
(Cool)
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Cuando haga mi racconto en materia de los mejores libros del año, no tengo dudas que 2010 será una gran cosecha para los ensayos -un Grand Cru, como dicen los enólogos para hablar de territorios expecionales en su producción
Dentro de esos libros, es posible que el mejor, a mi criterio, sea
Foucault. El coraje de la verdad (Arena Libros). Una antología coordinada por Frédéric
Gros de seis ensayos sobre el último Foucault, poniendo el énfasis en los últimos años de vida del filósofo (1983-1984), ergo, en los dos últimos tomos de la
Historia de la Sexualidad (
El uso de los placeres, El cuidado de sí) y los últimos dos cursos del
College de France:
El gobierno de sí y de los otros, El coraje de la verdad -aún no traducido al español, y hace poco más de un año lanzado en francés.
Me interesa destacar algunos conceptos de los ensayos de Mariapaola Fimiani, Jean-Francois Pradeau y el propio Gros, que me parecen extraordinarios.
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Vida filosófica. La idea del vivir filosóficamente, señala Fimiani, parece haber sido relegada de igual modo que el ser. El olvido del ser, que señala Heidegger, en detrimento de la metafísica, parece haber sido correlativo al olvido de la vida filosófica. A tal punto que la filosofía ha devenido mero discurso teorético para colegas; puro saber técnico intramuros profesoril.
En la clase del 14 de mayo de 1984 -poco más de un mes antes de morir- Foucault señala este "olvido" de la vida filosófica. Algo que ya estaba presente en El uso de los placeres: la vida es indisociable de la verdad. La triple relación deseo-placer-acto será la clave para comprender la noción de aphrodisía de la moral antigua, reposada en dos cuestiones: 1) la moderación de los actos, 2) el valor activo del agente
Es este marco el propicio que detona la tríada conceptual de El uso de los placeres: 1) Dietética, 2) Económica, 3) Erótica. En la primera, el régimen (alimenticio, ejercicios, etc) determina el autodominio sobre el cuerpo propio. El gobierno de sí. En el segundo, el hombre libre, griego, ejercía ese domino sobre los otros (desiguales para la moral antigua): mujer, hijos, esclavos. Era el señor del oikos, la casa y los bienes. El gobierno de los otros. Por último, en la erótica, la relación sexual con los iguales -hombres jóvenes- implicaba no un mero acto de satisfacción sexual sino una pedagogía formativa. En el marco de una sociedad viril y masculinista como la griega, parte del proceso de la verdad implicaba esa relación pedagógica y sexual.
Cuidado o la epimeleia es un concepto que viene de Sócrates -"el" hombre del cuidado de sí. Es la noción clave de la ética foucaultiana. Una conducta de sí, un devenir ético, que implica la autoregulación de uno mismo.
Therapeuein es el verbo que remite al tratamiento. Es la filosofía como terapia que señala Epicuro. Y asimilable al cuidado de Sócrates. Esta noción de terapia se articula en tres partes: 1) un cuidado del propio cuerpo y alma, 2) la relación de servicio de uno al otro -la remisión oracular, 3) la prueba de realización y transformación de la propia vida. Actuar en el producir(se) es estilizar la propia vida como una obra de arte.
Arte de vivir, entonces, es meletan (ejercicio), gumnazein (entrenarse para). Una concentración atlética, la vigilancia de sí mismo con distancia. La vida misma hecha tekné, o Kunst (obra de arte). Un ejercicio que construye una apariencia plena y con sentido. Esta lógica nos lleva, siempre, a Epicuro, Séneca, Marco Aurelio: el amor al mundo, el saber al mundo.
La vida filosófica, entonces, no es un conocimiento, es la práctica de la verdad en una manera de vivir que requiere coraje. En ese marco es que aparece la noción de parresía -hablar con franqueza, aún poniendo en riesgo la propia vida.
El recurso a las morales de la antigüedad griega, helenística e imperial (Roma), es una forma de Foucault para volver a traer a la actualidad -su actualidad, los años 80- la idea de una ética contemporánea no prescriptiva ni universalista, sino una ética de la elección -contra la norma-. Un modo de vida filosófico.
Según F. Gros, ya Foucault plantea el 22 de Febrero de 1984 que es el mismo Platón quien divide la filosofía en dos grandes ramas, a partir de dos diálogos: el Alcibíades y el Laques: 1) la noción de cuidado de sí según el Alcibíades se posicionaba sobre el alma y el conocimiento implicaba una teoría del alma, es decir, una metafísica. 2) en el Laques, por el contrario, el cuidado de sí reposaba sobre el bíos (la vida). Y el conocimiento (filosófico) se fundaba en gestar las reglas de ese vivir: un arte de vivir. Este camino fue el olvidado. Entonces: metafísica o arte de vivir. La concepción de la filosofía como arte de vivir (para todos, en potencia), y no saber técnico metafísico (para pocos) fue la olvidada por el canon oficial, reivindicada por tantos otros -Montaigne, Nietzsche, Onfray.
El modelo socrático del arte vivir tenía , entonces, dos núcleos: 1) la palabra franca y provocadora, 2) un modo de vida singular y reconocible. Es la vida, no el pensamiento, la que es verdadera. Los estoicos y cínicos hicieron de esta idea su fundamento: hacer resplandeciente en el cuerpo la verdad.
Foucault lo dijo con claridad -"yo no pretendía volver a los griegos"-: la ética de la Historia de la Sexualidad no es antigua, sino contemporánea. Y el último gran eslabón de la idea de la filosofía como cuidado, práctica, terapia y arte de vivir, sobre prácticas concretas del vivir: la gastronomía, los ejercicios, el erotismo. Proyecto retomado, luego por Michel Onfray en La escultura de sí.
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