Saturday, January 22, 2011

Spinoza, una filosofía de la alegría

(la casa de Spinoza en Rijnsburg, Holanda).

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Desde hace un tiempo me encuentro sumido en un estudio duro y consecuente en la obra de Baruch Spinoza. Mi idea es incluirlo en breve en la grilla de cursos de EF. Escuela de Filosofía. Siempre sentí una deuda hacia un filósofo que sólo conocía por arriba y tenía in pectore la sensación que me fascinaría. Así fue, así es. Mi estudio de la Ética, el Tratado Teológico Político, más otros textos breves de su autoría -Principios de la filosofía de Descartes, su correspondencia-, y el apoyo en trabajos sobre su obra como los de Deleuze, Toni Negri, Onfray y Kaminsky, lo reafirma y coloca en mi Olimpo.

Spinoza es, claramente, un pensador que puedo incluir en mi genealogía hedonista y vitalista: Epicuro, Lucrecio, Montaigne, Spinoza, Nietzsche, Foucault, Deleuze y Onfray. Corpus sobre el que pivotea el eje de mi programa filosófico, sumada a mi perspectiva personal y pop.

Aquí realizaré una suerte de análisis de algunos conceptos centrales del spinozismo presentes en la Ética. Partiendo de Spinoza: filosofía práctica, el magnífico libro de Gilles Deleuze como eje, un texto limpio y bellísimo, como casi todo lo escrito por este genio.

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Vida (1)
. Spinoza se apropia de los ideales ascéticos para hacer con ellos otra cosa. Vive una vida modesta -humilde, casta y pobre- con un fin ni humilde ni casto ni pobre. Esas condiciones de producción son la llave para un pensamiento libre, y la expresión de una singularidad plena y original. La vida -de Spinoza- no concierne a una necesidad sino a la producción de un programa filosófico nítido e innegociable. La soledad del filósofo -no se integra a medio social alguno- sólo encuentra en las sociedades liberales y democráticas la garantía para el desarrollo pleno de su pensamiento sin temor a ser envenenado, matado o censurado. Por ello: Holanda y su amistad con Jean de Witt serán centrales. El filósofo, y en esto Spinoza es el príncipe, no obedece. Sus fines no son los del Estado ni de otra estructura. Sus fines solo responden a su obra.

Vida (2). Nace en Amsterdam en 1632. Judío portugués en un ámbito heterogéneo -con alta presencia de "marranos", judíos españoles y portugueses. Tiene trato de con círculos liberales y anticlericales, así como con cristianos. Sin embargo, es un rebelde: ateo y liberal. Rompe con su tradición judaica -recibe la excomunión y padece de un intento de asesinato por parte de los ortodoxos. Rompe con la herencia y los negocios paternos y con su religión de origen para hacerse artesano -tallador de cristales ópticos- y poder desarrollar en plenitud y libertad su obra, sin depender de instituciones educativas. Se instala en La Haya donde encuentra el ambiente de liberalidad y paz para hacerlo.

Pensador privado. De la misma manera que Montaigne, Schopenhauer o Nietzsche, es un pensador privado, no oficial ni oficialista. Nunca da clases de manera pública. Rechaza un cargo en Heidelberg para recluirse en su casa. Goza fumando su pipa, hablando con sus amigos, viendo arañas pelear, teniendo una dieta frugal -producto de su salud débil, al igual que Epicuro.

Vida. El principio. La vida no es algo teórico para Spinoza. Es todo. El método geométrico -barroco, propio de su época, del siglo XVII- no es una ponencia universitaria, es una invención artística. Su pensamiento no es cartesiano, su método recibe ese influjo, así como el jesuita, lo cual es lógico en su época. Spinoza dice: "los hombres luchan por su esclavitud, no por su libertad". Spinoza creía en la alegría, no en la esperanza.

Tres ideas. Las tres grandes tesis de la Ética se apoyan en una sentencia: "una sola sustancia existe (Dios) y consta de infinitos atributos".

Idea 1. Cuerpo, no conciencia.

Frente a la conciencia -ego cogito cartesiano- Spinoza plantea un nuevo modelo: el cuerpo. Aquí la celebre frase: "No sabemos lo que un cuerpo puede" (Ética, III, 2, Escolio). Esto es: el cuerpo supera el conocimiento que tenemos de él. La conciencia sólo genera ilusiones -Dios, la libertad. El cuerpo es la cartografía que la conciencia no alcanza a comprender, porque siempre se le escapa. Nietzsche es spinoziano.

Idea 2. Potencia, no valores.

Spinoza desactiva la visión moralista de bien y mal -platónica y judeocristiana-. Lo bueno será aquello que le conviene al cuerpo, lo malo, por el contrario, aquello que lo debilita. Lo bueno es libre y razonable, lo malo es esclavo y débil. Lo bueno son las relaciones de cuerpos que aumentan las potencias, lo malo son las relaciones de cuerpos que generan la impotencia. La buena persona será aquella que aumenta las potencias, la mala, aquella que las debilita.

Idea 3. Alegría, no tristeza.

Existen tres figuras de las pasiones tristes: 1) el esclavo -víctima de ellas-, 2) el tirano -se sirve de ellas para dominar-, 3) el sacerdote/rabino -entristece la condición humana haciendo apología de ellas. Spinoza dibuja a la perfección la cara del hombre resentido/malo/triste: a) toda felicidad le resulta ofensiva, 2) su pasión es la impotencia y la miseria personal, 3) desanima a los demás en lugar de fortificarlos. El resentido es el esclavo de las pasiones tristes. ¿Cuáles son? Las siguientes: odio, aversión, burla, temor, desesperación, piedad, envidia, vergüenza, crueldad, cólera, rencor. Las pasiones alegres, por el contrario, serán: vitalidad, apasionamiento, amor propio, júbilo, admiración, valentía, orgullo, probidad, celebración, devoción, seguridad de sí, generosidad, simpatía, cortesía, joie de vivre.

Grado de Potencia. Un individuo es un grado de potencia, un poder de afección. En la visión atea, inmoralista y materialista de Spinoza las afecciones se explican por la naturaleza del individuo y las pasiones derivan del exterior. La potencia puede ser afectiva o pasional. Las pasiones -externas al individuo- tienen dos tipos: a) tristes, cuando un cuerpo exterior no corresponde al nuestro y lo obtura, lo cierra. Aqui están los resentidos y débiles, b) alegres, cuando un cuerpo exterior corresponde al nuestro y aumenta nuestra potencialidad. En este caso afirmamos nuestra realidad. La potencia es, paradójicamente, acto. Son idénticas.

Mal. No existe el mal en sí para Spinoza, existe lo malo para mi. El mal existe en las relaciones, no hay esencia de mal. Lo malo para mi es aquello que obtura mi potencia, que cierra mi cuerpo, mi vida. El hombre bueno es aquel tiene un poder de afirmatividad y de convencimiento tal que la muerte es poca cosa. El acto malo descompone una relación (ej.: en el robo se descompone al individuo de su propiedad, se lo disocia); el acto bueno, por el contrario, compone una relación (ej.: las relaciones sexuales, la amistad, la celebración). El mal es privación. La pasión triste es lo que acontece luego del mal porque disminuye la potencia y se manifiesta en el infeliz o resentido.

Conatus. Este concepto es la expresión más acabada de la vida afirmada y desplegada. Es la vida que manifiesta su deseo de perserverar en su ser, de desplegar su inmanencia hasta límites deconocidos. El hombre más potente de los modos finitos es libre cuando se apodera de su capacidad de obra. El conatus está determinado por los afectos activos: el esfuerzo por experimentar la alegría.

Alegría. Es la potencia que se expande y se compone en una relación de la potencia del otro. La ética de Spinoza es una teoría de la potencia del cuerpo -del deseo- que se opone a la moral restrictiva del deber de Kant pero también a la prudencia de Aristóteles. En esto la ética de Spinoza es idéntica a la ética afirmativa de Nietzsche.

Cuerpo. El cuerpo son dos cosas: 1) infinidad de partículas en movimiento o reposo, 2) relación o afectación por otros cuerpos, el poder de afectar o ser afectado. La individualidad, la singularidad, se define por el dinamismo de ambas cosas.

Ser spinozista. Para seguir a Spinoza hay que establecer una cartografía del cuerpo. La vida es el cuerpo. La vida es la relación entre velocidades diferenciales. Seguir a Spinoza es no definir las cosas por su forma, órganos, sujeto/objeto o funciones. Es hacer mapa. Seguir el deseo. Nietzsche es spinozista. Hegel es anti-spinozista. "La grandeza del spinozismo es enseñar a los filósofos a prescindir de la filosofía", dice Deleuze. Es una bellísima frase. El más filósofo de los filósofos, el príncipe, nos enseña que la mayor sabiduría es prescindir de la filosofía para ser "más filósofos". La ética de Spinoza es una ética de la fortaleza y el deseo. Spinoza nos eseña a desactivar a los resentidos, a los apolegetas de la crítica pasiva que deprime el deseo personal y la acción. Spinoza nos enseña, de un modo incluso superior o igual a Nietzsche, a afirmar de modo tan colosal esta vida, la única que hay, que la muerte es poco. Aquí es donde el concepto de beatitud se entiende: la vida que se orienta hacia el aumento de la propia potencia, y eso no tiene límites. Hermoso pensamiento a estudiar y enseñar. La filosofía, una vez más, como arte de vivir. Lo que siempre fue y será.

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