Thursday, July 29, 2010

La moral estética de Michel Foucault

(mi caja de herramientas)



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"Mi papel consiste en enseñar a la gente que son mucho más libres de lo que sienten, que la gente acepta como verdad, como evidencia, algunos temas que han sido construidos durante cierto momento de la historia."

Michel Foucault

Según Foucault a la Antigüedad no se regresa; de manera que esta nueva fundamentación ética que plantea la Historia de la Sexualidad a partir de las morales helenísticas funciona como catalizador de un arte de vivir, por un lado y de una estética de la existencia, por el otro. De acuerdo a la mirada foucaulteana, este arte de vivir tiene la intencionalidad de hacer de la práctica diaria una red antidisciplinaria; la estética de la existencia es la lógica consecuencia de un yo múltiple. Esta estética existencial implica un sujeto sin identidad y por lo tanto sumergido en la red de juegos de poder.

Arte de vivir y estética de la existencia funcionarán, de este modo, como la contrafigura del efecto normalizador de la norma. La moral de Foucault, de esta manera, opera como una praxis filosófica sin normativas; una subjetividad constituida por el estilo, al hacer de la propia vida un objeto de conducción y gobierno. Esta plasticidad de la existencia es lo denominado estética. Esta moral anti-normativa o contra-prescriptiva se desarrolla como una estilística, que tal vez puedan conectarse con algunos planteos de los moralistas franceses del siglo XVII y XVIII (La Rocheaufoucauld o Montaigne).

Toda la filosofía de Foucault ha apuntado al estudio del cuerpo en situación, el cuerpo evidenciado en las prácticas, al cuerpo analizado en condición de coerción de la supuesta normalidad o naturalidad. Este cuerpo, puesto en primer lugar con Nietzsche, es lo sometido al esquema de las epistemes como a priori histórico, es decir, como material cambiante y mutable, no inmutable.

Este cuerpo que Nietzsche levanta al primer plano es objeto de la política y la fisiología, estos son los saberes que le fijan normas y terapias; la ética verifica esas relaciones cotidianas donde el poder se manifiesta. Este cuerpo, gobernado con técnicas de sometimiento (assujettisement), se manifiesta disciplinariamente por medio de la ciencia policial, en términos de Foucault, la biopolítica.

De manera que contra las prácticas cristianas (pastorales) o estatales, Foucault plantea a propósito de las técnicas del mundo antiguo, una técnica no normalizadora sino estética. Este principio también funciona como contrapoder frente a la normalización pastoral o estatal. Este individuo, entonces, debe autoaplicarse estas técnicas para evitar la coerción normativista.

El concepto de epimeleia heautou, presente en el Alcibíades de Platón da cuenta de este cuidado sobre sí, de este gobierno de uno mismo que funciona como un procedimiento de autoconstitución.

De modo que el filósofo es quien hace un trabajo sobre sí mismo, sobre su vida; esta exteriorización de la filosofía, que se revela como manifestación de la verdad, no es otra cosa que la parresía o franqueza de la vida filosófica. El sujeto es gobernado y normalizado o el sujeto se gobierna y estiliza. Los artes del gobierno se apropian de los modos de vida y “cuidan” al sujeto de acuerdo a determinada estrategia. Aquí el biopoder aparece claramente como acción contundente sobre la nuda vida, de acuerdo a los términos de Agamben, es decir, sobre la vida animal y física. Procurar artes de la existencia va en dirección al autogobierno del sujeto que no se deja “cuidar” por el modo de vida regente. Este puede verse como un ethos de la Ilustración pero sin esencia; un sujeto no universal, no identitario, sino autoconstituido. Algo así como un “kantismo sin Kant”. Un liberalismo no universalista sino plástico y mutante. De modo que la ética de Foucault, en cierto modo se funda en Kant, en cuanto a la prevalencia de la autoconstitución del sujeto, pero claro está, sin la pretensión universalista y decimonónica de la Ilustración.

Claramente, esta política del arte vivir en Foucault es post-revolucionaria, post-histórica. El poder, en tanto juego estratégico, no es malo sino omnipresente en toda relación. Esta es la dimensión agonal de la moral estética post-moderna. La moral de Foucault no parte de fundamentos, ni ideales, ni utopías, ni esencias, sino de las relaciones de poder. Esta ética sólo se sumerge en una nueva economía de las relaciones de poder, sin pretensiones de las disciplinas anteriores. Así como el poder no se reduce a la normativa, la ética no se reduce a la justicia.

El desafío de Foucault fue aspirar a una “normativa” que parta de los individuos y que no aspire a “normalizarlos”. Sólo esta “normativa” anti-disciplinaria es aceptable. Esto no será más que una ética como estética de la existencia.

La crítica a la mirada antropológica de la filosofía moderna que Foucault realiza en Las palabras y las cosas no es sino el primer fuerte rasgo de la arqueología de las ciencias; es decir, el mostrar la mutabilidad del fundamento. La noción de episteme, entonces, es una figura del saber, un espacio del saber, un a priori que hace posible la totalidad del conocimiento en determinada época histórica. El Sujeto moderno, objetivado en diversas prácticas (lenguaje, trabajo), es demolido para que un sujeto (con minúsculas) pueda surgir. La arqueología del discurso, en este sentido, analiza las relaciones entre las existencias individuales y las estructuras cambiantes y mutables.

Lo que nos dice Foucault desde el punto de vista ontológico a través del concepto de episteme, es que la realidad es producida y, por lo tanto, transformable. La historia es vista como la alternancia de diferentes formas de racionalidades, que en sí misma no tiene progreso, ni metas, ni destino. La visión de Foucault respecto de la historia es anti-teleológica. La inesencialidad es la “esencia” del hombre. Ahora sí, se puede comprender entonces “la muerte del hombre” como el nacimiento, en consecuencia, del “hombre post-histórico”. Y este hombre requiere de otra fundamentación ética. La muerte del Sujeto universal que se plantea en Las palabras y las cosas impide una ética asentada epistemológicamente sobre una sustancialidad y requiere prácticas efectivas en una historia abierta, caótica y modificable.

La idea de “programa de vida”, de delimitar la estética de la existencia aparece en la filosofía nietzscheana de un modo contundente por primera vez. De manera que la concepción de una ética desde un espacio perspectivista que Nietzsche plantea a través de la figura conceptual de Zarathustra y el Ultrahombre (Übermensch) libera a la filosofía del Sujeto moderno y a la concepción moral del deber.

La imposibilidad del origen, del retorno a determinado arche implica una ruptura del pensar representativo y amplía las posibilidades de proyección del sujeto post-histórico. La idea de cura o cuiado de sí que aparece en Heidegger pone en escena una conversión que, si bien implica un retorno o restitución a determinado ser auténtico que ha desviado su camino, en Foucault esta conversión del cuidado implica una modificación del ser del sujeto y revela su plasticidad mutante. Esta diferencia en torno al cuidado en Heidegger y Foucault hace a la concepción de la inquietud sobre sí mismo más una técnica o tecnología que se autoaplica al individuo que como regreso a determinada esencia. En este sentido, las tecnologías del yo serán los pilares de una estética de la existencia.

- LA ESTÉTICA DE LA EXISTENCIA

El estilo de la existencia implica un comportamiento táctico de la relación del Yo con los otros. Este comportamiento implica una resistencia; resistencia a un código universal obligatorio; resistencia a una codificación totalitaria moral. Para desarrollar esta moral de la resistencia y del esculpido es que Foucault recurre a los griegos y romanos, pero no vuelve a ellos. La ética griega es elitista; su error fundamental, de acuerdo a la mirada foucaulteana, es precisamente su carácter gregario e insular. La ética como estética, la ética de la forma, es abierta a todos.

La arqueología de Foucault se vale de las técnicas de la ética del estilo de la antigüedad pero sin ningún afán de aggiornamiento; en todo caso, para rescatar su valor de uso, su simbolismo, su estructura. De este modo es que distinguimos dos dimensiones: la material y la formal. La dimensión formal implica la relación del yo con sí mismo, con los otros y con la verdad. La dimensión material se despliega en técnicas o tecnologías del yo: la ascesis, los placeres, la estética de la existencia y la praxis de la libertad. La base, la sustancia inesencial del estilo de la existencia es la elección individual. El ethos es una cuestión personal, donde la elección prima por sobre todo. A su vez, esta estilística implica un arte del vivir donde el sujeto epistemológico (kantiana, ilustrado) es desplazado por la mirada arqueológica y el sujeto ético se mide en relación al poder y los juegos de poder. En definitiva, esta estilística de la existencia es una crítica a la normativa y a la normalización moral. Este sujeto postulado por Foucault, a partir de los griegos, es modificable y múltiple, plástico y mutante.

Uno de los primeros conceptos y fundantes es el de epimeleia heautou. Esta noción postulada en el Alcibíades de Platón básicamente remite a la conducción de uno mismo, el cuidado de sí y la autorreflexión. Si bien este cuidado de sí puede confiundirse con un Self Fashioning Foucault deja en claro que no se trata de un mero culto narcicista al yo. Más que narcicismo es atención a sí mismo. Este cuidado o inquietud de sí mismo se exterioriza por medio de prácticas de un arte de vivir. De esta manera es que la ética deviene en techne. Técnica de conducir la propia vida. Técnicas y ejercicios para practicar la vida. Foucault toma el concepto de techne tou biou que puede leerse como habilidad para conducir la vida. Esta técnica para vivir está dotada de medida y se basa en el aprovechamiento del momento oportuno. La técnica de la vida pone en tensión al yo con los códigos o el código moral dominante y universal. Y opera como una suerte de red antidisciplinaria.

Una ética como arte de vivir es una ética per se política que enfrente a la técnica del biopoder. Podemos verla, tal como Foucault lo manifiesta, como una forma de pesimismo activo y vigoroso. La techne de la vida es una nueva política del yo susceptible de sustraer al individuo de la estrategia del biopoder. La estrategia del biopoder es la estrategia del Estado que cuida al individuo siempre y cuando trabaje, consuma y no lo cuestione. El Estado “excusa” al individuo de su cuidado y lo hace por el mismo imponiendo su estrategia de biopoder y obturando una ética producto de la libre elección. La mayor revolución o subversión de la ética como estética de la existencia es retirar al Estado del cuidado del individuo operando un contra-poder a la normativa normalizadora del los Estado. El individuo se autoconstituye, se autoforma.

La ascética o askesis es otro concepto central en la práctica del arte de vivir. Esta askesis no es más que una ejercitación que aparece fuertemente en los cínicos, estoicos y epicúreos, como Epicteto y, particularmente, Musonio Rufo con su concepto de Gymnazein, ejercicio del cuerpo como rutina. La ascética es un ejercicio, una rutina repetitiva, una gimnasia física y moral. Esta noción como las antes planteadas llevan a una praxis de la libertad, una libertad empleada por el individuo como contra-poder. Esta práctica de la libertad, ejercitada como gimnasia moral y física, produce verdad, verdad manifiesta en la idea de parresía o hablar con franqueza, en nombre propio, tal como se expresa en el Laques de Platón.

Esta praxis de la verdad es constituida por la verdad como parresía, la vida es vivida como “escándalo” de la verdad (skandalon). Este proyecto de la liberación sigue la búsqueda nietzscheana de liberar al individuo del resentimiento de la experiencia y darle conciencia de su poder, de su carácter activo al vencer las resistencias de la realidad.

Estética de la existencia, entonces, es experiencia, elección personal y formación-transformación de sí mismo. Una transformación de sí ligada al saber y la verdad; algo que Plutarco llamaba la función eto-poética. Esta función es una forma estética de la vida. Una ética de la forma y no de la norma. Una ética ni trascendental ni universal sino perspectivista y modificable, mutable y cambiante. La ética de la forma se basa en la decisión personal, en la decisión del individuo que “decide” que le importa la vida. Esta vida decidida por el individuo implica una orden de prioridades, orden estructurado por un principio regulativo: el hegemonikon. Este principio regulativo es la belleza del existir: la coherencia de vida. Aquí se ve la herencia ilustrada, la visión más kantiana, claro está, sin el universalismo. Esta ética de la decisión y la coherencia individual es inmanente y superficial, no hay yo auténtico ni modelo moralizador. No hay imperativos categóricos ni normas, sólo coherencia de vida y poder-contra-poder.

- ARTES DE LA EXISTENCIA

En el arte de la existencia el hombre se inventa a sí mismo, se produce por medio de un trabajo, de una ejercitación moral y física; fundamentalmente, de artificio. La idea de yo policromado es lo que conecta a Foucault con el dandismo de Baudelaire. La vida del artista moderno, donde arte y vida van de la mano, es lo que define una existencia de artista. Algo continuado en las vanguardias, particularmente el dadaismo y fluxus: de Duchamp a John Cage. La propia vida es una obra de arte.

La idea misma de artes o artes del existir se funda en este modelo post-teleológico del diseño de uno mismo, de la formatio de los hombres. El diseño de la subjetividad es un paso más allá de la forma existente de hombre. Para “darle forma” a estas nuevas subjetividades es que tenemos artes o disciplinas que son los puentes de este cambio.

Usar los placeres significa establecer nuevas formas de vida. La escritura y lectura del yo, la gestualidad o el formalismo puro, la erótica y la amistad son diversas prácticas o artes de una existencia anti-disciplinaria. Esta existencia estética y anti-disciplinaria, al resistir a la normalización moral del biopoder estatal tiene una dimensión espiritual que Foucault pudo haber conectado con sus propias experiencias con el zen o el Islam -fue enviado a Irán por el Corriere della Sera. Más allá de estas espiritualidades concretas, la dimensión espiritual del cultivo del yo es la transformación de este en una espiritualidad política, una espiritualidad como tecnología del yo.

De este modo, una filosofía como arte del vivir no es tanto una ética privada o un hedonismo sui generis popularizado por la simpática figura del bon vivant sino, ante todo, una operatividad concreta y material a las estrategias normativas de las vidas y una política del cuerpo activa.

- DE LA NORMA A LA FORMA

La ética es formal. Las artes de la existencia obedecen a una “formalidad existencial”. Esta es una ética que resiste a la normativa. Pasamos, en este sentido, de la norma a la forma. De las tecnologías de la moral a las tecnologías del yo.

Esta ética de la forma, antinormativista y antidisciplinaria, apela al autogobierno. La norma al coercer las acciones de los individuos y excusarlos de su elección, de su decisión, priva al sujeto de su propio gobierno, de su autogobierno sobre sus acciones. La normativa estatal o religiosa sustituye el cuidado de sí por el cuidado del alma. La pastoral religiosa o la moral estatal intervienen en las vidas ajustándolas a conducirse bajo modalidades normativas del biopoder y la biopolítica. En este sentido, el liberalismo resulta el comienzo del autogobierno del individuo. Un liberalismo post-kantiano, sin un sujeto universal, pero liberalismo al fin. Un liberalismo que apunta a la autoconstitución del individuo, un individuo que se resiste a ser gobernado por “ellos”.

De modo que la tecnología del yo es una ética de la forma, la tecnología de la moral es una ética de la norma. Tal vez lo que haya buscado Foucault haya sido una normatividad sin normalización, sin normalidad. Al decir esto buscamos un sujeto modificable e inesencial. El sujeto se encuentra en continua transformación y mutabilidad. De manera que la estilística de la existencia son las formas que el individuo se proporciona a sí mismo en función de su capacidad de transformación. Ontológicamente hablando, el yo no es nada de antemano; el yo es una obra a crear, producir. Y esta producción del yo se manifiesta por medio de prácticas, técnicas y tecnologías como las que ya vimos.

La idea de que la ética de la forma parte de este sujeto plástico y mutante está dada por la relevancia que adquiere la elección personal en la configuración de la existencia. La elección opera como la acción libre entre los juegos de poder. Subsiguientemente, la elección personal de la existencia remarca y señala la actitud experimental del vivir: la figura del artista o las existencia artísticas, evidenciadas por medio de las artes de la existencia (lectura, escritura, erótica, gestualidad, amistad). Estas artes de la existencia forman y trans-forman al yo y a su relación con el otro. Las artes de la existencia enhebran una formalidad del vivir elegida libremente que opera como un nítido contrapoder a las normas universales.

Finalmente, podemos reconocer tres modelos de las prácticas de sí: el platónico de la reminiscencia, el helenístico que Foucault vindica dando cuenta de la autofinalización del sí mismo y el cristiano que implica la renuncia al sí mismo a través de la ascética. La apropiación del modelo helenístico que hizo el cristianismo convirtió a las askesis y las técnicas de los estoicos, cínicos y epicúreos en una renuncia al sí, cuando como devela el proyecto de la Historia de la Sexualidad, esta modalidad en verdad consistía en la autoconstitución del yo, en su estilización por medio de prácticas y artes de la existencia. El modelo helenístico partía de la regulae vitae, la regla de vida; regla y coherencia exteriorizada a través de los ejercicios.

La ética como estética de la existencia es una ética de la inmanencia que se da forma mediante ejercicios exentos de coacción; es una ética de la vigilancia, es decir, una permanente regulación y control del yo que no debe dejarse invadir por penas o placeres obsesivos; es una ética de la distancia pero no de la anacoresis, un tomar distancia de las cosas, una retirada auténtica que de perspectiva sobre los hechos y sobre el otro interlocutor. Subsiguientemente, la ética de la forma es una ética de la independencia, de la posesión del yo.

Esta ética de la forma que Foucault presenta a través de la arqueología de los conceptos de griegos y romanos, es la manifestación de que lo real es susceptible de mutación. Todo es susceptible de mutación. Somos más libres de lo que creemos ser. Tenemos más poder del que pensamos. La ética de la forma de Foucault es una lúcida tecnología para la conducción de nuestras vidas en los tiempos post-históricos que vivimos.

(pertenece a un libro inédito).

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Wednesday, July 28, 2010

Black Dandi



A fuckin genius.

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Sunday, July 25, 2010

Preciado por Jodorowsky



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Un verdadero placer ver esta entrevista de Alejandro Jodorowsky a Beatriz Preciado, filósofa, autora del extraordinario Pornotopía. Cerebros híperestimulados de dos personas geniales. Y definiciones sobre sexualidad, género, poder, ética y filosofía: "la filosofía tiene que ir hacia aquello que no es filosofía."

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Saturday, July 24, 2010

Puig o el cine como realidad

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Si Borges es el escritor más importante de la primera mitad del siglo XX, Puig es el más grande escritor de la segunda mitad. A mi juicio, y el de muchos otros, gran parte de la literatura argentina posterior solo se puede leer con ese prisma: sea Copi, Lamborghini, Aira o lo que venga. No sólo trajo el pop a nuestra narrativa, ni hizo desaparecer el narrador omnisciente, sino algo mayor que implicaba un gesto ético: ceder su voz a la voz de los otros -mujeres, maricas, militantes, etc-, los ajenos al canon y al machismo que el tanto despreciaba de General Villegas, su pueblo de la infancia. De alguna manera, su obra, como el señala en este video, es una suerte de resistencia a la figura de autoridad -y la prepotencia implícita en ella-. Sus personajes -como él- estaban presos del mundo y el cine les daba su territorio de libertad.

Aquí
un brillante artículo de Daniel Link donde analiza estas cuestiones.

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Tuesday, July 20, 2010

Beatriz Preciado, filósofa de género



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Me interesa mucho el discurso de Beatriz Preciado, a quién en breve entrevistaré, a raíz de su reciente libro Pornotopía -Finalista del Premio de Ensayo Anagrama-, texto en el que analiza la lógica entre arquitectura y sexualidad en la revista Playboy, y en la figura de Hugh Hefner. De alguna manera, la hipótesis de Preciado es que Playboy más una revista de chicas en bikini, es, en rigor, un proyecto arquitectónico-filosófico. Un domus. De la casa del hombre casado, padre de familia, conservador y productor, al ático -mansión- del soltero, heterosexual, ocioso y hedonista. Habría que ver en esta estructura ciertas claves de los años 50's.

Aquí una nota que amplía algunas cuestiones de Pornotopía.

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Monday, July 19, 2010

1° Cata de Ideas de 2010


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Amigos, en agosto volveremos con las Catas de Ideas. Será la primera Cata de 2010 y que haremos en EF. Por ello, queremos hacerla GRATIS y LIBRE, para que todos los interesados, curiosos, vengan del vino o de la filosofía -o de ninguno de los dos sectores-, se acerquen y conozcan de qué se trata. Es un evento que no requiere conocimientos ni de vinos ni de filosofía, sino solo la vocación y las ganas de saber de algunas de estas cosas, pensar entre todos y pasar un buen rato. Pueden ya reservar su lugar en el mail y teléfono que están en el flyer. Los esperamos!

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Sunday, July 18, 2010

¿Cómo reconocer a un filósofo? (II)

(Chinatown, San Francisco, 09).

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El libro de Pierre Riffard, titulado Filósofos. Vida íntima, provee cierta información divertida y sugerente -incluso con términos porcentuales- sobre el "filósofo tipo" o promedio. Si bien es un mero ejercicio, gran parte de esas características son absolutamente certeras de los filósofos. En lo personal, estoy incluido o me veo reflejado en casi todas.

Entonces, según Riffard, ¿cómo sería el filósofo medio?
  • Varón
  • Soltero -el 70% lo son.
  • 42 años -la mayoría publicaron su obra maestra en esa edad.
  • Profesor -es la profesión que en su mayoría desempeñan, pero ninguno enseña su filosofía, sino la de otros.
  • Curioso.
  • Perseverante.
  • Tiene voz aguda.
  • Es feo -bueno, no estoy de acuerdo.
  • Es un gran caminante.
  • Tiene buena memoria -semántica, sobre todo.
  • Domina lenguas -la cultural dominante de su tiempo: griego, latín, alemán, francés y, hoy, el inglés.
  • Es huérfano -esto se puede interpretar no literalmente, sino, por ejemplo, el 54% vivieron fuera de su lugar de origen, o bien rompieron con su maestro o su religión, son orfandades no en sentido estricto.
  • No tiene un padre filósofo -ninguno lo tuvo.
  • No es precoz -no hay Mozarts en la filosofía.
  • Tiene enfermedades psíquicas -melancolía, manías, depresión, paranoia, megalomanía, fobia, angustia, ataques de pánico.
  • Rechaza la religión de su época

Aquí un interesante artículo.

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Saturday, July 17, 2010

¿Cómo reconocer a un filósofo?

(me, Lincoln Center, 09).


Cito a Pierre Hadot, lección inaugural del College de France, 18 de febrero de 1983.

1.

Esta ruptura del filósofo con las prácticas de la vida cotidiana era vista con extrañeza por los no-filósofos. En las obras de los autores cómicos y satíricos, los filósofos aparecían como personajes extravagantes, cuando no peligrosos [...] Los filósofos, pues, son gente extravagante y extraña. Extraños son, en efecto, esos epicúreos que llevan una vida frugal practicando en su círculo filosófico la igualdad absoluta entre hombres y mujeres, e incluso entre mujeres casada y cortesanas [...] Ya el Sócrates en los diálogos platónicos era llamado atopos, es decir, inclasificable [...] Pues la sabiduría, como dice Diótima en el Banquete de Platón, no constituye un estado propio de los hombres sino un estado de perfección en el ser y ese conocimiento que sólo puede caracterizar lo divino. Es el amor a esta sabiduría extraña al mundo lo que convierte al filósofo en alguien extraño al mundo [...] es la extrañeza que caracteriza al filósofo que se mueve en el mundo humano. No se sabe como clasificarlo, pues no es ni sabio ni hombre como los demás.

Fin de cita.

Dice Ldf.

1.

La filosofía, desde la antigüedad, en el siglo VI a.C ha sido dos cosas: 1) un determinado estilo de vida -llamado techné tou biou, arte de vivir-, 2) un discurso conceptual en torno a ese estilo de vida. Si bien desde el siglo II d.C hasta hasta el siglo XVIII la filosofía se sumió en un proceso escolástico, vía la Iglesia -que impuso la moral cristiana y volvió a la filosofía esclava, meramente instrumental de la teología, una lógica que luego se impuso en la universidad- han surgido extramuros las grandes cabezas en la modernidad -Descartes, Malebranche, Leibniz, Spinoza- y a pesar de consolidarse la universidad alemana a partir de figuras centrales como Wolff, Kant, Hegel, Husserl y Heidegger, aparecen figuras externas a la academia, como Schopenhauer, Kierkegaard, Nietzsche, y luego Sartre, Foucault y Onfray.

2.

¿De qué forma se puede adjetivar a un filósofo, siguiendo la marca del Sócrates que Platón pinta en El Banquete, texto matriz que define qué es la filosofía y qué es un filó-sofo, en su relación al Eros (deseo)?

Ergo, ¿cómo es un filósofo?
  • Inclasificable (atopos)
  • Extravagante
  • Único
  • Irónico (muestra el no saber de los demás)
  • Trágico (desgarrado por el deseo de sabiduría)
  • Conciente de su no saber
  • Disonante
  • Ni sabio, ni insensato
  • Ciudadano (hijo de la ciudad, nace en ellas)
  • Desarrolla su comunidad filosófica (escuela)
  • Andrógino
  • Peligroso
  • Intermediario
  • Vive a su modo, busca el vivir bien
  • Conflictivo (vive en el mundo cotidiano de un modo no cotidiano)
  • Sileno (tras su figura grotesca esconde la divinidad)

Somos hijos de Sócrates.

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Filosofía en el vestidor

(la pensadora, campaña de Tom Ford).

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En la revista Ñ de Clarín escribí un artículo -que me divirtió mucho- sobre filosofía y moda, o, más específicamente, sobre las ideas filosóficas detrás de cada estilo de ropa y la manera de vestirse de cada filósofo.

Aquí lo pueden leer.

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Thursday, July 15, 2010

Mañana, en Crack Up


Los monstruos de MICHEL FOUCAULT
Una lectura de “Los anormales”, curso del College de France 1974-1975

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Luis Diego Fernández
(Licenciado en Filosofía. UBA)

Librería Crack Up
Costa Rica 4767
Comienzo: 16 de julio
19:00 - 21:00 Hs

Idea:

Teniendo en cuenta las clases del seminario del College de France (1974-1975) titulado Los anormales pensaremos las implicancias de los efectos del poder en la formación –normalización- de la subjetividad en el siglo XIX. En este sentido, seguiremos a Foucault en sus análisis de las fuentes discursivas que plantean la existencia de individuos “peligrosos” –anormales- y sus tres figuras principales: 1) los monstruos –leyes de la naturaleza y dispositivos de la sociedad-, 2) los incorregibles –dispositivos de domesticación del cuerpo-, 3) los onanistas –dispositivos que tienden al disciplinamiento de la familia moderna. Partiendo de una arqueología del instinto y del deseo –las técnicas de la confesión y la dirección de la conciencia-, nuestro filósofo focalizará en los efectos de los dispositivos sobre los individuos, efectos que tendrán un nombre evidente: normalización. La norma, en este sentido, lejos de rechazar o excluir, más bien tiene una vocación de intervención sobre las conductas y las prácticas. La norma, entendida por Foucault, será, entonces, una positividad productiva –no represiva, ni excluyente-, una acción directa transformadora. Acción que proviene de un poder inventivo y transformador. La pregunta será: ¿puede la norma tener otro uso, otra forma ajena a la disciplina? ¿Podemos pensar dispositivos que, simultaneamente, generen subjetividades normalizadas y resistentes? Cuestiones que Foucault deja entrever en Los anormales.

Programa:

Clase 1.
 Foucault, Michel, Los anormales (Curso del College de France 1974 - 1975).

Clase 2.
 Foucault, Michel, Los anormales (Curso del College de France 1974 - 1975).

Clase 3.
 Foucault, Michel, Los anormales (Curso del College de France 1974 - 1975).

Clase 4.
 Foucault, Michel, Los anormales (Curso del College de France 1974 - 1975).

Bibliografía Compl.:

Agamben, Giorgio, ¿Qué es un dispositivo?
Deleuze, Gilles, Foucault (1986).
Díaz, Esther, La filosofía de Michel Foucault (1995).
Morey, Miguel, Introducción de Un diálogo sobre el poder -selección de entrevistas a Foucault- (1981).
Pastor Martín, Juan & Ovejero Bernal, Anastasio, Michel Foucault. Caja de herramientas contra la dominación (2007).
Gabilondo, Ángel, El discurso en acción. Foucault y una ontología del presente (1990).
Le Blanc, Guillaume, El pensamiento Foucault (2006).
Revel, Judith; El vocabulario de Michel Foucault (Atuel)
Schmid, Wilhelm; En busca de un nuevo arte de vivir (Pre-Textos)

Duración: 4 clases
Costo: $ 150 (incluye material de lectura y una copa de vino por clase).

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Tuesday, July 13, 2010

SÍ, quiero


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No es tiempo de medias tintas ni grises: los derechos no se plebiscitan, se ganan. Es justo.

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Saturday, July 10, 2010

Jordi Carrión sobre Furia & Clase


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Jordi Carrión analiza Furia & Clase, en conjunto con Las teorías salvajes de Pola y Exhumación de Miguel y Rodríguez.

Aquí pueden leer el texto.

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Wednesday, July 07, 2010

La máscara socrática


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Cito a Pierre Hadot, en Ejercicios espirituales y filosofía antigua.

Sócrates, como acabo de señalar, se nos aparece como mediador entre la norma ideal y la realidad humana. La idea de mediación, de intermediario, evoca al mismo tiempo las de justo medio y equilibrio. Uno espera ver surgir una figura armoniosa, amalgama de sutiles matices, de rasgos divinos y humanos. Nada de eso. La figura de Sócrates resulta desconcertante, ambigua, inquietante. La primera sorpresa que nos reserva es esa fealdad física de la que tan bien nos informan los testimonios de Platón, Jenofonte y Aristófanes. Así, escribe Nietzsche: "Resulta significativo que Sócrates fuera el primer griego ilustre y feo". "Todo en él parece excesivo, histriónico, caricaturesco [...] Y Nietzsche trae a colación "sus ojos de crustáceo, sus labios leporinos, su barriga". Disfruta explicando que el fisonomista Zopiro le dijo a Sócrates que era un verdadero monstruo y que reunía los peores vicios y apetitos, a lo cual Sócrates se habría contentado en responder: "Qué bien me conocés". El Sócrates del Banquete de Platón se parece a un sileno, lo que puede conducir a semejantes suposiciones. Silenos y sátiros eran la representación popular de los demonios híbridos, medio animales medio humanos, que formaban el cortejo de Dioniso. Desvergonzados, grotescos y lascivos, constituían el coro de los dramas satíricos, género literario del cual el Cíclope de Eurípides constituye un raro testimonio. Los silenos representaban, pues, el ser puramente natural, la negación de la cultura y de la civilización, el histrionismo grotesco, el instintivo libertinaje. Kierkegaard dirá: "Sócrates era un monstruo". Ello nos enfrenta a una nueva paradoja: la fealdad es una forma de disimulo. Tal como indica Nietzsche: "Todo en él era disimulo, marrullería, ocultación". De esta forma, Sócrates se esconde y, a la vez, sirve de máscara a otros. Sócrates se ha convertido en prospon -máscara- de algunas personalidades que han tenido la necesidad de esconderse tras ella. Les dio a la vez la idea enmascararse y la de adoptar como máscara la ironía socrática.

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Tuesday, July 06, 2010

Fire with Fire, las hermanas tijera vuelven



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Producidos por Stuart Price, productor de moda -ya fichó lo nuevo de Kylie, remixó de manera magistral Mr. Brightside de los Killers, y saltó al estrellato por darle el sonido a la Madonna de Confessions on the Dance Floor y orquestar el Sticky & Sweet Tour-, los Scissor Sisters salen a las pistas -aunque también al living- de New York y San Francisco con este nuevo corte de su impecable nuevo disco llamado Night Work. Obra que tiene en su tapa la foto que Robert Mapplethorpe hizo del culo de Peter Reed, un bailarín clásico fallecido en 1986, y que salió en los medios al ser prohibida por Facebook. La tapa es perfecta y la canción mejor.

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La revolución del BOOK



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Sunday, July 04, 2010

¿Quién es André Comte-Sponville?


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En el Diario Perfil de hoy publiqué un artículo donde develo su figura, a propósito de la reedición de su primer libro: Sobre el cuerpo.

Aquí lo podés leer.

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Saturday, July 03, 2010

Freud filósofo, por Onfray

(Onfray, de negro, impecable)

(Tapa de Grasset)


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A raíz de la reciente publicación de la psicobiografía de Michel Onfray sobre Sigmund Freud, cito un extracto de una entrevista en Ñ que me parece significativa de la mirada de Onfray, que más que demoler al psicoanálisis como terapia, señala que Freud fue un filósofo, un escritor y no un científico: según Onfray la filosofía de Freud se llama "psicoanálisis", y no es universalizable ni aplicable a todos. Me parece una lectura lúcida y sólida por parte del filósofo hedonista francés, que a veces cae en ciertas dicotomías binarias, maniqueas.

-"El crepúsculo de un ídolo" se presenta como una lectura nietzscheana de Freud. ¿Qué quiere decir con esto?

-Para Nietzsche una filosofía es siempre la confesión autobiográfica de su autor. Esta verdad funciona para él , por supuesto, pero también para todos los filósofos. Ahora bien, Freud fue un filósofo y su producción obedece igualmente a las mismas leyes: ellas constituyen una respuesta válida a las preguntas de Freud, claro, pero seguramente no es una respuesta universal válida para todos los hombres. Por encima del bien y del mal, por encima de todo juicio de valor, yo me propuse deconstruir el mito de un Freud científico descubriendo un continente, el inconsciente, como Copérnico descubrió el heliocentrismo o Darwin la evolución de las especies. Freud nunca fue un científico, sino un artista, un escritor, un filósofo. De ahí, a hacer de él un genio científico, hay un mundo... Lo que hago con Freud, pero lo hago con todos los filósofos desde hace ocho años en la Universidad Popular, es lo que Sartre llamaba "un psicoanálisis existencial". Libre el lector, luego, de creer en las aserciones pretendidamente científicas de Freud o no. Por mi parte, yo ubico a Freud al lado de Nietzsche o de Kierkegaard, sin ningún valor científico universal, pero con un real valor filosófico individual, subjetivo. Un pensamiento se refuta, no la vida filosófica que la acompaña: refuto el pensamiento freudiano, pero no la vida filosófica de Freud.

Aquí la entrevista completa en Ñ.
Aquí la crítica de Roudinesco a Onfray.

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Thursday, July 01, 2010

En agosto: Filosofía para principiantes


Amigos, en agosto comenzaremos nuevos seminarios en EF, y el lunes 9 de agosto iniciaré un seminario de filosofía para principiantes, donde iremos a lo más básico, las preguntas esenciales. Aquí pueden ver en detalle el programa.

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Seminario EF

FILOSOFÍA PARA PRINCIPIANTES
De Platón a Foucault

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Luis Diego Fernández
(Licenciado en Filosofía. UBA)

EF. Escuela de Filosofía
Comienzo: 9 de agosto
19:00 - 21:00 Hs

Idea:

Desde la antigüedad, en el siglo III a.C, la filosofía se conforma como un discurso -un saber- y un vivir –una ética- particular. La filosofía, es, pero se ha olvidado o transformado en la modernidad, un estilo de existencia determinada. Esto lo vemos ya muy claro desde Sócrates y Platón: ambos planteaban que un filósofo era alguien que tenía un discurso y una vida en consecuencia. Dice Pierre Hadot: “desde Sócrates, la opción por un modo de vida no se localiza al final del proceso de la actividad filosófica, como una especie de apéndice accesorio, sino por el contrario, en su origen (…) El discurso filosófico se origina por tanto en una elección de vida y en una opción existencial, y no a la inversa. En segundo lugar, esta decisión y esta elección jamás se hacen en soledad: nunca hay ni filosofía ni filósofos fuera de un grupo, de una comunidad, en una palabra, una “escuela” filosófica y, precisamente, esta última corresponde entonces ante todo a la elección de cierta manera de vivir, a cierto deseo de vivir y de ser de cierto modo.”

En este seminario veremos a partir de algunos filósofos centrales de cada época –Platón, Epicuro, Montaigne, Nietzsche, Foucault y Onfray- el comienzo, las razones, las necesidades y la finalidad del dicurso filosófico y la vida en consecuencia con el mismo. Un seminario donde nos plantearemos, como niños sorprendidos y admirados, lo más básico, y que de la mano de los pensadores mencionados intentaremos responder: ¿Qué? ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Para qué? La filosofía, en cierto sentido, siempre fue y será para principiantes: todos los somos, más aún aquellos que estudiamos y hacemos de la filosofía nuestra profesión y modo de vida. Como señala Sócrates –a través de Platón- en la Apología: “Una vida sin examen no tiene objeto vivirla para el hombre.”

Programa:

• Clase 1

Platón, Banquete y Fedón
Epicuro, Carta a Meneceo y Máximas Capitales

• Clase 2

Michel de Montaigne, Ensayos Completos.

• Clase 3

Friedrich Nietzsche, La Gaya Ciencia, La genealogía de la moral, Ecce Homo.

• Clase 4

Michel Foucault, Historia de la sexualidad.
Michel Onfray, La construcción de uno mismo. La moral estética.

Textos Complementarios
Wilhelm Schmid, En busca de un nuevo arte de vivir.
Pierre Hadot, ¿Qué es la filosofía antigua?
Pierre Hadot, Ejercicios espirituales y filosofía antigua.

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Duración: 4 clases
Costo: $ 200 (incluye material de lectura y una copa de vino por clase).

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