del exceso y la jerarquía de los placeres entre sí. En el Renacimiento, figuras como Erasmo, Lorenzo Valla y Michel de Montaigne volverán a traer –luego de la Edad Media donde el placer fue despreciado- todo el corpus de la antigüedad grecorromana de Epicuro, Filodemo de Gadara, Lucrecio, Horacio, Petronio, Plutarco o Arístipo de Cirene. Esa lectura en clave humanista revitalizará un pensamiento para la vida, un pensamiento del mundo real y sensual. A partir de los siglos XVIII y XIX los pensadores libertinos e ilustrados colocarán al cuerpo en un primer lugar, aquí veremos a La Mettrie y Nietzsche representantes claves de esta tendencia. Luego, en décadas finales del siglo XX y comienzos del siglo XXI, dos figuras de nota como Michel Foucault –particularmente, con los dos últimos tomos de la Historia de la Sexualidad- y, sobre todo, Michel Onfray con su proyecto de contrahistoria de la filosofía hedonista, sistematizará todo el corpus de los pensadores de esta tradición. En ese sentido, podemos ceñir el neohedonismo contemporáneo de Onfray a partir de esta máxima de Chamfort: “goza y haz gozar, sin hacer daño a nadie ni a ti mismo: ésa es la moral”. Esta ética del placer, del cuidado de sí, apunta al joie de vivre de los latinos, el gozar de la vida, cuyo primer placer, como decía Epicuro, es la ausencia del dolor. De algún modo, la idea será comprender al hedonismo muy lejos de los malos entendidos –consumismo, exceso- para circunscribirlo a lo que efectivamente fue desde sus inicios: una terapia contra los males del alma y el cuerpo, y un arte de vivir mejor, percibiendo de manera racional la gastronomía, el vino, la sexualidad, y la vida en toda su dimensión.

Ahora bien, la posibilidad de pensar, además, un hedonismo argentino implica reflexionar con y contra Borges. Local y cosmopolita, periférico y abierto al mundo. Se piensa, en este aspecto, con Borges, pero contra su poética, sencillamente porque el borgismo como filosofía y estética es idealista -pero no nacionalista- y el cuerpo no tiene lugar. En Borges no hay cuerpos. El hedonismo argentino es neobarroco, barroso, orillero: “verga y puñal”, como señala Esteban Echeverría en la apertura de El Matadero. Esteticismo y violencia. Nuestra filosofía hedonista es portuaria: cosmopolita, individualista, multicultural, pero también periférica, excesiva y transgresiva. El hedonismo argentino sería más cirenaico que epicúreo. Para Epicuro el placer era ausencia de dolor, medida y regularidad. Para Arístipo de Cirene -el filósofo travestido y perfumado del ágora, habitué de bibliotecas y prostíbulos- el placer era corporal y en movimiento. Pulsional, y pasional. Ello lo vemos en diferentes ideas propias de aquí tales como: lo gánico de Federico Peralta Ramos, el arte vivo dito de Alberto Greco, la clasificación de vinos de Miguel Brascó -finolis, chúcaros, gays, etc-, la poética escatológica en Copi, el neobarroco de Osvaldo Lamborghini y Néstor Perlongher, en las papas quiméricas del Gato Dumas -que inventó el menú ejecutivo en Buenos Aires-, o en la estética del fuego patagónico en Mallmann. En este sentido, la teoría del deseo sarmientina pondrá en su lugar el tema del placer en las pampas: la libertad no se conquista por la renuncia al goce individual. El “exceso de vida” del caudillismo bárbaro será canalizado, vehiculizado, a través de dos ámbitos: las instituciones –la escuela- y el comercio –emblema de la modernidad de las ciudades cosmopolitas. De allí que podamos ver al “hedonismo” de Domingo Faustino Sarmiento como una suerte de utilitarismo –de John Stuart Mill- local: maximizar los placeres, no como satisfacción de las necesidades animales (lo bárbaro), sino como goce de los intereses personales e individuales para alcanzar la felicidad.

Programa:

Clase 1. Hedonismo antiguo: Epicuro y Arístipo de Cirene

Epicuro, Carta a Meneceo y Máximas Capitales
Diógenes Laercio, Vidas de filósofos ilustres
Michel Onfray, Las sabidurías de la antigüedad. Contrahistoria de la filosofía I

Clase 2. Hedonismo moderno: Montaigne, La Mettrie y Nietzsche

Michel de Montaigne, Ensayos
Julien Offroy de La Mettrie, El discurso de la felicidad
Julien Offroy de La Mettrie, El arte de gozar
Friedrich Nietzsche, La gaya ciencia
Friedrich Nietzsche, Ecce Homo.

Clase 3. Hedonismo contemporáneo: Foucault y Onfray

Michel Foucault, Historia de la sexualidad, El uso de los placeres.
Michel Onfray, El deseo de ser un volcán. Diario hedonista.
Michel Onfray, La construcción de uno mismo. La moral estética.
Michel Onfray, La potencia de existir. Manifiesto hedonista.

Clase 4. Hedonismo en Argentina: la teoría del deseo de Sarmiento

Esteban Echeverría, El matadero.
Domingo Faustino Sarmiento, Facundo
Matías Bruera, La Argentina fermentada. Vino, alimentación y cultura.
Dardo F. Scavino, Barcos sobre la pampa. Las formas de la guerra en Sarmiento.

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Textos Complementarios:

Pierre Hadot, ¿Qué es la filosofía antigua?
Pierre Hadot, Ejercicios espirituales y filosofía antigua.
Michel Onfray, Contrahistoria de la filosofía (II, III y IV)
Wilhelm Schmid, En busca de un nuevo arte de vivir.

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Duración: 4 clases
Costo: $ 250 (incluye material de lectura completo y una copa de vino)

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Saturday, January 14, 2012

Onfray presenta "El orden libertario"



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Presentación del nuevo libro de Onfray sobre Camus en La grande libraririe del 5 de enero 2012.

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Tuesday, January 10, 2012

La carta de Kerouac a Brando


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La carta, encontrada en 2005 y vendida recientemente en una subasta de Christie’s, acaba de ser publicada por primera vez en forma íntegra. Jack Keroueac quería llevar On the road (En el camino), su novela recién publicada a la pantalla grande, y protagonizar la película junto al gran actor Marlon Brando.

El tono es apremiante, confidencial, abierto: Kerouac habla del cine americano; desearía que fuera más espontáneo que el francés, al que considera superior porque deja más libertad a los actores. Y después el ruego final: “Vamos Marlon, no te quedes de brazos cruzados y respondéme”.

El pedido de Kerouac no es atendido: Brando, que unos años antes había ganado el Oscar por Nido de ratas no compró los derechos. Podría haber nacido una obra maestra.


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Monday, January 09, 2012

Camus por Onfray


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Flamante tapa del nuevo libro de Michel Onfray sobre Albert Camus. Salido recientemente al mercado francés, Onfray realiza una genealogía de Camus, y sigue leyendo, como ya hizo anteriormente, las vidas de los pensadores como obras filosóficas. Lo celebro.

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Wednesday, January 04, 2012

Filosofía Beatnik, un mapa conceptual

(La librería fundada por Lawrence Ferlinghetti)

(Sección Beat en el Poetry room de City Lights)



"My life is a vast inconsequential epic"
Jack Kerouac

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Me interesa realizar un mapa conceptual de la llamada Generación Beat, sobre todo, a modo de despejar dudas, malos entendidos, prejuicios, pésimas lecturas o formas impropias de acercarse. En primer lugar hay que ubicar temporalmente lo que se llamó "generación beat" -en rigor, nunca existió como movimiento con un manifiesto-: esto es, en la segunda posguerra (1945-1960). La década del 50 fue el momento dorado del ideario beat. A diferencia de la llamada Lost Generation -de los años 20, la primera posguerra-, con figuras como Francis Scott Fitzgerald, los beats se desmarcan radicalmente de ello. Es posible dividirlos en dos bandos: los beats calientes -de la East Coast, hot jazz- y los beats fríos -de la West Coast, cool jazz-, también a veces similares a los New dadá: vestidos completamente de negro.

Fundamento fisiológico. La poética beatnik no es dadaísmo -no buscan destruir superestructuras-, ni expresionismo -no buscan criticar la inmoralidad política-, ni surrealismo -no pretenden destruir la supremacía del conciente por el inconsciente- ni tampoco existencialismo -no pretenden ir contra la norma a favor de un imperativo categórico. Los beatniks tienen tres enemigos claros: Freud, Marx y Einstein. Van contra la normalización del inconsciente del psicoanálisis, contra la mecanización productiva y colectivista del marxismo y contra la bomba atómica einsteiniana. Será el cuerpo y no el intelecto el territorio desde el cual "hablan", y "escriben": la vida es la fuente de inspiración. La experiencia es TODO. Vida es cuerpo: carne, sangre y semen. Los beatniks hacen un himno a la intensidad de la vida y el hedonismo: las experiencias sexuales diversas, la experimentalidad de la existencia; pero vida como realidad física: vitalismo y entusiasmo. Amor al vivir. Jack Kerouac escribe con excitación, con prisa, como un orgasmo. La prosa beatnik -de Kerouac en particular- se sustenta en una realidad biológica y fisiológica. El fundamento de la escritura es el cuerpo, ni el insconsciente, ni la razón. Es claro: la prosa beat va contra la representación racionalista, por ello el fluir. Toda escritura beat se asienta en la vida, en la experiencia.

Fuentes intelectuales y estéticas. Los beatniks tienen tres grandes fuentes de las cuáles se embeben: 1) el llamado freudo-marxismo, con autores como Wilhelm Reich y Herbert Marcuse: la represión del instinto sexual funda toda neurosis, algo que exponen en sus libros La función del orgasmo y Eros y civilización -citados por Kerouac y Ginsberg, 2) el jazz, en tanto lenguaje musical como libre fluir de la mente: improvisación espontánea y el tomar aliento entre cada frase, pero también el slang, dialecto negro y la jerga del getto, 3) el anarquismo político, pero no como movimiento, sino como mero individualismo libertario, como expresión de la subjetividad personal innegociable. Para los beatniks la vida comienza de modo hostil y extraña: el presente liberado de lo espacio-temporal y evidenciado en la escritura y el pensamiento beat tiene cuatro disparadores: 1) el orgasmo (sexo), 2) la meditación (el zen), 3) la improvisación pasional (el jazz), 4) los paraísos artificiales (alcohol y drogas). El beat busca producir una realidad en el instante de la liberación: el momento de la escritura adviene de allí. Es una escritura con fundamentos fisiológicos, con el orgasmo como motor. En algún sentido, símil a los dandis del siglo XIX: Baudelaire también hacía un culto de los paraísos artificiales -opio, hachís, vino-, y, al igual que Kerouac, tenía una amante negra, como Mardou Fox, presente en Los subterráneos. Resulta claro: la escritura automatizada de Keroauc, el cut-up de Burroughs es lo mismo que el dripping de Jackson Pollock en el expresionismo abstracto o los iconmensurables solos de saxo de John Coltrane o Charlie Parker.

Objetivos. Los beatniks se oponen a la "mecanización del espíritu", sea esta marxista, productivista o psicoanalítica. "La carretera es la vida", dice Kerouac, y se asientan en territorios claros: Venice Beach en Los Angeles, North Beach en San Francisco y Greenwich Village en New York City. El Beat rechaza el modo de vida standarizado y propone un modelo alternativo que se basa en ampliar los límites de la percepción y en la crítica de la economía y la moral puritana y del trabajo. Propone la autogestión, pero no es comunitario ni agreste como luego, en los 60s, será el hippie. Aquí un malentendido: el beat no tiene nada en común con el hippie ni ética ni estéticamente. El beat es urbano, individualista, zen, viste de negro -a veces de saco y corbata- busca cierta elegancia afectada, bebe más alcohol que prueba drogas. El hippismo solo preserva -en el devenir de la contracultura californiana- lo pulsional como rector -experiencias sexuales diversas, alcohol, drogas- pero incorpora lo comunitario, agreste, rural, folk, es lo lisérgico más que el alcohol. Beat es golpeado, pero también beato. El beat valora más que nada la libertad individual, nada se coloca por encima de ella. El deseo de vivir en libertad, con velocidad y sin ser manipulado. El lirismo y la voluntad exagerada de creer en algo o en sí mismo, hacen del beat un enemigo del cinismo, la mentira y el resentimiento -el pop es cínico y el punk es resentido. Su violencia evidenciada a veces es producto de la fuerza vital, del golpe como celebración o el exceso en los placeres como forma de afirmación radical de la existencia. El latido de la búsqueda del beat, los lleva a cierta sabiduría fisiológica: zen. El budismo parte de la inmanencia, de los sentidos, del deseo, de la piel y la percepción. No hay culpa ni pecado, en todo caso, hay dolor que debemos extirpar siendo estrictamente precisos con el deseo necesario.

Filosofías. El principio fisiológico del pensamiento y la escritura beat es el trance físico: ni razón ni racionalidad, pero tampoco insconciente. Esas fuentes son: 1) Nietzsche, 2) el freudomarxismo -Reich y Marcuse, 3) el budismo zen -su recepción en US a través de DT Suzuki y la Black Mountain College de New York, 4) posteriormente, los filósofos del mayo del 68 continuan esta línea: Michel Foucault y Gilles Deleuze, 5) en el presente es el hedonismo libertario de Michel Onfray, quien retoma y actualiza esta tendencia.

Nombres. Jack Kerouac, William S. Burroughs, Allen Ginsberg, Gary Snyder, Diane Di Prima, Lawrence Ferlinghetti, Neal Cassady, LeRoi Jones, Carl Salomon, son los principales. ¿Y Argentina? Aquí tuvimos escritores y pensadores que admiraron y, en gran medida, se inspiraron en su legado -muchos de ellos viajando a US-, algunos: Héctor Libertella, Osvaldo Lamborghini, Néstor Sánchez, Hugo Mujica, Enrique Symns, Rodrigo Tarruella, Miguel Grinberg, entre otros.

Aquí un artículo sobre Jack Kerouac
Aquí el programa del curso "Los Beatniks y la filosofía" que comenzamos el lunes pasado.

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