Sunday, May 15, 2011

Pensar en las O: el indiferente dandismo de Lamborghini (IV)


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Me interesa marcar 15 puntos en torno a la biografía de Osvaldo Lamborghini de Ricardo Strafacce (Mansalva, 2008). Un texto monumental, increíblemente bien escrito, documentado, con fotos maravillosas y, a destacar, realizado sin ningún tipo de beca, subsidio, ayuda estatal o de organismo alguno. Por lo tanto, y por su calidad, merece todo mi respeto y admiración.

Este post lo enmarco en la misma lógica que los tres anteriores en torno a lo que denomino "filosofía argentina", y específicamente, "filosofía hedonista argentina", corpus que estoy construyendo, y en el cuál creo que la literatura y el pensamiento de Lamborghini es central, o por lo menos, fundante -además de ser el escritor argentino que más fascinación me genera-. Voy a marcar 15 características, datos, anécdotas, citas y/o ideas que me resultaron atractivas luego de leer las más de 800 páginas del libro y, posteriormente, señalaré los 5 atributos del hedonismo argentino que emana del pensamiento lamborghiano.

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  • Puig. Para OL el mejor libro de 1969 fue Boquitas pintadas de Manuel Puig (p. 213).
  • Pop. El fiord (1969), primer libro de OL, era visto como un comic -que también hizo para varias publicaciones, como guionista-, el pop art o los happenings: una "operación", así lo leían Carlos Correas y Oscar Masotta.(p .211)
  • Filosofía y Psicoanálisis. OL leía profusamente filosofía y psicoanálisis: de Freud a Lacan, de Nietzsche a Bataille y Deleuze. Además dio clases de psicoánalisis en la Escuela Freudiana de Mar del Plata y tuvo pacientes por un tiempo. (p. 214)
  • Escritor. Ser escritor -ser artista- era el destino de OL. (p. 337)
  • Sistema literario. OL quería integrarse al sistema literario pero "escribía demasiado bien" para que eso ocurriera: la posibilidad de recepción de su obra era limitada, y nunca adaptó su escritura a la lectura imperante; a pesar de ello, o bien a raíz, decía su apotegma: "primero publicar, después escribir" ( p. 339).
  • Héterosexual transgresor. Sobre su sexualidad, dijo Germán García: "Era un héterosexual que tenía cosas transgresivas: hoy día lo llamarían bisexual. Pero no lo vivía alegremente, lo sufría. Pero era héterosexual en el sentido que sus amores, sus elecciones amorosas, eran mujeres. Lo otro era clandestino". (p. 392). De hecho, sus tres grandes amores fueron Pierángela Taborelli, Paula Wajsman y Hanna Muck (en Barcelona).
  • Gauchesco. OL decía que sólo un género literario se inventó en Argentina: la gauchesca, y la rebelión está en su nacimiento como rasgo (p. 482)
  • Fetichismo de las palabras. Había una tensión permanente en OL entre la autorreferencia compulsiva y la literatura como destino único versus la coartada narrativa y la voluptuosidad de las palabras. Lamborghini sentía placer por la forma, por las palabras. (p. 485)
  • Puig (2). OL admiraba a Manuel Puig ("Rita", como le decían). Y era mutuo. Sin embargo, la sustancia narrativa que le sobraba a Puig, le faltaba a Lamborghini. Sebregondi retrocede y The Buenos Aires Affair eran asimilados de forma parecida: como extraterrestres para el panorama de la época. OL apreciaba a Puig porque éste había entrado al mercado literario sin traicionar su proyecto estético, clarísimo desde La traición de Rita Hayworth; y Puig había sido muy generoso con él difundiendo su obra (p. 497).
  • Ascesis. OL se sometía a períodos de ascesis muy fuertes -luego de momentos de exceso total de alcohol, que es lo que finalmente lo lleva a su muerte a los 45 años-: en situaciones se sometía a una disciplina, dieta y gimnasia, que luego recaía para volver a la bebida, el tabaquismo y el sedentarismo de manera fatal. Si bien probó drogas, nunca fue un elemento central ni en su vida ni en su poética. (p. 544).
  • Sexualidades inéditas. Escribe OL: el cuerpo femenino me vuelve "loca". Esa tensión, o bien liberación de sexualidades -el "loca"- está presente en toda su obra. La fascinación con lo femenino por parte de OL también es una forma de contrabandear su fuerte feminidad, sodomía, anofagia, y homoerotismo, omnipresente en sus textos, de la cual, César Aira, su albacea, decía "era completamente imaginario". (p. 602).
  • Contra el populismo literario. OL era consciente que iba contra el "populismo literario" de su época, con escritores tales como Enrique Medina o Jorge Asís. Su escritura voluptuosa, esteticista, despilfarraba un fetichistmo por la forma, por la palabra, en detrimento del populismo que la usaba de mero medio. Algo que podríamos pensar hoy, que se preconiza, ensalza y lee una suerte de populismo literario, del cual Lamborghini estaría espantado. (p. 663)
  • Aira contra todos. La carta que César Aira -aún inédito, sin novelas ni artículos editados- publica en la revista Vigencia analizando y desplumando a toda la literatura argentina de su época -salvo OL, Puig y Saer. Por ejemplo: "Respiración Artificial de Piglia es la peor novela de su generación". Alguien debería hacer este trabajo, hoy. (p. 666)
  • Porno/política. El porno que fascinaba a OL, a través de las novelitas baratas y comerciales que devoraba -y que incluso pensó escribir en algún momento- le sirvió para componer su última obra en Barcelona: El teatro proletario de cámara. Un collage de textos explícitos y políticos, compuestos alrededor de fotos de mujeres bellísimas, estilizadas". (p. 705)
  • Indiferencia de un dandy estoico. La carta de César Aira, luego de la muerte de OL, donde señala su actitud como "la sublime indiferencia de un dandy estoico, ocupado por el brillo de las formas". (p. 819). Una definición tan bella como explosiva, y carente, hoy.
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Luego de leer la obra de Osvaldo Lamborghini y esta monumental bio de Strafacce, considero clave su obra para pensar un hedonismo vernáculo. Aquí sólo 5 ideas que intentarán ayudar a descifrar ese mapa en el que estoy comprometido de lleno.

  • Pop. El hedonismo argentino que tiene en OL un escritor clave, también está presente en Puig, Copi y tantos otros escritores que valoraron los géneros populares -el folletín, al radioteatro, el teatro de revistas, las historietas, la televisión, la música pop(ular). De alguna manera, hablamos de una sensibilidad pop para tomarse realmente en serio los géneros populares, los medios masivos, como algo digno de estudio y a ser pensado con mayor densidad, y fuera del desprecio. Hoy, deberíamos pensar -modestamente, lo hago- nuestro pop local: desde Marcelo Tinelli a las vedettes locales, desde Moria Casán a Florencia de la V.
  • "Bisexualidad". Entre comillas porque podemos leer la sexualidad en clave transgresiva, ese es un elemento presente también en el hedonismo tradicional y el dandismo desde el siglo XIX, donde allí se hablaba de androginia, o del libertinaje -de allí los libertinos del siglo XVII, que eran sexualmente experimentales-, tal vez hoy sea pansexualidad o transexualidad.
  • Antipopulismo. Esto es bien evidente: el populismo - no sólo literario o estético- consiste en despreciar la forma como elemento central. El hedonismo local, como otros, tiene en la formalidad una clave ineludible; y ello lo vemos muy fuertemente en Lamborghini, Puig, Copi -que escribió casi toda su obra en francés-, y tantos otros -el propio Aira, Luis Chitarroni.
  • Porno/política. El nexo entre la pornografía o el erotismo y la política es muy evidente. El cuerpo se pone al frente -en eso el hedonismo es antiborgiano- y se lo puede ver como una suerte de subversión del canon y de una visión de mundo: antiplatonismo. Algo de eso señalé en esta entrevista en Eterna Cadencia, donde marcaba que el hedonismo es un acto de subversión, y lo sigo creyendo.
  • Esteticismo. La voluptuosidad del cuerpo, y la carne, es también por la palabra. El placer del cuerpo es el placer de la palabra, de su forma, su sonido. De allí el esteticismo formal y el desarticular la mera trama narrativa propia del populismo literario.

Estos cinco atributos serán la punta de lanza de Cirene. Filosofía y hedonismo en Buenos Aires.

(continuará).

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