Wednesday, June 22, 2011
Un filósofo en Los Angeles
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De viaje por California, si puedo, postearé, pero no prometo nada. Nos vemos a la vuelta.
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Tuesday, June 21, 2011
Por una filosofía pop: 7 principios
Hace falta demostrar que todos los hombres son filósofos"
Antonio Gramsci
2. ¿Es menos compleja? No, para nada. No es divulgación. Es una filosofía que se inscribe en lo popular y piensar a partir y con lo pop. No aplica las categorías previas a lo pop sino que se encuentra allí.
3. ¿Un ejemplo? Sí, podemos tomar Lost, la serie que analizaremos en el curso que dictaremos a partir del 18 de Julio. Lost, esencialmente, nos hace tres preguntas: 1) ¿qué es el mundo real?, 2) ¿qué es la verdad?, 3) ¿cuál es nuestra condición como sujetos? Por lo tanto, nos plantea preguntas propias de la tradición filosófica tales como el mundo, la verdad y la subjetividad. Lost es un "drama filosófico", pero no por los nombres de sus protagonistas -Locke, Hume, Rousseau-, sino por sus preguntas, que podemos intentar responder a través de filosofías como las de Heidegger y Derrida.
4. ¿Qué es la cultura pop? Desde 1959, año que se emplea este término, pop, es cultura urbana de masas. La cultura de los grandes centros urbanos -las ciudades norteamericanas particularmente, donde surge el pop art- que se apoya en tres características: A) el interés por lo que algunos filósofos llaman "el lenguaje ordinario", B) ir contra todo idealismo o metafísica, a favor de la vida cotidiana y real, y de hacer de ella una "obra de arte", C) emplear canales masivos de comunicación: prensa, publicidad, radio, comics, cine, TV, internet. Por lo tanto, tres patas: lenguaje "ordinario", no jerga; a favor de la vida real, contra todo esencialismo metafísico fascista; emplear todos los canales de comunicación masivos y el marketing.
5. ¿La cultura pop responde las mismas preguntas que las "grandes obras"? Claro que sí. Si la filosofía estuviera presente sólo en las "grandes obras" y fuera sólo relevante para profesores de filosofía sería algo muy estéril y pobre. Es más, la historia de la filosofía fue hecha por pensadores al margen de la Academia, y por una razón muy simple: en esos lugares no se estimula la creatividad conceptual, el riesgo, el estilo en la escritura y las presentaciones orales, el pensamiento propio, por el contrario, se te dan muletas para pensar apoyándote en otro.
6. ¿La filosofía dónde está? En todos lados. Y puede iluminar la vida de cualquier persona. La filosofía es un arte de vivir, no un discurso metafísico para académicos. La filosofía pop de hoy es la filosofía popular de la antigüedad, de los cínicos, los estoicos y epicúreos que le hablaban al pueblo, las mujeres y los esclavos -y no sólo a los ricos elitistas como hacía Platón, que no cobraba sus lecciones porque no precisaba el dinero-, en la calle, empleando su lenguaje. Hoy ese territorio, el ágora, la "calle", son los medios de comunicación -prensa gráfica, radio, TV, internet-, y lo que se produce masivamente -cine de Hollywood, música pop, series de TV, videoclips, publicidad, cine porno, moda- sirve para pensar.
7. ¿Por qué es útil estudiar filosofía? Para hacer tu vida más plena y libre conociendo diferentes visiones de mundo: todas las personas responden y actúan en función de una visión de mundo sin saberlo. Todos podemos ser platónicos, kantianos, nietzscheanos, foucaultianos, etc. y quizá no lo sabemos. La cultura pop es una excelente herramienta para contrabandear ideas que pueden resultar reñidas con cierta vocación popular. Pensar desde objetos de la cultura pop que nos resultan más amigables es una herramienta inmejorable para concebir una filosofía como un arte de vivir de manera realmente libertaria y plural.
7B. ¿Quiénes son filósofos pop? En función de lo que planteamos antes, es muy claro dar cuenta de ellos. Ser pop no es una tendencia, escuela o tradición, sino una forma o un método de hacer filosofía, luego cada quién responde a una tradición -en mi caso, es vía Nietzsche/Foucault y el hedonismo. Creo que de la actualidad, hay dos exponentes de linajes diferentes: Michel Onfray -nietzscheano y hedonista- y Slavoj Zizek -marxista y psicoanalítico-. En el plano local es evidente que Tomás Abraham y José Pablo Feinmann son dos de ellos, también desde pensamientos muy diferentes. Creo que el primer filósofo pop fue Jean Paul Sartre -pensó desde la cultura pop de su tiempo y usó los medios masivos-, luego Michel Foucault y Gilles Deleuze también lo fueron a su modo. Lo clave es que todos ellos han reflexionado a partir de objetos de la cultura de masas -el cine, la TV, la gastronomía, el deporte, la música- y se valieron de los medios para hacer llegar sus ideas a la gente.
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Zizek y Gaga, in love

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Aquí pueden leer el texto de Zizek sobre Lady Gaga que postée hace un tiempo. Es magnífico.
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Sunday, June 19, 2011
Entrevista en FM Nacional Rock

En el día de hoy me entrevistaron largamente en FM Nacional Rock, el programa de Jorge Bernárdez, Luciano Divito y Pablo Strozza. Hablé sobre Filosofía y Series de TV -a propósito del curso que comenzaremos en Julio. También llevé música.
Aquí pueden escuchar todo el programa: hacen click en free download y yo aparezco a partir del minuto 57, y me quedo hasta el final.
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El cuerpo de mi padre, por Onfray

Hay un maravilloso artículo de Michel Onfray sobre su padre en El deseo de ser un volcán, su diario hedonista, que he leído y releído miles de veces por su belleza, fuerza y potencia. En algún sentido, Onfray marca que su filosofía emanó de la vivencia del cuerpo de su cuerpo. Aquí unos fragmentos que me gustan particularmente, en este día celebratorio de la paternidad.
1.
No dejando de ser el hijo de mi padre, un hijo de pobre, incluso en los castillos y las universidades y las salas de conferencias, los libros y las columnas de diarios, con los editores y los burgueses, los opulentos. Porque fueron los patrones de mi padre los que me hicieron rebelde, del mismo modo que los curas de mi infancia, los salesianos, me convirtieron al anticlericalismo.
2.
Descubrí que el cuerpo de mi padre no era eterno una noche que mi madre estaba ausente y mi hermano y yo quedamos solos con él.
3.
Hoy posee la solidez de un hermoso anciano a quien no siempre sé cómo expresarle mi amor. El silencio sigue siendo el tercero que acompaña nuestros encuentros. Nuestros trayectos nos han llevado a vivir en dos planetas extraños. Sin embargo, sé que una parte de mi carne desaparecerá el día maldito en que él abandone este mundo.
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Saturday, June 18, 2011
Pensar en las O: Hedonismo Palermitano (XII)
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1. Lo libertino en el Río de la Plata.
El libertino es aquel individuo que despliega su razón a partir del cuerpo y rechaza todo aquello que normativice y normalice su instinto y su deseo. La filosofía libertina barroca, ergo, es un pensamiento hedonista, en tanto arte de vivir, escéptico, ateo y libertario, donde el cuerpo -y no la conciencia cartesiana- es la gran condición. Si bien suele separarse entre el "libertino erudito" y el "libertino de costumbres", la realidad es que esa sutileza nunca suele ser tan demarcadora de diferencias. Por lo general, el libertino erudito -intelectual y librepensador- en su vida práctica es "disoluto", "abierto" o "experimental" en lo referido a sus prácticas sexuales, los casos de Cyrano, La Mettrie y Sade son claros exponentes de ello. Ahora bien, si bien el libertino es una "institución" heredada de la matriz del personaje de Don Juan, tiene su reconversión en el siglo XIX con la figura del dandy y luego en el XX a través de pensadores de la transgresión como Bataille, Klossowski, Foucault, y, recientemente, se ha actualizado a través de Michel Onfray.
El libertino porteño, al igual que el libertino europeo barroco, es atravesado por las mismas obsesiones: el vino, las mujeres ligeras y el ocio -y las representaciones estéticas de todo ello. Los motes de depravado, ateo o "anormal" son de uso corriente. La pasión sodomítica parece prevalecer en esta tradición, algo que se sumará a la moda que luego pondrá sobre la mesa el dandismo. El libertino porteño contemporáneo es neobarroco. Hay algo de libertinismo barroco en Sarmiento -y su vida orgiástica-, así como en Barón Biza, Lascano Tegui, y, desde luego, en Osvaldo Lamborghini y Copi.
2. Palermo, barrio libertino.
El barrio de Palermo ha devenido en barrio libertino y hedónico desde los primeros años del siglo XXI. Pero esa consistencia del territorio propicio de los placeres enófilos, gastronómicos y también eróticos, es consecuencia del cambio de dirección de las claves culturales. Si hasta la década del 90, la zona cultural era la calle Corrientes, los bares notables del centro (La Paz, por caso), post 2001 se ha hecho notoria la marca del cambio: el circuito cultural íntegro de la nueva generación, la mía -los que tenemos entre 30 y 40- se ha trasladado a Palermo -o los Palermos: SoHo, Hollywood, y linderos. Editoriales, librerías de perfil literario, cafés, restós, espacios de arte, escuelas, talleres literarios, cursos de filosofía y pensamiento, todo ello tiene su enclave en los Palermos. Por lo tanto, el hedonismo, que antes que nada es cultura del cuerpo, también se ha manifestado en el mismo territorio de la ciudad de Buenos Aires. Lo gourmet y lo sexual -zonas rojas- está en los Palermos y ello debe articularse con la tradición del neobarroco que le da su expresión evidente. El hedonismo plebeyo porteño situado en el clivaje de los Palermos responde o da cuenta de una filosofía hedonista propia que podemos desglosar de la siguiente manera: 1) una ética hedonista o dandismo lumpen, cierta celebración o insularidad no exenta de marginalidad, 2) una estética neobarroca, donde los popular, lo camp y lo kitsch se dan cita, 3) una dietética carnívora y enófila, 4) una erótica libertina, sodomita, revisteril y travesti, 5) una política libertaria que a los efectos más microfísicos y modestos se expresa como proyectos autogestivos, suerte de anarquismo capitalista.
Palermo, como barrio libertino de principios de siglo XXI, modifica el principio sarmientino, y dice: "barbarie en la civilización". No hay dicotomías ni exclusiones. Lo "bárbaro" del exceso, del instinto, del interior, de la carne, se da en lo "civilizatorio" porteño y específicamente palermitano. La razón cosmopolita europeizante -afrancesada- no esta limpia ni es pura de origen: hay barro. Es una civilización neobarrosa, así como nuestro hedonismo tiene mugre lumpen. El hedonismo palermitano es anti-idealista y anti-dicotómico. Es interesante, en este sentido, pensar la variación del territorio hedónico en la ciudad: en las primeras décadas del siglo XX fue el bajo y Retiro, entre los años 60 y 90 la calle Corrientes y el centro, y a partir del siglo XXI, el barrio de Palermo, con sus divisiones intrínsecas: SoHo, la pata cultural; Hollywood, la pata enófila/gastrónomica y del espectáculo; los bosques, delimitan la zona roja de travestis y del "negocio del deseo". Podríamos decirlo de este modo: una filosofía hedonista argentina y porteña es, a todas luces, un pensamiento de y desde el culo del mundo. Se constata en la analidad y la adoración cúlica que tenemos en las pampas: el orto es santo -y la tradición literaria muestra esto con total evidencia. Nuestro hedonismo es anal, como decía Bataille: el ano solar.
3. Hedonismo post 2001.
Por lo tanto, el hedonismo y subsiguientemente, el pensamiento hedonista de principios de siglo XXI afincado territorialmente en los Palermos no es casual: las primeras publicaciones de vinos y gastronomía y los canales de TV gourmet surgen de modo paralelo al establecimiento de una zona roja por primera vez en la ciudad de Buenos Aires: todo se da en un ciclo que va desde 2001 a 2005. El hedonismo palermitano expresa este libertinismo queer, podríamos decir; mostrando las conductas "raras" y poniendo en evidencia ciertos comportamientos y prácticas antes no exhibidos. De allí la reivindicación de un dandismo contragenérico y peligroso. Algunos podrían calificar de "frívola" esta aventura cuando en rigor es lo más transgresor y subversivo que existe frente al verdadero conservadurismo estético y político del realismo populista peronizante de estos tiempos. El hedonismo plebeyo palermitano recién está siendo estructurado como filosofía propia -de LDF-: pensamiento nativo, orillero, zonal, pero cosmopolita y esteticista. Romper la dicotomía sarmientina para embeberla de barro: deconstruir esa separación excluyente: la carne, la sangre, la leche, está en el refinamiento y la sofisticación, deberíamos empezar a aprender la lección. Esta será una de las claves de la década que se acaba de iniciar.
(continuará).
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Thursday, June 16, 2011
Guerra y poder en Nietzsche, apuntes

Para los amigos interesados voy a transcribir algunas de las ideas centrales que trabajé en la charla que di ayer en el posgrado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, en la cátedra de Derechos Humanos. El concepto a trabajar fue el de "guerra" que, en mi caso, lo tomé a partir de Nietzsche. Y en particular a partir de la lectura que Foucault hace de la guerra y de la analítica del poder en general. En función de ello, lo dividí en 5 partes: 1) Genealogía, 2) Lo heterogéneo del "origen", 3) Uso anti-idealista de la historia, 4) Poder ni jurídico ni economicista, 5) Vida.
Tomé los textos: Nietzsche, la genealogía, la historia (1971) y el curso Defender la sociedad (1976) de Michel Foucault, e hice alusiones al diálogo de Foucault y Chomsky de 1971 en la TV de Holanda -editado por Katz editores bajo el título Naturaleza humana. Justicia vs. Poder. El texto eje de Nietzsche que analicé como disparador fue La genealogía de la moral.
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Sucintamente, podemos decir que la filosofía nietzscheana se inicia como crítica al idealismo de la tradición occidental -el nihilismo platónico/cristiano, que se extiende hasta la ilustración. La opción de Nietzsche es una afirmación radical de la existencia, con la condición trágica y lo conflictivo como matriz.
1. Genealogía. Según Foucault, para Nietzsche la genealogía es una disciplina: 1) meticulosa y documental, 2) que busca lo singular de los acontecimientos, y va contra la universalidad, 3) se aplica sobre la llamada "erudición" inútil. La genealogía nietzscheana va contra el concepto de "origen" en tanto Ursprung (esencia o identidad). En el comienzo, dice Nietzsche: "hay guerra". Esto es: en el comienzo hay conflicto, tensión, lucha, bipolaridad. La guerra es constitutiva de la realidad. Para ello, Nietzsche emplea otras acepciones del concepto de "origen", como Entstehung o Herkunft. En el primer caso, hablamos de un "origen" que es producto de un "juego de dominaciones", de combate, algo que vemos en el mundo natural: el animal se impone a la naturaleza y las otras especies, y también el hombre que domina los otros hombres. En el segundo caso, la acepción de "origen", pasa por la noción de tronco o procedencia, que busca lo singular, la diferencia en esa tensión. En esta idea de "origen" se da cuenta de lo heterogéneo en el plexo de la tensión. Y que se ve en el cuerpo -alimentación, clima, salud, enfermedad, etc-. Por lo tanto, la genealogía nietzscheana hace implosionar la homogeneidad o esencialidad del "origen", y, por el contrario, exhibe la heterogeneidad de la diferencia, de lo singular.
2. Lo heterogéneo del "origen". Consecuentemente, la "historia" tiende a borrar la diferencia o la singularidad del "origen". La búsqueda de homogeneidad o "esencia" en el origen es, en rigor, el resultado de un combate, de una guerra de interpretaciones o discursos en pugna. El triunfante, domina. La genealogía hace emerger lo singular, y muestra la tensión, la guerra. El racismo es la muestra más cabal de la consecuencia del idealismo nacionalista. En este aspecto, la filosofía de Nietzsche -y la de Foucault- sería, quizá, la más anti-fascista que existe -en las antípodas del racismo-: preconiza la diferencia, la singularidad, contra la uniformidad, la norma y la homogeneidad prototípica de todo discurso totalitario.
3. Uso anti-idealista de la historia. Un uso anti-homogéneo de la historia implicaría, entonces, tres cuestiones: 1) ir contra el concepto de "raíz" o reminiscencia -algo que todas las filosofías totalitarias, de Platón a Heidegger, siempre acentuaron preconizando la figura del árbol y la raíz, tal como bien lo marca Deleuze, 2) mostrar lo heterogéneo y singular producto de la tensión o la guerra constante, 3) ir contra la verdad esencial, y mostrar que el concepto de "verdad" es, en rigor, consecuencia de una guerra interpretativa: la versión victoriosa es la que domina y sojuzga a las demás, como pasa con los saberes. En este marco, es interesante el debate Foucault-Chomsky, donde se ve claramente, la posición nietzscheana de Foucault -frente al utopismo imaginario anarco/sindical chomskiano- en el que plantea que el concepto de "justicia" es construido por determinada clase como instrumento para ganar la guerra. "La guerra se hace para ganarla, no porque sea justa. Y si el proletariado tomara el poder sería tan sangriento como la burguesía", dice Foucault. Por lo tanto, la "justicia" es una condición de posibilidad -y una construcción epocal- que cambia.
4. Poder ni jurídico ni economicista. Foucault explica su posición invirtiendo la frase de Clausewitz, y dice: "La política es la continuación de la guerra por otros medios". Ergo, la guerra es el principio de lo real. Esa inversión también da cuenta del poder, un poder no pensado en términos represivos -está solo sería una función del poder- sino de modo productivo. Un poder pensado fuera de lo jurídico -el modelo del contrato liberal- pero también por fuera del esquema economicista -el modelo piramidal, ideológico y superestructural del marxismo. Un poder ni contractualista ni enajenado. El poder, para Nietzsche y para Foucault, implica un análisis de fuerzas: es una estrategia, una relación entre partners. El poder implica relaciones múltiples, está distibuido -de manera no homogénea-, opera en red, y es ascendente -de la base hacia las cúpulas- no descendente, como se suele estudiar tradicionalmente. La analítica del poder de Nietzsche, y que Foucault muestra, implica liberar los saberes homogeneizados, uniformados, normalizados y sacar a la luz que en el "origen" está lo singular, lo diferente.
5. Vida. Volviendo, entonces, Nietzsche es el filósofo, el primero quizá, que coloca la vida en el centro de la reflexión, y quita la universalidad de los conceptos. Invertir: se piensa la vida, no los conceptos, que son, por "naturaleza", universales y pretenden borrar la diferencia en pos de una homogeneidad normalizante. La vida es objeto de guerra, de combate. La pregunta de Nietzsche, tal como reza en el subtítulo del Ecce Homo, será: ¿cómo llegamos a ser lo que somos? Uno es, como decía Foucault, un "efecto del poder", lo que sería para Nietzsche: producto de la tensión, de la guerra. No hay solución dialéctica: todo idealismo, en el fondo, es fascismo uniformador. La aceptación de Nietzsche expresada en el amor fati -amor al destino- produce una filosofía afirmativa de la realidad, por lo tanto, que acepta la guerra -la tensión, el conflicto- como condición, no como "problema a ser resuelto". La guerra siempre fue y será el principio para Nietzsche.
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Wednesday, June 15, 2011
Mañana: Cata de Ideas, unos vinos con Epicuro

Los epicúreos, hijos de los siglos III y II a. C., deben su nombre, como ya se ha dicho en numerosas oportunidades, a Epicuro. El hombre helénico se refugia en las comunidades pequeñas o mínimas y ya no en la Polis. Ese refugio (símbolo y efectividad de la autarquía también cínica y estoica) aparece en el Jardín de Epicuro. La autarquía, en verdad es la ataraxía epicúrea. La ataraxía emana de la euthymía –serenidad de ánimo- y la hedoné –el placer en todas sus variantes-. Aristipo y los cirenaicos sólo consideraban como placer al corporal o epidérmico –la comida, bebida, la sexualidad-; para los epicúreos el placer se definirá más por su negatividad, es decir como ausencia de dolor. La ataraxía, autarquía o autosuficiencia da cuenta de esa definición del placer como ausencia del dolor. Y elogio de la estabilidad y la serenidad.
¿Cómo he de vivir? Esa es la pregunta de Epicuro. Es la pregunta del millón. La filosofía es un cierto saber para el vivir. Un saber que nos procura de herramientas para vivir rectamente, en otras palabras, para vivir mejor. El hecho de “ganarnos” la vida no nos dispensa de “vivirla”. Pero no sabemos vivir la vida. Nadie lo sabe. Quizá Epicuro nos proporcione herramientas muy efectivas en ese sentido: la filosofía era una terapéutica muy clara y simple explicada en el llamado tetrafármakon, es decir, un cuádruple remedio contra el miedo a los dioses, la muerte, el dolor y la infelicidad; además, una maravillosa forma de dar cuenta de nuestros deseos naturales y necesarios de aquellos que no son necesarios para vivir, y que solo nos producen dolor en el cuerpo y perturbación en el alma. De esa sabia clasificación epicúrea, es que podemos pensar nuestras propias existencias a menudo confundidas por el estímulo al consumo sin saber discriminar lo que precisamos verdaderamente de lo que no. Después de todo, la felicidad para Epicuro es alcanzable y sólo requiere de unas pocas cosas.
Foucault decía de los griegos que eran austeros en nombre de una bella vida, y no en el de una ciencia psicológica autorrealizada. Precisamente, se trata de una moderación o serenidad no propiciada por una instancia represiva o condenatoria que nos impida tal o cual acción sino en el nombre de un arte de vivir: Epicuro es el mejor ejemplo de ello.
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Tuesday, June 14, 2011
Entrevista a Thomas Bender
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Aquí pueden leer la entrevista.
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Monday, June 13, 2011
El pop bipolar, sobre Britney Spears en Ñ
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Sunday, June 12, 2011
Pensar en las Orillas: Cirene 5 (XI)
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Cirene.
Un hedonismo plebeyo
de Buenos Aires.
Osvaldo Lamborghini
El aburrimiento de la vida de hotel
Como simple recodo del camino
Es de tarde en este manuscrito.
Osvaldo Lamborghini
Cirene dice 1.
Cirene dice 2.
[...] tal vez pensar tanto a ese lumpen me hace verlo como lo que fue: mi único amor. Pero quiero desligarme de él. Me abruma, o aburre. No lo sé. Solo tengo claro que sigo rodeada y sin salir. Es curioso: los cometravas se fueron ahora. No me da miedo. No. Sólo que estoy indecisa. La genuflexión me trae recuerdos larvados, ahora. Y es en vano: soy boluda. Me creo mil y soy lo menos. Bueno, no debería tirarme tan abajo. Debería volver a ese tratado sobre el hedonismo argentino. Aunque no sé que carajo (mierda) querrá decir: *argentino*. Yo soy porteña, que no me rompan la concha. Nací en el sur y viví en norte, pero siempre en la city. Hablando de la city: adoro *la city* despejada los domingos. El bajo porteño tiene algo así como una cosa fantasmática y foránea. Es posible que esa sensación de placer sea algo muy, pero muy, propio de aquí. Nuestra *latinoamericanidad* -Oh my!- es emergencia de ese territorio, o barrio. Buenos Aires tiene en ese enclave la lógica de lo desértico, lo fino, lo cosmopolita, pero también lo reo y lo bajo, bien pero bien bajo, hasta el cartoneo llegamos. La gastronomía es rey y reina del bajo, como también el vino -sus vinerías, sus barras, más que óptimas. Sus putas, de la cortada Tres Sargentos. Putas viejas, la mayoría. No hay travas allí, ergo, no está la secta. Pero también es el filo de la noche el que pone a todos y todas en su lugar: el bar, el puterío, la discoteca, el hotel. Casi siempre, en la cama. ¿Qué otro lugar habría? Un espacio de exceso pero moderado, ocurre en el bajo porteño. El downtown, es, también, bajo en su posición. Digamos: baja cultura, pero cerca, en Retiro, se choca la alta: calle Maipú, calle Esmeralda, o Florida al 1000. Plaza San Martín. Cuando sea vieja chota voy a vivir por ahí, no te digo el Kav., pero near. We will see. Hay mucha vieja chota y viejo choto, es lo que corresponde. La dignidad del estilo, y el telo. Ah, el bajo, también lo es: el hotel alojamiento -aloja penes, al por mayor- tiene consabida cita con los culos orgullosos en la acera que da título a mi cierre: Reconquista, y reconquistar el orto, forever.
Cirene dice 3.
[...] el nublado acecha, creo, es hora que me retire. Voy a dormir, otra noche, en este hotel. Pensar en las Orillas, mi ensayo sobre el hedonismo local, toma forma, ¿sí? Eso espero, todo es cuestión de esperar y proyectar aún más. Es lo instintivo del exceso, o del placer, que para el sur es sinónimo, por ello seguimos a Arístipo, el filósofo que se perfumaba, vivía con una prostituta y visitaba las bibliotecas como lo hacía con los lugares non sanctos. "Éxitos, perra", me dicen. Me retiro a los aposentos: a ponerla.
(continuará).
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Wednesday, June 08, 2011
Pensar en las O: hedonismo neobarroco (X)
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1. Neobarroco y hedonismo. El concepto de neobarroco, si bien es amplio, tenemos que circunscribirlo a la esfera latinoamericana -en especial la tradición literaria cubana- con exponentes como José Lezama Lima, Severo Sarduy y Guillermo Cabrera Infante, estos dos últimos contemporáneos de los intelectuales que, de alguna manera, darían cuenta de esta estética en la Argentina: Osvaldo Lamborghini y Néstor Perlongher. ¿Cuáles son los atributos centrales a nivel estilístico por los que reconocemos una estética neobarroca?: 1) exceso, expresado en inestabilidad, repetición, fragmentariedad, 2) disonancia, o disipación, 3) movilidad, de allí el neologismo de Perlongher, en torno al "neobarroso", la figura del barro como epigrama, 4) cambio, o la metamorfosis permanente, el juego con el artificio voluntario opuesto al plano "natural" del realismo. El hedonismo y el neobarroco se conjugan y comparten este ideario en el sentido de colocar el cuerpo en el centro, el plexo de la piel, lo erótico, lo celebrante, lo festivo -y el exceso, lógico. El esteticismo desbordado y también muy argentino -o porteño. Entonces: si hay una filosofía hedonista argentina ésta tiene que ser neobarroca: su modalidad y su estilística se embebe en una tradición que no casualmente va, de forma deliberada, contra la ley borgiana -qué representa el idealismo rioplatense. Frente a la metafísica borgiana, la inmanencia neobarroca.
2. Neobarroco y la mujer. En la tradición neobarroca la mujer tiene un lugar central y clave. Lo femenino como emblema del artificio, el maquillaje, la cosmética -en ello recuerda a Baudelaire y las formas poéticas en que el dandismo tomó a la mujer: femme fatale, diabólica, ninfómana, lady vamp, prostituta: el fetichismo exagerado. En el neobarroco lo femenino es, quizá de manera más clara, travestismo. La mujer es objeto pero también sujeto de deseo, en última instancia, el narcisismo -de Lezama o Lamborghini- es Edipo en todos los casos: la madre como objeto de adoración y emulación. En el neobarroco, la feminidad es hibridez, androginia y "degeneración". Lo "femenino" es, también, una crítica a la estética representativa, mimética, realista y la destrucción del origen -y el boom latinoamericano. El travesti o transexual es símbolo, en clave camp, del artificio, la extravagancia y las características del hedonismo latinoamericano antes mencionadas.
3. Neobarroco y plebeyez. De modo que si queremos dar cuenta de un hedonismo plebeyo su articulación será, necesariamente, neobarroca. ¿Cuáles serían estas caracterísitcas de una filosofía hedonista plebeya? Podemos pensar en cuatro: 1) neobarroca -exceso y disonancia, repetición, quiebre de la escisión buen/mal gusto - alto/bajo, 2) femenina -fetichismo, apariencia, y, sobre todo, travestismo -metamorfosis, mujer como deseo, 3) híbrida -sin género, quiebre de la distinción ficción/teoría, androginia sexual y textual, 4) dandi -esteticismo lumpen y barroso, aristocracia voluntaria y resistencia antinormalizadora. So, una filosofía hedonista plebeya es neobarroca, femenina, híbrida y dandi.
(continuará).
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Tuesday, June 07, 2011
1° año de EF

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M. Foucault, El coraje de la verdad
Hace exactamente 1 año comenzábamos las actividades en EF. Escuela de Filosofía, era un día gris y lluvioso, e iba a dictar un curso de Filosofía Contemporánea. Era otra sede y un proyecto más ambicioso -que incluía a otros amigos profesores dictando cursos no sólo de filosofía sino de literatura y arte. Poco meses después vino la reconversión y el cambio de espacio, y la redefinición del perfil que, en el fondo, siempre busqué: desarrollar en la Argentina un espacio para hacer filosofía de manera seria y divertida, a la vez; ni divulgación ni café filosófico. Una filosofía popular pero no populista. Filosofía pura. Es decir, pensando y enfocando lo que siempre fue la filosofía: un cierto saber para vivir bien, algo que desde Sócrates, siempre tuvo ese vector. Haciendo pie en la tradición del arte de vivir y la corriente del hedonismo filosófico -ignoradas en la academia- y enseñando con libertad -rigurosidad pero apertura- los pensadores que amamos y siguen este linaje: los epicúreos, los estoicos, los cínicos, Montaigne, Spinoza, Hume, Nietzsche, Foucault, Deleuze, Onfray, pero también el dandismo, el erotismo, la estética, el cine, la cultura pop, el vino y la gastronomía desde una óptica filosófica. Mi vocación siempre fue llevar la filosofía a la gente de a pie, hacer una filosofía que sea, como decía Foucault en su último curso, un "equipaje para la vida". Y es que la filosofía es una terapéutica -como bien señala Epicuro- y una forma de vida. No hay filosofía sin una vida en consecuencia. Y esas ideas magistrales tienen sentido en el marco de un vivir: todos, sepamos o no, actúamos bajo determinada filosofía, somos platónicos, kantianos, nietzscheanos, foucaultianos, y a veces no lo sabemos. Por ello, la filosofía amplía ese campo de visión y nos augura un verdadero bienestar y una constancia en nuestro estado mientras tengamos en cuenta lo que nuestro deseo pide, lo que nuestro cuerpo reclama.
Pasaron 12 meses, 12 cursos, 2 catas de ideas, 82 inscriptos, y las consultorías filosóficas. Hemos crecido un 50% respecto de los cursos que dictábamos en otros espacios. Es hermoso, motivador y estimulante ver un proyecto que madura y se mantiene durante 1 año: no hay suerte, no hay magia. Sólo hay trabajo, disciplina, voluntad y confianza en uno mismo: la filosofía es mi vocación y viviré siempre de esto. Nadie que pueda objetarme o criticarme me afecta -por el contrario, cuando eso sucede me genera anticuerpos para trabajar más. Creo fuertemente en lo que hago y en mí, pero creo porque la maravillosa gente que viene a los cursos y catas de ideas me devuelven mucho más de lo que yo les doy a ellos. Eso es una fortaleza: la clave, en el fondo, es simple: si uno hace lo que verdaderamente sabe, lo hace con regularidad y disciplina, todo se dará -habrá altas y bajas-, pero todo se direcciona y ordena hacia el lugar buscado. Lo tengo claro: no hay deseo real sin acción en consecuencia. Las victimizaciones o las quejas son sólo estrategias para ocultar la falta de voluntad o coraje -o de ambas. Uno verdaderamente quiere algo cuando empieza a mover los hilos para que eso suceda: cuando hace. Y el proyecto se da en el medio del caos, del conflicto, del problema, de la prueba y el error. Eso es consustancial y uno debe aprender a convivir con ello.
EF es mi ladrillo. Tengo 35 años y hace poco tiempo tomé conciencia -quizá porque estoy yendo hacia los 40 años, la mitad de la vida- que quiero hacer algo que importe a los demás, algo de lo que sentirme orgulloso. Quiero dejar mi huella, no quiero perder el tiempo, me importa la vida, la vivo de manera arrebatada, apasionada y desprejuiciada, con total libertad, y quiero sacar la hojarasca para dejar lo que queda. Nietzsche decía que había personas que "agitaban las aguas para hacerlas parecer más profundas", es eso: que las aguas se aquieten y ver lo que importa, no más pérdida de tiempo, no más. EF, así lo veo, es mi hijo. EF me importa porque percibo el impacto en la gente que viene y me hace devoluciones increíbles. EF es el agua calma, mi jardín epicúreo: mi territorio de libertad, el valor que es innegociable para mi. Siempre la busqué, siempre quise ser libre.
Vamos a trabajar el doble para instalar el concepto de filosofía como arte de vivir en Argentina y América Latina.
Gracias a todos por apoyar mi sueño.
***Monday, June 06, 2011
Charla sobre Foucault, este jueves en ESEADE

Este jueves estaré dando una conferencia sobre Michel Foucault en ESEADE, aquí toda la información.
FOUCAULT SOBRE EL PODER Y LA LIBERTAD. DIFERENCIAS CON MARX
Conferencia organizada por el Departamento de Economía y Ciencias Políticas. El jueves 9 de junio de 11 a 12.30 hs.
A cargo de Luis Diego Fernández, Licenciado en Filosofía (Diploma de Honor, UBA). Autor de Furia & Clase (Paradoxia, 2009), colaborador de Revista Ñ, Diario Perfil y Revista Brando. En 2010 fundó y dirige EF Escuela de Filosofía, y Cata de Ideas, un evento que combina filosofía y degustación de vinos.
El Lic. Fernández ofrecerá un análisis del poder y la libertad en el pensador francés Michel Foucault, marcando las diferencias entre este pensador y Marx. El concepto de libertad en Foucault, sostiene Fernández, se inspira en su relectura del concepto de poder en Nietzsche. De allí que el concepto de libertad (liberación) en Foucault no tenga un contenido económico como lo tiene en Marx.
Fecha y lugar: jueves 9 de junio, de 11 a 12.30 hs en ESEADE, Uriarte 2472, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Entrada libre con inscripción previa a: salinas@eseade.edu.ar
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Sunday, June 05, 2011
Sobre "La bestia y el soberano", de J. Derrida

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Después de la Segunda Guerra Mundial la filosofía francesa se encuentra sumida en un debate entre tres corrientes centrales emergidas bajo el influjo de la recepción y el comentario de la Lógica y la Fenomenología de Hegel hecha por A. Kojève: por un lado, la fenomenología existencial, con las figuras determinantes de M. Merleau-Ponty y J. P. Sartre, por el otro, el marxismo y, finalmente, el estructuralismo. Éste último, comienza a tomar relevancia a partir del redescubrimiento y la recepción filosófica (francesa) del Curso de lingüística general (1916) de Ferdinand de Saussure. El estructuralismo, al derribar los presupuestos esenciales de la fenomenología y, en ella, de la filosofía de la presencia, se vuelve el sitio fontanal para toda formación filosófica de la posguerra. La visión estructural deviene de la crítica radical de la subjetividad legitimante moderna, y se vuelve la llave para la apertura hacia una filosofía libre de los presupuestos modernos aunque, de todos modos, mantenga el fuerte binarismo y el privilegio de la voz respecto de la escritura. Este panorama intelectual se mantiene con cierta continuidad hasta que emerge la primera generación filosófica nacida bajo el amparo de Mayo del 68’ entre los que se encuentra Jacques Derrida.
Jacques Derrida (El Biar, Argelia, 1930), egresado de la École Normale Supérieure, publica en 1967 tres textos fundamentales (La voz y el fenómeno, De la gramatología y La escritura y la diferencia), que delimitan la estrategia de lectura (no método) que será conocida como deconstrucción, a partir de la traducción al francés y apropiación del término husserliano Abbau y la noción heideggeriana de Destruktion presente en Ser y tiempo. Pero Jacques Derrida dedicó una gran parte de su vida a la enseñanza, y sus seminarios han sido hasta ahora un zona oculta e inédita de su obra. Recientemente, se han publicado los dos primeros tomos –que corresponden al último seminario que el filósofo dictó entre 2001 y 2003 en la École des Hautes Études en Sciences Sociales. En estos dos años Jacques Derrida inicia una investigación acerca de la «soberanía», de la ontología de su conceptos y sus figuras filosóficas y literarias, dentro de las cuales se encuentra la del animal. En el primer volumen, Derrida inicia su disertación tomando como disparador la fábula de La Fontaine, llamada El lobo y el cordero, en la que intenta reconstituir y reinterpretar las diferentes figuras animales de la política y de la soberanía, en la particular la del lobo. El filósofo argelino analiza –siendo fiel a su modo de lectura deconstructivo- las lógicas que organizan la sumisión de la bestia a la soberanía política.
En el segundo tomo, flamantemente editado, Jacques Derrida pondrá en relación dos textos a fin de proseguir con la misma interrogración: Robinson Crusoe de Daniel Defoe y el seminario de Martin Heidegger (1929-1930) sobre el animal. A partir de esta interrelación, el filósofo hace pivotear toda su reflexión sobre la palabra alemana Walten que inundará los textos de Heidegger a partir de 1935, y que designa una suerte de « fuerza o violencia originaria de soberanía ». Dice Derrida : « ¿Quién es la bestia y el soberano ? En mi computadora, el título del documento para este seminario es hei/foe (pizarra) y, como ustedes saben, foe, en inglés, quiere decir enemigo. El verdadero apellido de Defoe, era, en efecto, Foe : él se llamaba Daniel Foe, Daniel Enemigo ». Este tipo pasajes son representativos de las clases de Derrida que, hay que marcarlo, escribía puntillosamente, tal como sus libros. Pero también es significativo del tono del seminario y de las obsesiones del autor. La lógica de la amistad, de la enemistad, de la pertenencia, de la pureza o contaminación, serán todas cuestiones lindantes con la soberanía, con la nacionalidad, que obsesionan al pensador. Su propia traza de pensamiento muestra esa contaminación del « origen », su propia biografía –que narra en Circonfesión- marcará la problematicidad que siempre ha llevado en torno a su nacimiento, su lengua, su religión, su convivencia con otros cultos, algo que, de alguna manera, siempre fue el disparador de su permanente reflexión sobre el otro –siguiendo en esto a Levinas.
Ahora bien, en su lectura cruzada de Robinson Crusoe y Heidegger, el filósofo da cuenta de la soledad de Robinson y del estado del animal, que, según marca Heidegger : « es pobre en el mundo ». Esa pobreza, en rigor, es la incapacidad de acceso al ente, es decir, a la realidad. Esa privación, en algún aspecto, devela su soledad constitutiva, como la de Robinson. La cuestión será, para Derrida, ver como la soledad o la privación, es la condición de posibilidad para pensar lo soberano. En este sentido, la soberanía implica una violencia –de la palabra Walten- que requiere que alguien se coloque « afuera » de los demás –estar sólo- para poder garantizar la convivencia; en este aspecto, Derrida señala claramente en el primer tomo : « la bestia es el soberano ». Leyendo el Contrato Social de Rousseau, el filósofo demarca la específicidad del animal político señalado por Aristóteles. De allí se comprende mucho mejor la frase homo homini lupus –« el hombre es el lobo del hombre »-. Esto es : el soberano es la bestia mayor que tiene el derecho legítimo de prevalecer sobre los demás. Magnífica lección.






