Friday, December 30, 2011

Filosofía y Celebración, para Ñ

(Onfray lo piensa)

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Aquí pueden leer el artículo que publiqué en Ñ sobre Filosofía y Celebración. Desde Arístipo de Cirene a Michel Onfray, de Nietzsche a Madonna, una genealogía de los sentidos del celebrar y lo festivo.

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2011, el año en que elegí

(Los Angeles, junio)



"Se amo y escultor de tí mismo". Nietzsche



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2009 y 2010 fueron años de balances disímiles -casi impropios-: en el primero el vector fue la felicidad -amor y libro-, en el otro fue el quiebre: crisis/oportunidad. Fin de etapa o ciclo o dependencia o adolescencia. Cambio radical, de raíz. 2011, en cualquiera de los casos, ha sido un gran año pero por motivos o razones diferentes y diferenciales. Una palabra lo reduce y lo engrandece: elección. Año estructurado por la capacidad de elegir. Elegir, implica, naturalmente, decir que sí pero, a la vez, no. No hay sí sin un no que lo construya de modo subrepticio. Elegir requiere rechazar propuestas: y yo rechazé tanto -o más- como las que elegí. Eso me constituyó, me construyó, me esculpió, me fortaleció en mi decisión. Cambié de norte, o lo fijé: "para allá vamos", cueste lo que cueste. Eso fue 2011.

Sís y Nos. Elegir implica rechazar: hay que recordarlo una y otra vez.

Cifras. Fueron 14 cursos, 8 catas de ideas, 35 artículos periodísticos, 194 posts, 10 charlas públicas, y un concurso de ensayo filosófico del cual me siento orgulloso, y que dará a la luz un libro el próximo año a fin de renovar el panorama local: una pequeña piedra, o una perla de una sucesión cuyas ideas siguen. Y todo recién comienza para esta generation, my. Y los "pibes" de veintis, en quienes tengo mucha confianza.

Reinvención. Madonna en su momento -¿quizá principio de los 00's?- emplazó su reinvention Tour. Quién mejor que (la musa/muso: hombre/mujer) Ciccone, el ángel musculado, disparó su camaleón como animal central. Cambiar de piel, mutar, mudar, dejar lo pasado. Eso hice este año que se pierde. Mejor: "empecé a ser el que era". Desarrollar la voluntad de potencia anclada en provisiones de terceros. Me siento libre, yo. Ajeno a etiquetas.

Los Ángeles. A veces son frases de otros -"pasa"- las que te lo dicen: "sos un emprendedor", sagaz observación de un amigo holandés en Hollywood. "Uno viene a L.A a reinventarse", un newyorker. Sí, en junio, fui a poner la piedra de la reinvención. Este post a modo de diario de esa experiencia evidencia muy bien -aunque el "bien" siempre es provisional- ese cambio de cuadrante permanente: como un rizoma deleuziano. California es deleuziana, me too.

Rumbo y transición. El rumbo se fija a medida que corre la ruta y se afina la sintonía con placer. Aprender a desmarcarse es, a veces, más astuto y sabio, que "marcarse". Hay personas con fecha de vencimiento si no mutan a la par de uno, quedan en la vera y está muy bien. La sabiduría es desprenderse de ellas, o volver a elegirlas si vibran en la misma sintonía. Amistades nuevas y mejores. Ni mi cabeza ni mi cuerpo -es lo mismo- is the same que hace 5 años, ni siquiera que hace 2. Lo que es mucho.

2012. Me gusta y la pensé mucho esta palabra en el tramo final: madurez. Pero la pienso desde otro lugar. Madurar no es -por lo menos no es lo único- normalizarse: "formá una familia y tené hijos", por ej. Madurar es asumir el deseo y la contradicción, es vencer resistencias, es desplegar la potencia interna, es dar cuenta que es mejor ser auténtico que original -sólo así sos original, y sos respetado por ello. Madurar es tomar conciencia, otra vez, que elegir es decir no, hacerse cargo de los "nos". Ser responsable, autónomo. Yo elegí una forma de trabajo -el emprendimiento- que, en rigor, lo veo ahora, era una forma de vida. Un modo de vivir en libertad -con sus costos, de los que me hice cargo. Pero la felicidad de hacer lo que uno ama y vivir de ello, y sufir por ello, es indeterminable y eso es lo que hace que este año que se va haya sido magnífico. Elegí mi forma de vida, tal vez la que siempre busqué: ¿mis sueños de niño, de teen? -en ese caso, no los traicioné, en paz estoy. Como bien señala Michel Onfray: "la libertad libertaria inquieta, atemoriza, genera soledad, extrañeza a los demás, produce angustia y miedo al fracaso. Pero la ganancia, es incontable: es la libertad de elegir -no de consumir, de comprar o vender- la propia existencia. Claro que la libertad liberal es más simple -y cobarde-, y retribuye de manera directa -con dinero, puestos, cargos- frente a la libertad libertaria que lleva tiempo, autodisciplina, consistencia y perserverancia: voluntad y construcción de sí".

Madurez, again. No es una mala, pero fina, cadena de perlas engamadas y no le tengo "miedo" a esa palabra -a fin de cuentas cumpliré 36 años y voy hacia eso: "siempre me sentí un viejo de 90", como los beatniks, como Kurt Cobain, como el linaje de anarcos y dandis -old fashioned, give me one-; así me lo dijo butterfly en San Francisco: "old soul". Son términos que determinan esta visión. El deseo produce lo real y si no lo produce no es deseo real, es sólo un fantasma, es platonismo puro, es mentira: es imposición. Para ver que deseamos sólo miremos lo que nos rodea, no la carencia -es al revés: está ahi, en frente de nuestros ojos. La "carta robada" de Poe: está "perdida" en la mesa de trabajo, clavada en las narices de Dupin. A veces lo que buscamos está exactamente en el mismo lugar, sólo que la distancia -es lógico- te hace ver las cosas que tenés al lado con mayor amplitud y TODO se abre. Serendipity.

Viví tu vida y no juzgues a nadie. On the Road [...]

¡Un gran 2012!

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Cata de Ideas 2012: ¿Para qué Nietzsche?


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En la filosofía de Nietzsche, la voluntad de potencia –o de poder, que es lo mismo- produce lo real (el mundo sensible, material) sin condicionamientos, tal como es. La potencia es, claramente, lo que se encuentra larvado en cada individuo y que puede actualizarse para su realización plena. La forma más excelsa de la voluntad de potencia es el arte: allí vemos esa capacidad de producción, de engendramiento de algo no presente en el mundo natural. En esta charla veremos como, a partir de Nietzsche, podemos pensar de modo concreto el desarrollo de nuestra potencia, nuestra energía, nuestro talento singular

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Wednesday, December 28, 2011

Entrevista a Michel Onfray



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Michel Onfray en el programa televisivo matinal Thé ou café, de Catherine Ceylac, del 19 de abril de 2008. Es una muy interesante entrevista donde revela cuestiones de las que nunca había hablado.

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Saturday, December 24, 2011

Postsellers de 2011

(foto de la entrevista de Cultra).

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Estos fueron los 5 posts escritos en 2011 con mayores lecturas y entradas. Creo que resultan ciertamente precisos de mi estado de pensamiento durante el año. A destacar: dentro de ellos se encuentra el artículo de Guillermo Garrido, estudiante de filosofía español que vive en New York; Guillermo, además de ser un meticuloso y exigente lector de este blog, es un gran escritor, con alto nivel de creación ensayística, tal como lo demuestra en su texto sobre el tenis.

Aquí está, entonces, el Top Five.

  1. Hume, una filosofía de la simpatía [Marzo]
  2. Michel Foucault por Bruce Jackson [Junio]
  3. Meditaciones sobre el tenis [Marzo]
  4. La mujer del dandi, una lectura [Marzo]
  5. 35, la edad en que Nietzsche nació [Enero]


En el curso del año -si bien falta una semana para el cierre, no varía sustancialmente el número- este blog tuvo un total de 60.000 lectores únicos -chequeados y promediado de tres fuentes: Statcounter, Clustermaps y Flagcounter- en todo el mundo. El ranking de lectores por país quedó de la siguiente manera: 1) Argentina, 2) México, 3) España, 4) Colombia, 5) Chile, 6) Estados Unidos, 7) Perú, 8) Venezuela. Los lectores por ciudad arrojan los siguientes resultados: 1) Buenos Aires, 2) México DF, 3) Madrid, 4) Lima, 5) Barcelona, 6) Santiago, 7) New York, 8) Córdoba (Arg.)

Gracias a todos los amigos lectores del mundo por sus mails y mensajes tan estimulantes y/o críticos, por estar allí y hacérmelo saber. Siempre es fascinante ponerle una cara y unos ojos a lo que uno escribe -ejercicio demencial si lo hay.

Lo mejor para ustedes en este 2012.

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Monday, December 19, 2011

Curso Enero: "Los Beatniks y la filosofía"


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Idea:

La literatura angloamericana -en detrimento del “sucio secretito francés”- que señalan y reivindican Gilles Deleuze & Felix Guattari resulta de un devenir, de un proceso inacabado, en perpetuo movimiento y repliegue; un eterno viaje por el paisaje norteamericano. Es una literatura que responde también al viaje por la superficie –el west; en definitiva, por su carácter rizomático y no arbóreo o jerárquico: el viaje americano (tal vez cualquier viaje) es rizomático. Un pensamiento a partir del espacio, del plano, no de la temporalidad ni del historicismo europeizante y totalizante, es decir: Hegel. Subsiguientemente, la filosofía deleuziana se opone a toda lógica binaria, arbórea; toda relación biunívoca oprime la potencial diferencia, el espaciamiento y la diferencia esencial del origen. Es una filosofía anti-totalitaria y anti-platónica.

En este curso la idea será partir de los textos centrales de los tres grandes autores de la generación beat –Jack Kerouac, Allen Ginsberg y William Burroughs- no para realizar una lectura estrictamente literaria sino, más bien, filosófica: los pensamientos que subyacen en las estéticas de los escritores que leeremos. Tal es así que la descentralización de la “realidad”, es la ruptura con el libro/filosofía-raíz, para emprender una filosofía rizomática y cartográfica, asimilable al método cut-up que William S. Burroughs emplea en sus novelas, en el sentido del plegado de un texto sobre otro, constituyéndose una dimensión textual de raíces múltiples. De modo que el pensamiento rizomático es una continua mutación, sin sutura, no-binaria, ni mimética, ni estructural, sino en perpetua movilidad. Del viaje beat al viaje bit sólo hay diferencias gramaticales: de las carreteras y el trip de LSD a las autopistas informáticas, del hipster de En el camino de Jack Keroauc al netsurfer o ciberpunk de Neuromante de William Gibson hay una continuidad de pensamiento que Deleuze detecta con nitidez.

Jack Kerouac, William Burroughs y Allen Ginsberg “eran” América -Estados Unidos- en carne viva. Quizá la representación más natural de América. Los valores de los padres fundadores y el desengaño de la posguerra constituido por la contracultura: el último grito de lirismo antes de que el pop art copara la escena y todo deviniera ironía, parodia y marketing. Resulta claro que ese mito de los beatniks en la literatura tuvo mímesis en otras artes: Pollock en la pintura y Coltrane en la música. Los beatniks pretendían distanciarse de las izquierdas marxistas y de las derechas solemnes, y la actitud cool y su anarquismo era la manera en que podían afirmar su derecho a habitar poéticamente, es decir, estéticamente.

Aquí veremos la fisiología estética y la razón corporal de los beats: el pensamiento de Nietzsche y el zen a través de la escritura automática y orgásmica en Kerouac; el influjo del freudo/marxismo de Wilhelm Reich y Herbert Marcuse en la psicodelia y el método cut-up de Ginsberg y Burroughs, y, finalmente, las filosofías del deseo de mayo del 68 –Foucault y Deleuze-, así como el pensamiento hedonista de Michel Onfray, en tanto deudoras y “continuadoras” en el marco actual.

Programa:

Clase 1. Literatura Beat: fisiología estética y razón corporal

Emanuele Bevilacqua, Guía de la generación beat
Fernanda Pivano, Introducción a los subterráneos de Jack Kerouac
Gilles Deleuze, De la superioridad de la literatura angloamericana en Diálogos con Claire Parnet
Gilles Deleuze y Félix Guattari, Rizoma, en Mil Mesetas

Clase 2. Jack Kerouac: escritura automática y orgasmo

Jack Kerouac, En el camino
Jack Kerouac, Los subterráneos

Textos complementarios de Friedrich Nietzsche y D.T. Suzuki

Clase 3. Allen Ginsberg y William Burroughs: psicodelia y cut-up

Allen Ginsberg, Aullido
William Burroughs, El almuerzo desnudo

Textos complementarios de Wilhelm Reich y Herbert Marcuse

Clase 4. Post beat: Mayo del 68, un pensamiento del deseo

Gilles Deleuze y Felix Guattari, El Anti-Edipo
Michel Foucault, La voluntad de saber

Textos complementarios de Michel Onfray y Francois Cusset

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Duración: 4 clases
Costo: $ 250 (incluye material de lectura completo y una copa de vino)

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Sunday, December 18, 2011

Esos dandis criollos, sobre "Cielo Dandi"


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(Publicado en el Suplemento Cultura del Diario Perfil del 18 de Diciembre de 2011)

“El dandi crea su propia unidad por medios estéticos”, señala Albert Camus en El hombre rebelde. En Cielo dandi, antología sobre la poética del estilo en América Latina realizada por Juan Pablo Sutherland, se pone el foco en nuestro continente. ¿Cómo y cuál es el dandismo latinoamericano? ¿Qué figuras recorta? El arte andrógino de Roberto Echavarren es un notable y atinado disparador. Carlos Monsiváis, Pedro Lemebel y Salvador Novo –sobre todo- son una tríada inexorable para la reflexión. Pero para ello debemos retroceder a Rubén Darío, y su escrito sobre Aubrey Beardsley.

La pregunta por el dandismo en América Latina tiene como respuesta posible la antología de Sutherland. El interrogante recurrente ¿qué es un dandi?, tiene en Oscar Wilde una certeza: “la producción de la propia vida como obra de arte”. El dandismo iniciático de George Brian Brummel (1778-1840) marca el signo: plebeyo, hijo de un simple burgués y mirada con desprecio hacia la corte y la nobleza. El dandismo de Brummel es el de todo dandi, y de los latinoamericanos también: la soledad y la pobreza de sus últimos días en una pensión de Caen (Francia), fuera de Inglaterra, es un síntoma de ello –J.A Barbey D’Aurevilly lo retrata con su biógrafo, el Capitán William Jesse. El malentendido básico: la riqueza del dandismo son los propios individuos que se esculpen a sí mismos. El desprecio al dinero va de suyo con la alabanza de la belleza: el ocio, la creación, el placer. Los labores “contra-productivos” del dandi van en franco desprecio del trabajo en cadena. El dandi no produce para otro ni para su norma: se produce a sí mismo. Baudelaire le otorgará la bohemia y el anarquismo a la elegancia dilecta brummeliana.

¿Y América Latina? José Carlos Mariátegui, gran filósofo peruano, fue un dandi y empleó un seudónimo: Juan Croniquer. Mariátegui, reconocido por su compleja –y tal vez imposible- síntesis de marxismo e indigenismo, en sus años mozos fue un decadentista de nota: “El dandi denuncia la ilusión del individuo y sustituye el contrato social por el contrato hedonista”. Nuestros dandis latinoamericanos están signados por la pluma: Rubén Darío, Joaquín Edwards Bello, Salvador Novo, Julio Herrera y Reissing, pero también féminas: Teresa Wilms Montt, Delmira Agustini, Eduarda Mansilla y Mariquita Sánchez. La mujer dandi es culta, cosmopolita –escritora o pintora- aristócrata desclasada y desengañada. La mujer que el dandi ama es como él: libertina, libertaria, fetichista y feminista. Ello lo podemos ver en tres variaciones o reversiones donde ésta es representada estéticamente: la femme fatale, la andrógina -o incluso lesbiana- y la puta. La mujer del dandi reivindica su soledad: antítesis de la mujer "natural" y biológica.

El dandismo signado en América Latina responde a las mismas claves que el dandismo europeo –inglés, francés. En ese aspecto, persigue lo “masculino problematizado”, puesto en cuestión. El caso de Mariátegui, bajo el seudónimo de Croniquer, es evidente: su conversión del dandismo inicial en su Lima natal al marxismo potente e incaico. Tal vez lo que Silvia Molloy llamó “la política de la pose” en esta relación sea la exhibición de esta alternancia de lo alto y bajo, la civilización y barbarie de Sarmiento que articula la reflexión latinoamericana. La pose del “bajo” para criticar al “alto”. Lo lumpen que obtura mediante la producción de sí mismo –del ocio, del placer, de la estética de la existencia. Revolución –si cabe esta palabra- individual, o resistencia estética y desde la forma literaria.

Sobre Arturo Jacinto Álvarez (Arturito) –dandi porteño de los 20’s- dice María Moreno que vivía en el Hotel Crillon: era el lugar, mejor que el Plaza. Pero también Federico Manuel Peralta Ramos –patafísico y “filósofo callejero y peripatético”- inventó la religión “gánica”: hacer lo que uno siempre quiere. Peralta Ramos, suerte de Duchamp de Florida y Paraguay, a principios de 1970 grabó un disco llamado “Soy un pedazo de atmósfera” producido por Francis Smith. De allí a la televisión con Tato Bores –otro ejemplar avant la lettre del dandismo vernáculo. De la Lima de Mariátegui al D.F. de Novo, o el Buenos Aires de Mariquita Sánchez y Lucio V. Mansilla, el dandismo latinoamericano tiene la marca del decadentismo.

Quizá el rasgo más complejo de la “traducción” de esta institución europea en América Latina sea la masculinidad en crisis. Más aún que en Europa, el sesgo machista lleva, paradójicamente, a cierto travestismo fascinado –presente en Novo, Lemebel, Sarduy, Lamborghini, Perlongher, Copi. El propio Darío –París, 1900- lo marca: “Al entrar ya se ve uno que otro travesti, desde el arcabucero o el lancero que se pasean ante los portales hasta las vendedoras de chucherías que tras los mostradores y las mesitas erigen en las graciosas cabezas el alto gorro picudo”. El cielo del dandismo latinoamericano se desprende de la nube europea, como la civilización deja traslucir la barbarie: la afectación desgarra esa escisión.

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Saturday, December 17, 2011

Libros de 2011 [Mi selección]

(Jobs por Isaacson)

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Como ya es habitual aquí el listado de los libros del año a mi criterio -acá las listas de 2010, 2009 y me da placer. Son libros editados en español -u otras lenguas. Aquellos libros de los que publiqué artículos analizándolos o entrevisté a los autores adjunto los links a modo de ampliación. También destaqué las reediciones que me parecen centrales por su alto valor. Como se percibe, el ensayo en sus diferentes variantes -literario, histórico, político, filosófico, estético-, antologías y biografías predominan.


Top Ten.


  1. Steve Jobs de Walter Isaacson (Debate). Aquí mi análisis.
  2. Historia de los Estados Unidos de Thomas Bender (Siglo XXI). Aquí mi entrevista a Bender.
  3. The Post American World 2.0 Release de Fareed Zakaria (Norton). Aquí un análisis mayor (en ocasión de la salida de la versión 1.0).
  4. Cerdos & Peces (lo mejor) de Enrique Symns (Cuenco de Plata)
  5. Diccionario Foucault de Edgardo Castro (Siglo XXI). Aquí mi entrevista a Castro.
  6. Andy Warhol de Arthur Danto (Paidós). Aquí mi análisis.
  7. Crímenes de película de Jake Arnott (Mondadori). Aquí mi entrevista a Arnott.
  8. Cielo Dandi de Juan Pablo Sutherland (ed.) (Eterna Cadencia). Aquí mi análisis.
  9. Hitch 22 de Christopher Hitchens (Debate). Aquí mi análisis.
  10. Escrituras Past de Juan J. Mendoza (17 Grises). Aquí mi análisis.
  11. Bonus Track: Gigolá de Laure Charpentier (Cabaret Voltaire).

Reediciones
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  • Recuerdos de Provincia de Domingo Faustino Sarmiento (Emecé)
  • Argirópolis de Domingo Faustino Sarmiento (Emecé). Aquí un análisis mayor
  • Almirante Cero de Claudio Uriarte (Planeta)

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Obituario de Hitchens, para Perfil

(Hitchens, con Carol, su mujer)

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Escribí un obituario sobre Christopher Hitchens para Perfil, aquí lo pueden leer.

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Monday, December 12, 2011

¿Qué fue lo hipster?, para Brando


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Aquí pueden leer el artículo que publiqué en Brando de este mes, sobre el concepto y la subjetividad hipster.

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Tuesday, December 06, 2011

A 20 años de Acthung Baby de U2, para Ñ

(El mejor Bono: The fly).

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A raíz del 20 aniversario de "Achtung Baby" de U2 publiqué un artículo en Ñ analizando la banda, su estética y las filosofías que subyacen en su obra maestra.

Aquí pueden leerlo.

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Sunday, December 04, 2011

Salvaje Unitario (IV)



"Mi vida ha sido desde la infancia una lucha continua, menos debido esto a mi carácter, que a la posición humilde desde donde principié, a mi falta de prestigio. Es mi vida entera un largo combate, que ha destruido mi físico sin debilitar mi alma, acerando y fortaleciendo mi carácter".
Domingo Faustino Sarmiento, Mi defensa

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I.


La luz mortecina de un sábado fugaz -como sería si no: todos son iguales, no hay "nada" importante que podrías perderte. Sólo, y preguntas: ¿cómo es ser un liberal hoy? Hoy. Pregunta impropia y impúdica si las hay. Entre recreo y recreo, sin culos ni conchas a la vista. Nuestros grandes liberales del siglo XIX -Sarmiento, Mansilla, Cambaceres- fueron grandes libertinos, orgiastas y hedónicos libres de culpa y cargo. El XX - o su filo - nos trajo otras singularidades como el falso Vizconde de Lascano Tegui y Barón Biza -radicales, pero liberales, sean alvearistas o yrigoyenistas, lo mismo da, ahora, que dicho partido es un cantar de cisne. También dandis crueles y amadores de mujeres con cierta obsesión insana. Tradición opacada, pienso, a partir del 30. [Un rayo fugaz]. Esa noble tradición literaria se volvió ascética por culpa del borgismo: sólo recuperada por otros grandes -cual Osvaldo Lamborghini, pero no liberal, aunque también suceptible de ser leído así por su anti-populismo literario más que explícito. ¿Cómo actualizarla desde hoy? Nada más marginal, solitario, insular e irreductible que el liberalismo hoy, en el siglo XXI. Nosotros, los "salvajes unitarios", somos rocas boyando en el Plata, río color león o mierda, directamente. No nos quiere ni La Nación. El liberalismo (grande) siempre fue orgásmico en el sur. Fue calentón y fálico. Fue derrochador de esperma y buceador de conchas y culos sin pudor: sin dejar de vestir y calzar. Algo luego perdido con la peronización -familiarista y culpógena: el corporativismo. El cuerpo individual visto como patrimonio de lo burgués. Yo, plebeyo, hijo y nieto de liberales de San Telmo -rodeados por populistas-: estoy encarnando(me) en esta vía oscura y maldita. Pareciese que esa situación se da de modo circular ahora: sólo, en el bajo, esperando el arribo de los grupos de dormidos. Un linaje viejo/nuevo que resulta incluso asombroso para propios liberales -que siempre nos, se, pelean. Lo cierto sea dicho: los grandes liberales citados fueron eximios petimetres, rebeldes, cascarrabias, temperamentales, sensuales, liberados del nauseabundo nacionalismo católico que luego contaminó todo con su clericalismo rancio y contradictorio -aunque su situación haya impedido su libertad pleno de sus rituales circunstanciales. Esa soledad (mi soledad) no es nueva: es la de Sarmiento. Pocos más argentinos. Los años 90, ridiculizados, pensados de modo vulgar y brutal -lógico, encarnados por un peronista riojano quiroguista, en las antípodas de nosotros. Los 90 no me interesan Fui feliz en ellos, pero fuí un ilota, un niño que vestía poleras y sacos y fumaba habanos caros por ser baratos. En cenáculos de nobles amigos a quienes les debo gran parte de mi formación por su generosidad y fidelidad inclaudicable y que siempre defenderé por su nivel. Los 90 no fueron para mi esa pantomima: fueron pasión y fuego. Exploración en medio de ese infierno de una subjetividad innovadora y estimulante. Nada de tonterías supinas, no, no. Otra cosa. Mi sarmientismo emana de una culturización con manos de obrero. Nada les debo, no preciso favores. Hablo, pienso, en soledad -autonomía ganada luego de cierta esclavitud-. Mi cuarto de hotel: otras cosas: pornografía y política. No pensar en la temperancia del presente. Nadie lo piensa: excepto yo. Esa relectura alegre, nada solemne, nada corrupta, es mi bandera. Un liberalismo hedónico, amoroso y orgiasta. Como el que existió aquí. Sí, sí, sí, sí. Las reminiscencias existen pero son poco bien habidas por un motivo: el desconocimiento. Quizá mi deriva hoy sea mayor. Tengo un tiempo de reflexión limitado, luego de sucesiones de carne y más carne. Siempre hay y habrá carne en el Río de la Plata. No falta, sobra. Siempre habrá agujeros, aceite y leche, lubricantes. Pareciera, pienso, que lo establecido reniega en pensar estas cuestiones: un liberal como yo las piensa porque nada tiene que perder [todo para ganar]. Un linaje, el mío, que tiene luces tan fuertes que encandilan. Por ende, no me interesa pensar hacia atrás -los "90's", ese axioma tan reduccionista como pelotudo. Habito el siglo XXI, no el XX. Mi liberalismo es presente, su territorio es lógico: el margen total y absoluto, el fuera de cuadro: nadie nos representa. Digo lo que nadie puede o "debe" decir. Esa impunidad es mi libertad al no estar atada: respeta mi coherencia. Un problema: la carencia de talento de algunos. Su falta de sensiblidad se nota horrores [Oh]. Pero desde Sarmiento a Barón Biza tenemos un norte si lo resignificamos y lo leemos HOY, my friend. Todo puede suceder. A veces la soledad suele ser una gigantesca oportunidad para librarnos de lo pasado -aún sea reciente y emputecido. La pendiente se ve con cierta nitidez, sí. En el fondo se trata de lo nuevo -como siempre- con lo "viejo". ¡Laconchadelalora!

II.

Más relajado: el liberalismo siempre ha sido una emergencia de la falta de forma -barbarie o gronchaje, lo mismo da. Los liberales, los últimos, nos esculpimos sin temor. Por eso la orgía nos resulta saludable. Algo que resulta ominoso para el neorosismo imperante: revisionismo histérico constructor de epopeyas insípidas. Acá "se rompen culos de verdad". ¿Soy claro? Bah, debería relajar un poco y ajustar mi corbata ¿o desajustarla? Tal vez quedarme completamente en bolas y fumar. Fumo. Una panetela. Otra más. Veo. Nadie en la calle: una rata que corre por San Martín. Otra, más. ¿Y si nunca vinieran por mí? ¿Si todo fuera producto de mi paranoia? ¿Si el ejército de muertos no sea otra cosa que producto de una furia erótica, cuál no? ¿Si mi memoria afectiva está afectada por cierta compulsión hacia una belleza? La belleza. Siempre se pagan los costos por ese amor irrefrenable. ¿Cuál de ellas? ¿Cuál de todas? Quizá de todas las putas que transitaron y transiten quede el hueco -no la concha: la nada.

III.

Todo posible liberal, hoy, será orgiasta -sepan leer, orgía no necesariamente es orgía. Veo cómo llegan, otra vez, no paro - se me para - de ver [...]

[Continúa, siempre].

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Friday, December 02, 2011

Transgénero rioplatense



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A partir de Diciembre comencé a escribir para la Guía Cultural La Celeste del Uruguay, aquí mi primer artículo sobre El arte andrógino del ensayista uruguayo Roberto Echavarren: la noción de transgénero rioplatense.

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Thursday, December 01, 2011

Salvaje Unitario (III)

(foto: Reka Nyari)

"Yo soy un clase"
Antonino Fernández



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I.

Se percibía la carta, o el mail, bah para antiguos como yo nada depara tamaña diferencia insípida e incolora - como el agua. ¡Oh, matematique sévere! Rajan pedos olorosos. [debería ser más púdico para escribir, lo siento. Es a mi pesar: escribo de modo impúdico, y con beligerancia pornográfica]. Por ende: se pueden ir a la puta que los parió. La severidad se conquista y se gana, como toda figura romboide en el ápice de la pija en punta lista para entrar en la concha húmeda. "yo, que era loco, homosexual, marxista, drogadicto y alcohólico, me volví idem", dice Osswald Lamborghini. Hay que seguir -es inevitable: el bajo, de noche, espectral. Es tímida la forma en que se aproxima. Quisiera escribir sobre boludeces -zombis, kirchnerismo y demás yerbas para vulgaridades costumbristas, escritas con corrección y realismo histérico. No me sale. Así que: me pueden chuparlapija a cuatro manos. Escribo sobre pornografía, estética y política. Eso vomito, eso sale, con nivel y cierta cosa arrebatada que de tan rioplatense me da miedo. Hubiera querido ser neoyorkino y republicano. No pude, no quise, no lo intenté. Es irremediable: soy porteño, vivo en el bajo -en un hotel- y espero que vengan por mí. (los) Ellos. Lo más excecrable de su condición: opas becados, prostituidos estéticos, ovejas de rebaño. Encubiertos en sus cofradías de mediocridad y cantos tristes. Resentidos con holgura de bolsillos. Izquierdismo arribista y apretadores estatales. Basura de los rincones que sólo pueden vociferar su nihilismo -no nietzscheano- dentro de sus pobres círculos tan famélicos que serían risibles de no ser soberbios de tanta pequeñez. Lo importante, es claro, pasa por los cuerpos: allí vienen, ellas. [no Ellos]. Mis bellezas nocturnas, protectoras, frente a la fealdad rigurosa de la corporación estatal. Sabrán disculpar: debo coger.

II.

Hieren mi soliloquio, resuena cierta ira: sin dolor no hay belleza plausible ni fiable. La comodidad sólo produce estéticas tan miserables como las existencias que se recargan entre sí. Fútiles, van, los Ellos. Acá, sólo, rodeado de putas -nórdicas, guaraníes, pampeanas, transxeuales, travestis. Rey de la noche. Príncipe de la oscuridad y del bajo. Los alambiques llegan. Ah, sí: "su whisky, señor". Había pedido con estricta precisión: "dos medidas dobles -con dos cubos- de Famous Grouse. Un hilo de humo a lo lejos. Un puro: un Avo Uvezián, extremo cigarro de República Dominicana, suave, adqurido en la calle Mypooh. La gente que usa corbatas es más respetable, también los de camiseta. ¡Oh, pobres almas sin nada que cantar a excepción de sus nubes de pedos sordos! ¿Cuál es la intriga que se responde así misma de forma subrepticia con su lengua seca -alcohólica? Músculos y tetas. Un prepucio y un clítoris. Un pezón y una raya de culo finísima. Una fellatio y cunnilingus. Un beso negrísimo de tanta búsqueda non sancta. ¿Todo ello ocurría en mi mente febril sarmientina mientras esperaba los cobardes que vengan por mi? Ellos, puras mentiras editables. Mi plan era claro: mientras esperaba el combate final -sólo contra el mundo-: iba a dedicarme a la orgía, una tras otra. Primero, coger, luego, combatir -¿publicar, escribir? Primereaba la fiesta, seguía la política -la guerra. Era simple: la espera era libidinal y lactosa. Una vez acabada -valga la expresión con sorna- la orgía: el combate sería inminente. En el bajo. Un noble y solitario -salvaje- unitario contra un grupo de cobardes y mazorqueros zombis federales. No me violarían. Posiblemente acontezca lo inverso: mi pija siempre fue dura y resistente. Leche, de sobra. Podría culearme a varios, luego avanzar sobre la chusma con categoría y caer empalado.

III.

Orgía y liberalismo vs. Familia y nacionalismo. Cosmopolitismo libertino vs. Populismo conservador. Me chupaban la pija, mientras leía: sí, es cierto. Mi lectura era fiel: Mansilla -sus retratos- y Echeverría: "a nalga pelada". Traficaba (no drogas), sino pequeñas dosis de refinamiento subversivo para la barbarie disfrazada de zombis berretas, odiadores del cuerpo, lacras reduccionistas en su extremo anti-hedonismo. Secretamente, sabía que Sebregondi, el viejo marqués -que supo ser, flor en el ojal, guante y mano ortopédica, lo máximo- me financiaba con cierta clandestinidad. Su presencia lugoniana era impropia para el lugar. Tras ciertas sodomías al alba, luego se aproximaba y me deslizaba un sobre con el sustento. Yo, cauteloso, miraba: eran dólares. Sebregondi no retrocedía: avanzaba de coté. Luego, yo proseguía en la espera nocturna, así, ad infinitum.

IV.

Un amanecer ebrio es una experiencia numinosa: como un santo o un místico avant la lettre. Radiante lo pude hacer desde mi cuarto lumpen de la calle San Martín. A pocos pasos de las Galerías, circulé cual ratón en busca de su gato. Lo invariable iba hacia el sector improcedente. Allá (los) Ellos. Si venían estaría desguarecido: listo para enfrentarlos. Entrenaba diaramente en el gimnasio desvensijado: mis tríceps tenían una forma más oval que mis bíceps. Deltoides y también pectorales. Inmune a sus opiniones la escultura de sí obturaba toda forma de imbricación en mi conciencia fortalecida. ¿Será que la derecha tiene esa facilidad para desarrollar más anticuerpos que la izquierda que niega la individualidad en pos de la corporación o el grupo? La derecha tiene la "obligación" de la construcción de sí: mente y músculo. Como un gladiador romano, un boxeador de Brooklyn, un aristócrata espadachín o un selfmademan. Todo opera con(tra) la misma naturaleza extirpadora. Podrán verme caer: jamás claudicar. La inmundicia hacía clamar a la vista que tenía hacia el Río de la Plata cercano. Era hora: llegaron dos chicas más. Ya eran cinco - o seis - No lo sé. ¡Sombra terrible del groncho, voy a esperarte con garras finas y falo erecto!

V.

¿Por qué escribís así? Porqué no puedo hacerlo de otro modo, pelotudo. Quisiera escribir "normal(izado)" cual zombi literario editable y acomodaticio. Sabés que pasa, la reacción es, hoy, la verdadera revolución. Un paso atrás: mi amigo el dandi hedonista supo cantar su furia & clase, hoy soy yo, el salvaje unitario quien debe tomar la posta en soledad -como es- y enfrentarlos uno por uno: como hidalgo motociclista californiano. Como estetizado caballero de la west coast, un Jack Kerouac de las pampas. La escritura es inevitable, forrito. No se imposta: sale, como un lechazo. El resto, para la gilada. La escritura o la muerte. Les falta tomar la sopa, mucho. Antes la gloria que la transa: para eso está la publicidad o el periodismo. Acá: libertad total. No hay restricción. Salí, o te verdugueo.

VI.


Veía barranca/yaco abajo, lo que se venía. Nada, aún. La espera sólo era cortada por dos pezones tan hermosos. También un hilo de baba sobre los labios de churrasco de una morocha. Fah, los acaricié con temor (y temblor). Pensé un momento en rajar a la playa: quizá Cariló. Sitio demonizado. A la distancia se dejaba ver -escuchar- una música con un groove irresistible. Me recordaba, allí, en las arenas de la costa. Fui feliz, sí, acá, en Argentina. Mi argentinidad es irrevocable. Soy tan argentino como todos, tomo mate. El futbol, como a Borges y Lamborghini, me parece algo tan simple como veintidós corriendo tras una bocha. Yo prefiero coger a jugar a la pelota: es mejor; en el fondo, es lo mismo: se trata de meterla. Ante su impasible e imposible modo de "ponerla", hacen goles. Pobres. rajá, turrito, rajá (o te mato).

VII.

No me chupo el dedo, baby, soy grande, ya. Si querés jugar, juguemos, me sobra tiempo [...]

[Continúa, siempre].

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