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Voy a pensar algunas ideas luego de haber leído el excelente libro del filósofo y escritor italiano Giuseppe Scaraffia titulado Diccionario del Dandi (2007). Un libro que se puede leer en el mismo sentido que Filosofía del dandismo de Daniel Salvatore Schiffer y en cierto modo como complemento de Dandysmo y Contragénero de Gloria G. Durán. Mi idea, sin embargo, implica hacer foco en las mujeres del dandi -lo llamaré así y no dandy, para respetar al autor.
Lo previo nos indica pensar lo siguiente.
1. El dandy surge como reacción a la uniformidad de la sociedad de masas, post Revolución Francesa. Es un hijo de la urbe cosmopolita, no es noble -es snob, por ello-. Scaraffia da tres definiciones finas y bellas, que dan justo en la tecla: el dandi es: 1) un irónico santo, 2) un eremita mundano, 3) un mártir de lujo. Aquí se ve la relación estrecha entre religiosidad y dandismo. El dandi viene de la religión y va hacia la estética, y a veces termina religioso -como Wilde, Barbey o Baudelaire, todos católicos. La mayoría degradan o bien, transmutan esa religiosidad fallida en estética total y absoluta. Por ello, Scaraffia señala que son monjes estéticos o ascetas de lujo.
2. Los emblemas del dandi -y que el autor taxonomiza en su diccionario- son: el traje, el sombrero, el monóculo, el reloj -no para dar la hora-, la flor, el cigarro -esencial- el pañuelo, el espejo y el perfume. Su genealogía no es innovadora, repasemos nombres: Brummell, Byron, D'Orsay, Barbey, Sue, Balzac, Baudelaire, Pater, Huysmans, Wilde, Beardsley, Beerbohm, Proust, Jarry, Cocteau, Jacob y Duchamp. Las urbes, las mismas: Londres -donde surge- y París -donde se resignifca e intelectualiza. La tercera posta es New York -donde se torna pop.
3. El dandi es originalidad, artificio y domino de sí -como los estoicos y epicúreos. Es la antítesis de la espontaneidad romántica. Es puro artificio pensado y controlado al detalle. El arte se introduce en la praxis vital, y el vivir se torna un arte.
La mujer del dandi.
Me interesa reflexionar en detalle sobre ello, ya que el libro dedica un capítulo -no largo, pero sí denso y extraordinario- a pensar el tema de las mujeres y amantes de los dandis.
¿Cómo es el amor del dandi hacia su mujer? En principio, el dandi está contra toda codificación del amor y el rebaje a mera reproducción. Cualquier norma o código que deje de lado la voluptuosidad, belleza y animalidad presente en la mujer le resulta ominosa. Lo animal de lo femenino es muy marcado, sobre todo en Baudelaire. Es decir, la érotica del dandi es clara: va contra el matrimonio y la familia. El dandi ama el amor fugaz, o bien el contrato libertino con su amante.
¿Qué ve en la mujer el dandi? Simultáneamente, admira su rol de resistencia frente al "opresor", el par masculino, machista y viril (esposo), pero no le gusta su forma de resistencia clásica: pasiva y biológica. Por el contrario, admira profundamente la mujer activa y resistente, autoconstituida y libre. La mujer conciente de su construcción: feminista.
¿Cómo es la mujer del dandi? La mujer que el dandi ama es como él: libertina, libertaria, andrógina, fetichista y, sobre todo, feminista. Ello lo podemos ver en tres variaciones o reversiones de esta mujer feminista que fascina al dandi, y éste la representa estética y conceptualmente: 1) la femme fatale, 2) la andrógina -o incluso lesbiana, 3) la prostituta. La mujer del dandi reivindica su soledad, su libertad, su intelecto. Es una mujer estética e intelectual - como el dandi-. Antítesis de la mujer "natural": biológica, reproductora, ama de casa, esposa. La mujer del dandi es "artificial", como el dandi. La mayoría de ellas fueron lo siguiente: 1) intelectuales, 2) artistas (pintoras y actrices), 3) modelos, 4) putas. Y a veces todo ello junto y simultáneamente.
¿Cuáles fueron las grandes mujeres de los grandes dandis? Repasemos algunas de ellas: Charles Baudelaire y Jeanne Duval, actriz mulata haitiana -y también tuvo una intensa relación con la prostituta Sara-. Nietzsche y Lou Andreas Salomé, -en un triángulo amoroso con Paul Rée- intelectual rusa -amante también de Rilke y Freud. Albert Camus y María Casares, actriz española. Marcel Duchamp y Teenie, modelo y artista rusa. Arthur Cravan y Mina Loy, poeta y pintora (amante también de Duchamp y Marinetti). David Bowie e Imán, modelo de Somalía. Sebastian Horsley, y su apología del sexo con prostitutas y travestis. Raúl Barón Biza y Miryam Stefford, actriz norteamericana. O bien Michel Onfray y la relación abierta que mantiene desde hace veinte años con su mujer Michelle. E incluso podríamos pensar el vínculo que mantienen Lou Reed y Laurie Anderson hace años, luego de haber pasado por diversas experiencias sexuales ambos.
Va de suyo que la mujer del dandi sea una feminista. Ambos no procuran familia ni hijos, sino intelecto y placer: son las cosas que se brindan. Ambos son dos libertarios. La mujer del dandi es también, claramente, una dandi.
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Lo previo nos indica pensar lo siguiente.
1. El dandy surge como reacción a la uniformidad de la sociedad de masas, post Revolución Francesa. Es un hijo de la urbe cosmopolita, no es noble -es snob, por ello-. Scaraffia da tres definiciones finas y bellas, que dan justo en la tecla: el dandi es: 1) un irónico santo, 2) un eremita mundano, 3) un mártir de lujo. Aquí se ve la relación estrecha entre religiosidad y dandismo. El dandi viene de la religión y va hacia la estética, y a veces termina religioso -como Wilde, Barbey o Baudelaire, todos católicos. La mayoría degradan o bien, transmutan esa religiosidad fallida en estética total y absoluta. Por ello, Scaraffia señala que son monjes estéticos o ascetas de lujo.
2. Los emblemas del dandi -y que el autor taxonomiza en su diccionario- son: el traje, el sombrero, el monóculo, el reloj -no para dar la hora-, la flor, el cigarro -esencial- el pañuelo, el espejo y el perfume. Su genealogía no es innovadora, repasemos nombres: Brummell, Byron, D'Orsay, Barbey, Sue, Balzac, Baudelaire, Pater, Huysmans, Wilde, Beardsley, Beerbohm, Proust, Jarry, Cocteau, Jacob y Duchamp. Las urbes, las mismas: Londres -donde surge- y París -donde se resignifca e intelectualiza. La tercera posta es New York -donde se torna pop.
3. El dandi es originalidad, artificio y domino de sí -como los estoicos y epicúreos. Es la antítesis de la espontaneidad romántica. Es puro artificio pensado y controlado al detalle. El arte se introduce en la praxis vital, y el vivir se torna un arte.
La mujer del dandi.
Me interesa reflexionar en detalle sobre ello, ya que el libro dedica un capítulo -no largo, pero sí denso y extraordinario- a pensar el tema de las mujeres y amantes de los dandis.
¿Cómo es el amor del dandi hacia su mujer? En principio, el dandi está contra toda codificación del amor y el rebaje a mera reproducción. Cualquier norma o código que deje de lado la voluptuosidad, belleza y animalidad presente en la mujer le resulta ominosa. Lo animal de lo femenino es muy marcado, sobre todo en Baudelaire. Es decir, la érotica del dandi es clara: va contra el matrimonio y la familia. El dandi ama el amor fugaz, o bien el contrato libertino con su amante.
¿Qué ve en la mujer el dandi? Simultáneamente, admira su rol de resistencia frente al "opresor", el par masculino, machista y viril (esposo), pero no le gusta su forma de resistencia clásica: pasiva y biológica. Por el contrario, admira profundamente la mujer activa y resistente, autoconstituida y libre. La mujer conciente de su construcción: feminista.
¿Cómo es la mujer del dandi? La mujer que el dandi ama es como él: libertina, libertaria, andrógina, fetichista y, sobre todo, feminista. Ello lo podemos ver en tres variaciones o reversiones de esta mujer feminista que fascina al dandi, y éste la representa estética y conceptualmente: 1) la femme fatale, 2) la andrógina -o incluso lesbiana, 3) la prostituta. La mujer del dandi reivindica su soledad, su libertad, su intelecto. Es una mujer estética e intelectual - como el dandi-. Antítesis de la mujer "natural": biológica, reproductora, ama de casa, esposa. La mujer del dandi es "artificial", como el dandi. La mayoría de ellas fueron lo siguiente: 1) intelectuales, 2) artistas (pintoras y actrices), 3) modelos, 4) putas. Y a veces todo ello junto y simultáneamente.
¿Cuáles fueron las grandes mujeres de los grandes dandis? Repasemos algunas de ellas: Charles Baudelaire y Jeanne Duval, actriz mulata haitiana -y también tuvo una intensa relación con la prostituta Sara-. Nietzsche y Lou Andreas Salomé, -en un triángulo amoroso con Paul Rée- intelectual rusa -amante también de Rilke y Freud. Albert Camus y María Casares, actriz española. Marcel Duchamp y Teenie, modelo y artista rusa. Arthur Cravan y Mina Loy, poeta y pintora (amante también de Duchamp y Marinetti). David Bowie e Imán, modelo de Somalía. Sebastian Horsley, y su apología del sexo con prostitutas y travestis. Raúl Barón Biza y Miryam Stefford, actriz norteamericana. O bien Michel Onfray y la relación abierta que mantiene desde hace veinte años con su mujer Michelle. E incluso podríamos pensar el vínculo que mantienen Lou Reed y Laurie Anderson hace años, luego de haber pasado por diversas experiencias sexuales ambos.
Va de suyo que la mujer del dandi sea una feminista. Ambos no procuran familia ni hijos, sino intelecto y placer: son las cosas que se brindan. Ambos son dos libertarios. La mujer del dandi es también, claramente, una dandi.




