Saturday, May 29, 2010

D.C.C., or the naked Self

(Lisa Lyon por Mapplethorpe)

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"Lo ideal no es fabricar herramientas sino construir bombas porque, una vez que se han utilizado las bombas construidas, ya nadie las puede usar. Y debo añadir que mi sueño personal no es construir bombas, pues no me gusta matar a la gente. Sin embargo, me gustaría escribir libros/bomba, es decir, libros que sean útiles precisamente en el momento que uno los escribe o los lee. Acto seguido, desaparecerían. Serían unos libros tales que desaparecerían poco tiempo después de que se hubieran leído o utilizado. Deberían ser una especie de bombas y nada más. Tras la explosión, se podría recordar a la gente que estos libros produjeron un bello fuego de artificio. Más tarde, los historiadores y otros especialistas podrían decir que tal o cual libro fue tan útil como una bomba y tan bello como un fuego de artificio". Michel Foucault.

1.

En su momento postée lo que denominé el core de mi filosofía: Hedonismo Crítico Contemporáneo o H.C.C. Estoy reformulando ese concepto. Si bien el placer es una categoría sobre la que me interesa pivotear y pensar de manera sistemática, no es la finalidad última que tengo. En ese mismo post marco que la clave o el eje es más bien el cuerpo que el placer. Por ende, mi filosofía y estética no es tanto un hedonismo como una estética de la existencia. Creo que sería más atinado llamarla Dandismo Crítico Contemporáneo o D.C.C.

El dandismo, sobre el que también escribí reiteradamente como en este post, pone el énfasis en la construcción sobre el yo personal contra la uniformidad, y comienza luego de la debacle del Antiguo Régimen y el advenimiento de la burguesía al poder gubernamental. Una relectura que hago a partir del estudio de la obra de Michel Foucault, el filósofo que fija mi visión de mundo, junto a Nietzsche.

Es D.C.C y no H.C.C porqué el dandismo es un modo de resistencia individual a la uniformidad masiva. Una resistencia que se hace desde la construcción de la propia vida como una obra de arte, a través de prácticas. La pregunta que Nietzsche formula en el Ecce Homo -¿Cómo llegar a ser lo qué se es?- es la hipótesis central del D.C.C. Esta pregunta la podríamos reformular de la siguiente forma: ¿Qué prácticas, procesos o dispositivos me hacen ser lo que soy? ¿Cuáles fueron y son los modos de subjetivación que me hicieron devenir lo que soy? Y, por último, ¿Qué prácticas me permitirán llegar a ser lo que, efectivamente, soy?

El D.C.C es, en el fondo, una ética. Una conversión. Una forma de crítica que, en rigor, es diseño de vidas singulares. Una estética de la existencia que revela una identidad (self), en el marco de una autoconciencia.

Pastor y Ovejero en este libro señalan que la cuestión de la identidad es central en la filosofía foucaultiana. En parte, se debe a la propia pregunta que el filósofo se hacía con respecto a sí mismo. La resolución de su propia identidad le resultaba conflictiva -por su homosexualidad-. Pastor y Ovejero demarcan dos cuestiones a diferenciar: 1) la identidad individual (self), 2) la identidad social (rol). El rol es conductual, y consiste en interpretar cierto/s personajes/s en los diferentes teatros que nos atraviesan -trabajo, familia, instituciones, etc-; el self, es la autoconciencia o el autoreconocimiento de lo que somos. La conciencia de lo que fuimos y somos. Nuestra diferencia y semejanza con respecto al otro.

Pero la identidad (self) no es algo a descubrir, no es un tesoro oculto ni inmutable. La identidad es un dilema y un campo de batalla. La identidad es reversible y mutable, la identidad -y la personalidad- es una actividad constituida por prácticas y dispositivos concretos. Mientras que la identidad social (el rol) es una máscara, un juego, un espacio teatral donde interpretamos personajes en diferentes escenarios -en muchos casos, plenos de cinismo-, la identidad (el self) es una búsqueda y un combate permanente por, como decía Nietzsche, llegar a ser quiénes somos.

Pensemos en cada uno de nuestros roles y en nuestro self. En el fondo, será pensar y problematizar nuestro deseo y nuestro placer. La máscara -los roles- se caen, y queda la cara desnuda. Yo (Ldf) soy un filósofo enmascarado en diferentes roles (marketer literario, profesor de filosofía, periodista cultural, personaje hedonista, y todos los alter ego más que pueda generar). Mi self -el filósofo- se enmascara -"el filósofo enmascarado", como dice en este blog-, pero todo reside en una batalla por llegar a ser quién soy.

[¿Cuál es tu self?]

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Friday, May 28, 2010

Furia & Clase en Barcelona


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Paradoxia desembarcó en Barcelona. Aquí, Ale Quevedo presentando Furia & Clase en la ciudad condal, un honor y un placer.

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Wednesday, May 26, 2010

El Samurai


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El fin de semana publiqué este artículo en Perfil analizando el Foucault de Paul Veyne.

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Monday, May 24, 2010

Al Colón



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Quizá resulte extraño para algunos que escriba sobre música clásica. Es real que la música pop sobre la que escribo consecutivamente -la cultura pop en general- se encuentra en mi genoma filosófico y mi formación de modo radical, y condiciona mi mirada de mundo. Pero la música clásica no está menos exenta de mí aunque hable poco de ella. La realidad es que ver la reapertura de Teatro Colón me generó cierta emoción, tocó cierta fibra interna que tengo -y quizá percibo más sentimiento de comunidad ahí que en un partido de fútbol o cualquier otra cuestión que apele al Bicentenario. La realidad es que hay pocos compositores que me emocionen más que Mozart o Mahler. Llegué a Beethoven, Wagner y Bizet por Nietzche, claro. También tuve mi etapa de exploración de música contemporánea: ahí aparecieron los Xenakis, Stockhausen, Cage, Reich o Phil Glass. Pero el Adagio for Strings de Samuel Barber me hace llorar. Pocas músicas son tan dolorosas y bellas como este Adagio. Lo bello duele, es algo físico que se siente en el cuerpo, en la piel. No interesa remontarse a las estéticas filosóficas de Baumgarten, Kant, Hegel o Nietzsche para conceptualizar sobre el juicio estético desinteresado, lo bello y lo sublime, o Apolo y Dionisos. No. Sólo la percepción, refinarla, pulirla: escuchar, cerrar los ojos. La belleza pasa por la recepción o la autoconciencia de cierta intimidad con uno mismo. Es un acto íntimo, en soledad y nunca está libre de cierto halo trágico -como se percibe en esta pieza de Barber. Es un lujo, pero sobre todo, un (eterno)retorno a cierta inocencia perdida: la infancia. Lo trágico es el devenir, el amor fati -destino- y el dejo melancólico. La música noble nos recuerda eso, y lo catártico es la evidencia del hecho estético como una renovación que sana. Es acto de real salud que el Teatro Colón esté nuevamente abierto.

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Los 9 peores booktrailers

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(a mi me gusta)

Melville House Publishing eligió los nueve peores booktrailers de la industria editorial de los últimos años. Dentro de los cuales está el de Eating Animals de Jonathan Safran Foer -autor de Everything is Iluminated-. No coincido mucho con esa selección, el trailer del libro de Foer me parece simpático y estimula a la compra del libro, que es la finalidad comercial que tiene todo booktrailer. Además, creo que es una pintura perfecta del judaísmo cool de Brooklyn. Eso sí: la actuación de la abuela de Jonathan, claramente, merece un Óscar.

Acá está la nota en New York Mag.
Acá pueden ver el resto de los peores booktrailers elegidos.

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Übermuth*


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Fragmentos póstumos de Friedrich Nietzsche, Otoño, 1882-Verano, 1883.

[*Übermuth es un término alemán que Nietzsche suele utilizar en sus textos, podría traducirse de modo cercano como orgullo o altivez pero sin las connotaciones negativas de arrogancia o soberbia. Es más bien como una suerte de euforia o abundancia de vida, una sensación física y de poder sobre cada uno de nuestros actos y gestos.]

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Dice Nietzsche:

1.

Partí a la soledad porque quería amar al hombre, pero siempre lo odiaba. Finalmente, amé al superhombre - desde entonces soporto a los hombres. ¡Quiero traerles una nueva esperanza! Y un nuevo temor -dijo Zarathustra.

2.

¿Amo la música? No lo sé -también la odio demasiado a menudo. Sin embargo la música me ama a mí -y en cuanto alguien me abandona, ella se me acerca de un salto buscando mi amor.

3.

Por sobreabundancia de vida, el súperhombre presenta esos fenómenos del fumador de opio, y el delirio y la danza dionisíaca: no sufre los dolores posteriores al parto.

4.

Toda moral trata de inventar o de buscar estados corporales superiores en los que puedan componerse capacidades hasta entonces separadas.

5.

El derecho a mis propios valores - ¿De dónde lo obtuve? De los derechos de todos los antiguos valores y de los límites de estos valores.

6.

No se puede vivir sin valorar: pero se puede vivir sin valorar lo que vosotros valoráis.

7.

La primera solución fue para mí la justificación estética de la existencia. Sin embargo: ¡no debería ser necesario "justificar"! Lo moral pertenece al reino de la apariencia.

8.

Los franceses con su Montaigne, La Rocheafoucauld, Pascal, Chamfort, Stendhal, son una nación del espíritu mucho más limpia. [Esto lo dice Nietzsche en relación al espíritu pesado, la digestión pesada del espíritu alemán, en particular criticando al romanticismo germano].

9.

Fue un mérito de Helvetius, una cuestión de probidad, hacerse cargo del gozo (intéret) (como hizo Sócrates con la utilidad): exactamente igual que Epicuro: y quizá había que decir plaisir, como deseaba Stendhal, aunque resulte demasiado hiriente.

10.

En la época moderna, el hombre ha alcanzando su punto más alto en el Renacimiento italiano -"el florentino" -por razones similares (...) Quizá el provenzal fue ya otro de esos puntos culminantes en Europa -hombres muy ricos, polifacéticos, pero dueños de sí mismos, y que no se avergonzaban de sus impulsos.

11.

Lo mismo sucede con los filósofos: quieren que prevalezca su apreciación del mundo -por eso enseñan y escriben. Allá donde esté, el poder exuberante quiere dominar: a menudo se llama amor a este impulso, amor hacia aquello sobre lo que querría descargarse el instinto de conquista.

12.

Nuestras acciones nos transforman: en cada acción se ejercitan ciertas fuerzas, otras no se ejercitan, y por tanto se las descuida temporalmente: un afecto se afirma siempre a costa de los restantes afectos, a los que se sustrae su fuerza. Las acciones que más realizamos son finalmente como una rígida envoltura que nos rodea: se apropian sin más de nuestras fuerzas, sería difícil que otros propósitos se abriesen paso.

13.

El desprecio del cuerpo es consecuencia de la insatisfacción con él: y la valoración exagerada del espíritu y de las leyes morales es el estado de quienes querría llegar a ser algo superior y creen engrandecerse al caminar entre "valores eternos". Todo ese anhelo de lo impercedero es consecuencia de la insatisfacción - éste es el lugar de la voluntad de cultura, como un anhelo del que está insatisfecho consigo mismo" (...) los artistas la han captado demasiado superficialmente: esta belleza de la superficie debería dar paso a auna belleza de todo el mecanismo del organismo.

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Dice Ldf:

Releer a Nietzsche opera en mi como una suerte de desayuno híper-vitamínico. Hoy tomé al azar de mi biblioteca un libro de Federico titulado La hora del gran desprecio, que, en rigor, son los fragmentos póstumos entre 1882 y 1883. Estas citas anterores son una mera muestra del potencial brutal y la chispa de TNT -efectivamente, era "dinamita"- que sigue siendo. Nietzsche logra transformar, funciona como un conversor, una matriz de conversión. "Eso" que opera es, como dice Nietzsche, acciones transformadoras que ejercitan ciertas fuerzas -y otras no- sobre el cuerpo propio. Y es el peso de un vitalismo sólido. Leer a Nietzsche es volver a atizarnos de una sensación corporal concreta: física, múscular, biliar, digestiva, volitiva, erótica, sexual, frívola, hedónica y superficial. Un surfeo plástico por lo real, por lo aparente -que es lo real-. Un epicureísmo radical, tamizado por los moralistas franceses -que él cita- por el renacentismo florentino, por el código Samurai, por la ética guerrera del honor, pero también por el decadentismo contemporáneo a él, por el dandysmo de Baudelaire, por la elegancia del condottiere del norte de Italia, por el gay saber -la ciencia jovial-, por la escultura en el músculo y en la frente, por el amor mediterráneo a Bizet y la dieta de la oliva y el vino. El concepto de übermuth es tan polifacético y plurisemántico como todo Nietzsche: orgullo o fortaleza de sí, probidad, pero ausente de altivez y soberbia. Autoconstitución, ausencia de culpa -unschuld-, sin deberle nada a nadie, más que sí mismo. En definitiva: el poder como material estético y ético, como punto de llegada y partida. Un poder multipolar y centrado en cada cuerpo individual -algo que Foucault luego extremaría y analizaría hasta la perfección radical en relación a la locura, la medicina, la sexualidad o la seguridad. La revolución individual nietzscheana sigue siendo tan contante y sonante hoy día como siglos atrás: urbana y contemporánea, tan enérgica como bodybuilder en su impureza humana. De nuevo, una fisiología estética.

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Saturday, May 22, 2010

Foucault o el radicalismo chic*


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Estos días releí San Foucault de David Halperin y me interesa citar unos fragmentos para pensar algunas cuestiones en torno al poder y la sexualidad.

Dice Halperin:

La visión política de Foucault se vuelve más sombría y radicalmente antiemancipatoria cuando trata la cuestión del sexo. Como Leo Bersani lo resume brevemente:

"La tesis original de La voluntad de saber es que el poder en nuestras sociedades no funciona principalmente reprimiendo pulsiones sexuales espontáneas, sino por la producción de múltiples sexualidades, y que, mediante la clasificación, la distribución y la jerarquización moral de esas sexualidades, los individuos que las practican pueden ser aprobados, tratados, marginados, secuestrados, disciplinados o normalizados."

(...)

En La voluntad de saber, Foucault utilizó, para estudiar la "sexualidad", el mismo enfoque que para la "locura". Toma a la sexualidad no como una cosa o una realidad natural, sino como el instrumento necesario y el efecto determinado de una serie de estrategias discursivas y políticas.

(...)

La explicación que da Foucault de este énfasis en la resistencia más que en la liberación indica que su crítica de la liberación en La voluntad de saber no debe ser leída como una condena o descalificación generales. Su objeción a poner la liberación como el objetivo de la política sexual no expresa una toma de posición teórica.

(...)

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Dice Ldf:

Las estrategias de resistencia -no de oposición- que emanan de La voluntad saber de Michel Foucault pueden enumerarse. Algunas de ellas -en lectura cruzada con este texto de Didier Eribon- son las siguientes manifestaciones o prácticas éticas/estéticas:
  • Camp
La estética camp implica la parodia o la exageración en los códigos de conducta femeninos y/o masculinos, una suerte de resistencia interna al marco héterosexista. El padre fundador de esta estética y también tipo de humor viene de la poética de Oscar Wilde. Ejemplos: desde el cine de John Waters a las Drag Queens nacidas en New York y San Francisco. Hay notables textos de Susan Sontag o Roberto Echavarren al respecto.
  • Dandismo
El concepto de "vida como obra de arte", del cual ya hablamos extensamente en varios posts y constituye el core de mi filosofía. Básicamente, la ética como estilo, como forma y no norma existencial. Un modo de vida que tiende a hacernos más susceptibles a nuestros placeres. En el fondo, se trata de una ética anti-normalizadora, sin códigos universales, un ejercicio continuo que en la práctica nos transforma. Ejemplos: Brummell, Baudelaire, Wilde, Gide, Proust, Mishima, Genet o Mapplethorpe.
  • Bodybuilding
Contrariamente a lo que se piensa, Halperin concibe el bodybuilding no (sólo) como una técnica narcisista o autocomplaciente que tiende más a un self-fashioning (adecuación consumista a ciertas normas, cosa que a veces también lo es), sino como una técnica de resistencia, un verdadero arte de la existencia, que, lejos de buscar la normalización implica un ritualismo que condiciona nuestra dietética -alimentación, sueño, relaciones, amistades-. El músculo consecuencia del bodybuilding no proviene de ninguna actividad útil ni labor sino del ocio sistemático, su potencia de poder es erótica, incluso a menudo bizarre y grotesca.
  • Diva's Worship
La identificación del niño con lo femenino -y, en el fondo, con la madre- en su grado sumo. Su parodia o exageración. El deseo, en todo caso, parte de esa condición dandy -"una mujer"-. Aquí también se ve lo que plantea Didier Eribon del gusto -creencia e identidad basada en la lectura, la cultura y el cultivo de la vida interior -la soledad necesaria- como algo usual en estas subjetividades. Esa melancolía por la condición de apartado -mujer/gay en ese aspecto se unen como grupos no centrales-, por la solitude, también se expresa en la identificación con la mirada del personaje femenino, de la diva de cine, la femme fatale o la popstar.

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Variantes del trabajo sobre sí, en todo caso, de una suerte de ascesis o conversión gradual y, en última instancia, de "llegar a ser lo que se es" del Ecce Homo de Nietzsche.

*[la idea de radicalismo chic es un mote que Richard Rorty usó para despreciar o deslegitimar la visión del poder y política en general de Foucault. A mi me gustó, y lo empleo de manera contraria: como un excelente descriptor y elogio para el filósofo].

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Friday, May 21, 2010

Saturday, May 15, 2010

De la ociosa vida del filósofo shaken y sus vedettes (I).

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[un divertimento conceptual, o una ficción filosófica].

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(1) OH MY GOD.

Hay ciertos elementos de baja definición: digamos, un bar, un sector algo chato, una mesa, una botella de whisky -JB-. Las luces no son tenues pero, sí, claramente, algo rudimentario se deja sonar en el trasfondo de OH my God! Nuestro filósofo shaken tiene un chaleco gris. Mira. Piensa. Bebe. Fuma. Camina. OH. Nada a la vista, sigue. "Es ridículo, seguir con determinadas coordenadas que nadie considera". Tampoco importan las celebrities que hay junto a él. NO. El espera su vedette de turno. La vedette, aclaremos, lejos está de lo *entendido* por V. Él le llama *vedette* a un filósofo compañero de su banquete filosofal. Sea Ludwig W. o Bertrand R. o Martin H. o Michel F. o quien sea. En este caso, se trata de Arístipo de Cirene que, se dice era un filósofo travestido y perfumado del ágora, un pensador T. T-Girl. Trannie/Philo. Poco importa. O MUCHO. Bah. Sí. Vale decir. Digamos. Arístipo de C. Pero nuestro filósofo shaken recaló con sus botines en la barra y miró con jeta de nada [POKERFACE, como diría La Germanotta] al bartender. Ah, sí. Dijo: "una Hesperidina cortada con Martini + una lima". Chupate esa mandarina, papafrita. Ahora bien. ¿Y Arístipo de C? Cero al As, de momento. En el lugar transitan otros personajes (in)memorables: otras vedettes siliconadas, *hechas*. Y claro está, una femme fatale que hacía las delicias de la audiencia. Pero. Este. ¿Como decía? Nuestro filósofo shaken afiló su paso hacia el toilette. Orín. Un tipo de monóculo salió avispado. ¿Estaba corriendo el muy lábil? Resulta evidente.

(2) GRONCHO.

El divertimento también era una disertación bajo el ritmo de un groove rechoncho. Por la zona del hotel palermitano no había mucha audición. Silencio, nuestro filósofo se marchó contento sin aguardar la llegada de *su vedette*, o lo mismo sería Arístipo de C. Un desfile de marcas y Marcos A. Marcas y Marcos. [y Markus!] Oh, germanos y gemanottas por todos lados. Help! Jopos y Etiquetas. "Recién vi en Bolivia buenas chaquetas", le dijo otro impresentable a nuestro filósofo shaken. Lo peor es que nuestro filósofo sabía que ESAS CHAQUETAS era lindas. Psee. OMG. Avanti. Una circulación de pezones pareció despertarlo del mullido sillonazo donde cabeceaba bajo el downtempo de una música peligrosamente similar a esos compilados de Hotel Costes en cuyas tapas siempre hay mujeres sexis fumando con boquillas en stilletos. ¿Cuál era el password, la keyword? Sí, sí: GRONCHO. Adianchi. ¿Y Arístipo? A esta altura ya era Hipatia de Alejandría o Adabel Guerrero o hasta Tila Tequila, te diría.

(3) FUCK OFF.

La calle era Guido. ¿O no? Todo era duda, al parecer nuestro filósofo shaken era medio cartesiano, una renata que se zampaba de vez en cuando teorías de otros pensadores ridículos, por lo menos para él, para su cerebrus: ponele un Kierkegaard. El prefería TODA LA VIDA a otros suecos/as: Victoria Silvstedt, ABBA, Bjon Borg o hasta Brigitte Nielsen. "Ahora la música sueca rulea", le dijo una nena con botox violento que parecía una suerte de telaraña en technicolor. Ajá, respondió desganado nuestro filósofo. "Cul". Dió unas cuantas vueltas hasta perderse en un horizonte difuso, como en el comienzo. Su cuerpo era sólido. Aunque, a veces, raramente, se detenía a ver lo verdaderamente importante: LA NADA MISMA. No podía pecar de otario, pero tampoco de langa. Fuck off. Arístipo nunca llegó, pero sí vio a un tal LDF -supuestamente un filósofo de monta o montado que todos leían pero nadie entendía- y el martini seguía helado. Decidió chequear su e-mail en Feisbuk. Un gran vacío. Sin embargo, todo fue risas. Y prótesis. Después de todo, ese territorio estaba tinellizado hacía rato. Fá, una maza. Guardó el ejemplar de Proust (Sodoma y Gomorra) y todo terminó como el buen pituco de Marcel: mojando la magdalena en un té, rumbo a otro hotel, y en vías de desaparición completa de la realidad. Continuará.

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WARHOLIANA, y el Vivo Dito de Greco

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Cito.

1.

Warhol es el primero que nos introduce en el fetichismo moderno, en el fetichismo transestético, el de una imagen sin cualidad, de una presencia sin deseo. Las imágenes de Warhol no son banales por ser el reflejo de un mundo banal, sino porque resultan de la ausencia de cualquier pretensión del sujeto de interpretarlo. [...] Warhol, por su parte, no pertenece a ninguna vanguardia ni a ninguna utopía. [...] Todo en Warhol es ficitio: el objeto es ficticio, porque ya no tiene relación con el sujeto, sino con el mero deseo de objeto. [...] Warhol no forma parte de la historia de la historia del arte. Forma parte, simplemente, de la historia del mundo. No lo representa, es uno de sus fragmentos, un fragmento en estado puro.

Jean Baudrillard, El crimen perfecto, 1995.

2.

(Alberto) Greco fue uno de nuestros primeros artistas pop. (...) El pop no es un estilo. Nunca lo fue. (...) El pop al desplazar y eliminar la representación nos empujó a la intemperie del reino absoluto del signo. El arte ya no más como vehículo de representación, pues hoy sólo representa la emergencia del mero signo. (...) Y es que el pop reapropia, recicla, retoma (...) el pop es fundamentalmente receptivo, transfiguración consumada de lo previo.

Rafael Cippolini, Contagiosa paranoia, 2007.

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Todo el pop puede verse, en cierta forma, como la eliminación o la obturación de la representación. El pop cuestiona fuertemente la idea misma de re-presentación, es decir, de un volver a hacer presente. En el fondo, el movimiento estético o la lógica que el pop lleva a cabo es la misma que las filosofías críticas del representacionismo. Esto es, la filosofías postestructuralistas: Foucault, Derrida y Deleuze son tres de ellas. De hecho, son contemporáneas al pop, y son, claramente, filosofías pop.

Para el pop lo medular es la deconstrucción de la idea misma de presencia, por ende, la desaparición del concepto de representación. El gesto de Duchamp -la apropiación como operación estética- al colocar el mingitorio en el museo es la puerta de ingreso. Duchamp es al arte lo que Nietzsche a la filosofía: anti-Hegel, anti-Idealismo, anti-romántico. De Warhol a Jeff Koons o a Damien Hirst, pero también a las celebrities -a Madonna, a Britney, a GaGa-.

Alberto Greco -como señala RC- fue un artista pop argentino que tuvo la pretensión de hacer de Ramón "Palito" Ortega una obra de arte, en el marco su programa Vivo Dito, que consistía en "tomar" celebrities y "exhibirlas" en museos con su firma. De alguna manera, Greco concibía la lógica pop desde otro lado a Warhol: Andy quería llegar a ser una máquina, Greco quería exhibir una persona como "producto" estético. El mismo fin con diferentes medios.

El pop es, desde mediados del siglo XX, la forma más acabada del dandismo contemporáneo. Más aún, el pop es la ÚNICA forma posible de dandismo en el mundo contemporáneo. Mundo absolutamente ajeno ya a cualquier idea de re-presentación posible -vivimos en la superproducción signos-. Un dandy en el marco de este universo si bien sigue buscando la diferencia, la individualidad, la disonancia irónica frente a la uniformidad, encuentra su espacio en el ágora de su tiempo: los medios masivos, y hoy en Internet y las redes sociales. Mantiene lo característico de los atributos del dandismo pero tal vez más del tardo/dandismo -el de Wilde-. Ya no hay "heroísmo" como lo planteaba Baudelaire. Hay ocio, hay entrevista -como una forma de arte-, hay moda, hay celebridad, hay otra forma de neo/aristocracia -ahora, mediática-, hay, y quizá es lo más interesante, tráfico de lecturas críticas EN el mainstream. En el pop no hay vanguardia -en el sentido moderno del término-. Hay snobismo y animalidad. En este aspecto habrá que ver si tinellizar no es un verbo divertido para conjugar.

Aquí un interesante artículo de Adolfo Vásquez Rocca.

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Thursday, May 13, 2010

Orlan, o el arte carnal



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Hace bastante tiempo que la obra de esta mujer me hace pensar. Hoy chateando con una amiga recordé nuevamente a Orlan. Aquí un video interesante dónde plantea cuestiones más que estimulantes sobre el cuerpo, el narcisismo, el exhibicionismo, la tecnología, el feminismo -ella se se define como feminista, neofeminista, posfeminista y alterfeminista, todo simultáneamente-, el género, la sexualidad o la carne. Su programa estético no sólo consiste en el mero dispositivo de la cirujía estética en función de determinadas ideas, sino que es cuasi revolucionario: es una redefinición sobre la belleza y la subjetividad misma. Si bien parece una suerte de monstruo fashionable a primera vista, les pido escuchen y lean en su site su manifiesto y otros textos más que inteligentes y provocadores.

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Wednesday, May 12, 2010

5 dandies porteños, made in siglo XX

(Federico y una vedette)

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Se me ocurre estos días que debería remixar o actualizar aquel libro de Pilar de Lusarreta llamado Cinco dandies porteños -todos personajes del siglo XIX: Quintana, Mansilla, de Yrigoyen, Gómez Anchorena y Castaño.

El mío sería Cinco dandies porteños del siglo XX. Ya tengo los nombres: Lascano Tegui, Barón Biza, Greco, Peralta Ramos y Klemm. En su momento, postée unos videos conducidos por Lalo Mir sobre la figura genial de Klemm creadora de aquel programa de culto titulado El banquete telemático.

Tal vez otros nombres puedan girar en torno a ellos como el de Inés o hasta el de Fort, sobre el que también escribí un post su momento. Debería pensarlo más, pero la sola idea de escribir mini-vidas de estos seres tan geniales me estimula en sumo modo. Creo que todos estos nombres -y seguramente otros que puedan agregarse- responden a las características que analicé y los atributos propios del dandismo, tal como están en este post anterior.

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Monday, May 10, 2010

Paradoxia llega a Barcelona

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Los amigos de Paradoxia desembarcan en Barcelona. Éxitos en la ciudad condal, queridos.

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Saturday, May 08, 2010

¿Qué es un dandy?


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Me interesa realizar una mini-genealogía y una cartografía del concepto de "dandy" en el plano estético, filosófico y literario. Existen razones más que suficientes para aclarar esta confusión en la que se encuentra sumida esta figura central de la contemporáneidad.

1.

Es necesario decir que la figura del dandy emerge luego de la caída del Antiguo Régimen -post Revolución francesa, 1789-. En cierto sentido, en sincro con la idea de "fin de la historia" que aparece en la lectura que hace Kojeve de Hegel. Luego de la batalla de Jena (1806) todo se reduce a animalidad y snobismo -formalidad, sin fines trascendentes-. El advenimiento de la burguesía al poder, desencadena un proceso de homogeneización productiva y normalizadora. En ese marco es que a mediados del siglo XIX aparecen las primeras singularidades que llamaremos "dandies".

2.

El dandy es, según define Baudelaire, una figura heroica que resiste al proceso de uniformidad propio del capitalismo burgués. Un individuo versus la masa. Es alguien que construye su "yo" desde la apariencia y exterioridad -ropa, prácticas, actitud, gestualidad, discurso- como forma de distinción de la masa. Una sigularidad que resiste atómicamente la universalidad -de la democracia-. Una nueva forma de "nobleza" autoimpuesta. Una aristocracia autoexigida y antiproductiva. Una androginia que en el fondo cuestiona el binarismo varón/mujer -¿es, no es?-. Una sexualidad antibinaria, no reproductiva, sino artificiosa y placentera. En el fondo una crítica a los valores de la familia, el dinero y la producción: un elogio del ocio, el placer y el libertinismo. La estética como único fin. La vida como obra de arte.

3.

El dandismo opera como una subversión dentro de lo mismo. Una revuelta individual -como señala Albert Camus- que tiene la finalidad, en el fondo, de crear una norma mutable y cambiante. Una norma de la (a)normalidad. El dandy crea norma.

4. 

El dandy es una "mujer". Esto es: la androginia es una forma de cuestionamiento desde el artificio: cuestiones paralelas a ella serán el fetichismo, el travestismo, el maquillaje o la bisexualidad, usuales en el dandismo. El cruce. No hay en todo dandy heterosexismo puro, pero tampoco homosexismo puro. 

5.

La seducción en el dandy es más una búsqueda del efecto estético -retórico, poético, shock- que una finalidad de conquista. Es más Don Giovanni que Don Juan. Esto es: el dandy es una esteta, apegado al sexo femenino, busca más la belleza que el amor. Es un hombre libertino, hedonista donde la forma es más importante que la finalidad. Hay también cierta misoginia, o como dice Schiffer, spernoginia (desprecio), en su discurso. 

6.

La tradición de la femme fatale es central en el dandismo: desde la Salomé de Wilde o las diabólicas de Barbey D'Aurevilly hasta las divas de Hollywood y de la música pop -pensemos en la Madonna de Erotica-. La mujer como portadora del deseo -cierta ninfomanía y cualidad demoníaca- imposible de saciar. La Lady Vamp. Ello conllevaría luego también a cierta afectación propia del discurso camp

7.

El dandy desprecia el dinero. Es más bien un medio para alcanzar lo que más le interesa: la belleza. El desprecio, en rigor, es hacia el dinero como finalidad.

8.

Tampoco valora el trabajo, sino lo contrario: el ocio es más bien elogiado. Su ocupación es la propia elegancia: su improductividad estética. 

9.

A nivel político el rechazo de las mayorías lo coloca siempre en situación de "emoción" de estar en la minoría. El rechazo de ciertos valores burgueses (familia, dinero, trabajo) lo pone en un lugar "neoaristócrata" pobre. Donde busca la autoconstitución desde la singularidad.

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El "dispositivo" Feria del Libro


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Cuando me pidieron que escriba una columna para la revista Ñ sobre la Feria del Libro desde "otro lugar", se me ocurrió que sería interesante pensar el fenómeno siguiendo el concepto de dispositivo de Michel Foucault.

Acá está la columna.

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Thursday, May 06, 2010

MOTHERFUCKER

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Dandismo, del modelo a la estrella mediática


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En el Centro Galego de Arte Contemporáneo se realizó una muestra llamada Sur le dandysme aujurd'hui. Do maniquín á estrela mediática. Una excelente definición de la genealogía del dandy asentada en las tres grandes cabezas -y cuerpos- que dio el movimiento emergido luego de la caída del Antiguo Régimen y el advenimiento de la burguesía al poder. Estamos hablando de la primera pincelada con Brummell, luego, la intelectualización urbana con Baudelaire y el cierre estético de Wilde -que muere en 1900, en París-, cuya figura bisagra lo define como el último dandy bohemio o bien la primera estrella mediática -quizá ambos simultáneos-: el primer dandy cultor de los medios, figura que retomaría (D)Andy Warhol en el siglo XX -pero también Duchamp o Dalí. Resistencia, individuo, androginia, ambigüedad, decadentismo, esteticismo, estética de la existencia y otros conceptos caros al dandismo.

Acá pueden leer este extraordinario texto que puede funcionar como una perfecta cartografía del concepto de dandy y sus concomitancias, sus malosentedidos -siempre habituales- y sus relaciones con las vanguardias y el individualismo.

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Seminarios EF + beneficios para inscriptos


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En junio comenzamos y para los inscriptos a cualquiera de los tres seminarios de EF tienen los siguientes beneficios: la tarjeta de puntos de Libros del Pasaje y un 10% en cualquier consumición en Begoñia Café-Bistró, en la esquina de EF.

Interesados en reservar vacantes e inscripción escribir a: effilosofia@gmail.com

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Tuesday, May 04, 2010

Madonna por Gus Van Sant






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Gus Van Sant entrevista a Madonna para Interview de mayo. Leela acá.

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Monday, May 03, 2010

Ego surfing

(V Magazine).

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Hago ego surfing y descubro esto escrito sobre mi persona. Te mando la mejor.

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Cigar Bar

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Hace unos días fui a fumar un habano acá. Lo recomiendo.

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Sunday, May 02, 2010

La conexión local (II) o dandismo argie (bicent. remix)



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En su momento publiqué un post donde hablaba de la conexión local de mi estética y mi programa filosófico. Ahí planteaba que Furia & Clase (Paradoxia, 2009), este blog, mis seminarios y catas de ideas tienen un nudo local, argentino. No sé porqué razón -¿será el zeitgeist bicentenario?- cada vez me interesa más afincar esa tradición local; tradición, en el fondo, de mi voz.

La búsqueda en la que me embebo adviene del dandismo cosmopolita y esteticista del (fake) Vizconde de Lascano Tegui -sobre todo, La elegancia mientras se duerme (1925)- y Barón Biza -El derecho de matar (1933)-. Luego, Osvaldo Lamborghini -Tadeys- y Luis Chitarroni -Peripecias del No-. Dentro del ensayo, me interesan Rafa Cippolini -Contagiosa Paranoia- y Paula Sibilia -La intimidad como espectáculo-: lo que dicen y CÓMO lo dicen. De mis contemporáneos me gustan y vibro en sintonías parecidas a Lola Copacabana -Buena Leche-, Pola Oloixarac -Las teorías salvajes-.

Recomiendo leer este excelente artículo de Patricio Pron sobre Lascano Tegui. Aquí otro muy bueno en Perfil.

Esta línea la podríamos calificar como cosmopolita, porteña, expansiva, hedonista, individualista, erótica. Y, desde luego, Pop.

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Claramente, no me interesan ni Martínez Estrada, ni Scalabrini Ortiz, ni Mallea, ni Murena. Esa línea sería algo así como el heideggerianismo local. Los pastores del "ser argentino". Algo que me parece un bluff. En el fondo, el folk telúrico nacionalista. Incluyendo todos los peronólogos: desde Jauretche a Horacio González, o el lesbiano JP Feinman.

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Fuera de la literatura y el pensamiento, vayamos a otros campos: 1) del arte me identifico con Federico Peralta Ramos y Alberto Grecco. También podría sumar al histriónico y divertido Federico Klemm. 2) de la música: creo que los Babasónicos y los Illya Kuryaki & The Valderramas serían la banda de sonido ideal de mis libros. 3) con el cine me pasa algo extraño: no siento estéticamente estar cerca de ninguno de los directores que vi.

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Creo que la literatura argentina que viene -la generación de los que nacimos entre 1970 y 1980, los que tenemos entre 30 y 40 años- y ya publicamos nuestro primer o primeros libros, tenemos una matriz en común: la cultura pop. Ninguno está totalmente afuera de haber crecido con cierta música, ciertos programas de TV, cierto tipo de cine y cultura trash. A partir de ahí quizá se abran varias líneas, algunos más peronófilos, otros -en mi caso- más cosmopolitas.

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Saturday, May 01, 2010

El Foucault de Veyne o el Samurai que reía

(1982, foto de Hervé Guibert)


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La lectura del bellísimo libro de Paul Veyne sobre Foucault sólo me dan ganas de citarlo todo por entero. Aquí, unas pinceladas que revelan y aclaran cuestiones nodales sobre el pensamiento, la vida y la visión de mundo del filósofo más grande del siglo XX.

Cito.

1.

[Foucault] confesó ser un pensador escéptico, qué sólo creía en la verdad de los hechos, de los incontables hechos históricos que llenan las páginas de todos y cada uno de sus libros, y nunca creyó en la verdad de las ideas generales. No admitía ninguna trascendencia fundacional. Y, sin embargo, no fue un nihilista.

2.

No fue el enemigo del hombre y del sujeto humano, como se ha creído: sencillamente consideraba que ese sujeto no podía hacer descender del cielo una verdad absoluta ni actuar soberanamente en el cielo de las verdades; qué el no podía hacer más que reaccionar contra las verdades y las realidades de su época o aportar innovaciones sobre ellas.

3.

El foucaultismo es, en realidad, una antropología empírica que tiene su coherencia y cuya originalidad reside en estar fundada en la crítica histórica.

4.

En cada época, los contemporáneos están encerrados en discursos como en peceras falsamente transparentes, ignoran qué peceras son ésas e incluso que haya pecera. Las falsas generalidades y el discurso varían a través de los tiempos; pero en cada época pasan por verdaderos. Y ello es así de modo que la verdad se reduce a decir verdad, a hablar conforme a lo que se admite como verdadero y un siglo más tarde provocará sonrisas.

5.

Se comprende entonces que algunos lectores hayan sentido verdadera repulsión ante el escepticismo foucaultiano, que es firme hasta el punto de mostrarse agresivo y parecer izquierdista. Erróneamente, pués en la práctica la más desmoralizadora de las teorías nunca ha desmoralizado a nadie, ni siquiera a su autor: es preciso vivir bien (...) Y Foucault, como buen nietzscheano, amaba la vida.

6.

Un samurái, he dicho (le debo esta palabra a Jean Claude Passeron y me parece que representa muy bien la delgada y elegante silueta de nuestro héroe, incluida la alegría de sus carcajadas); ahora bien, un samurái, un guerrero, no es "el espíritu que siempre niega". Foucault no era uno de esos pesimistas amargados que sueñan con hacer saltar el planeta.

7.

"Mi problema -escribió Foucault- podría enunciarse así: ¿cómo es que en una época dada se pueda decir tal cosa y que eso nunca se haya dicho?".

8.

Diremos, a la derecha, que siendo todo un reflejo imperfecto de su Idea, más valdría dejar las cosas tal como están. En cambio, para Foucault, nada es reflejo de un ideal; toda política no es sino el producto de una concatenación de causas; no hay totalidad exterior a su disposición, no expresa nada más elevado que ella misma, por mucho que nos dediquemos a ahogar su singularidad bajo nobles generalidades. Pero, de esta forma, Foucault hace imposible el viejo pensamiento de "izquierdas" que aspira a la verdadera democracia, al fin de la historia. Foucault pretende ser un intelectual especializado, que se indigna ante determinadas singularidades que ha conocido por los azares de su vida o en el ejercicio de su oficio. Es el intelectual de nuevo cuño, el intelectual específico del que se hablaba hacia 1980.

9.

"Sé perfectamente que estoy inserto en un contexto" [Foucault sic, Dits et Écrits Vol.I].

10.

Un determinado régimen de verdad y algunas prácticas forman entonces un dispositivo de saber-poder que inscribe en lo real lo que no existe y no deja de someterlo a la división de lo verdadero y lo falso (...) una vez constituido por la causalidad del devenir histórico, el discurso se impone como un a priorio histórico; y a ojos de los contemporáneos, sólo se considerará que están diciendo verdad, solamente serán recibidos "dentro del juego de lo verdadero y de lo falso", quiénes hablen conforme al discurso del momento.

11.

En ningún sitio podemos escapar a las relaciones de poder; en cambio, siempre y en todas partes podemos modificarlas, pues el poder es una relación bilateral, que forma pareja con la obediencia, que somo libres (sí, libres) de ofrecer mayor o menor resistencia. Pero, por supuesto, esta libertad no flota en el vacío y no puede querer cualquier cosa en cualquier época. La libertad puede rebasar el dispositivo del momento presente, pero es este dispositivo mental y social lo que rebasa; no podemos exigir del cristianismo antiguo que pensara en abolir la esclavitud.

12.

Existía alguna que otra razón para asimilar a Foucault al estructuralismo, así como a la propia moda estructuralista: sirvió como incubadora de ideas nuevas. Foucault creía en la historicidad del decir-verdad, en la singularidad y en la "rareza"; por estos tres rasgos, tenía en común con el estructuralismo el hecho de admitir que el pensamiento no nace enteramente de sí mismo y que debe ser explicado mediante algo distinto de él, mediante el discurso y el dispositivo en Foucault, mediante las estructuras entre los estructuralistas.

13.

Engendrado por el dispositivo de su época, el sujeto no es soberano, sino hijo de su tiempo; no podemos convertirnos en cualquier tipo de sujeto en cualquier momento. En cambio, podemos reaccionar contra los objetos y, gracias al pensamiento, tomar distancia sobre ellos.

14.

En definitiva, la obra entera de Foucault es una continuación de la Genealogía de la moral de Nietzsche: trata de mostrar que todo concepto que creemos eterno tiene historia, "ha llegado a ser", y sus orígenes no tienen nada de sublime.

15.

El foucaultismo es una crítica a la actualidad que se guarda de dictar recetas para la acción, pero le proporciona conocimientos (...) ¿cuál es la diferencia que hoy introduce con respecto a ayer?

16.

Foucault no era más sesentayochista que estructuralista; no creía ni en Marx ni en Freud, ni en la Revolución ni en Mao, se burlaba en privado de los buenos sentimientos progresistas, y no le conocí declaración de principios sobre los grandes problemas, Tercer Mundo, sociedad de consumo, capitalismo, imperialismo americano.

17.

Foucault era un guerrero, quería conquistar un pedazo del mundo físico o moral, pequeño o grande.

18.

Este supuesto izquierdista, que no era freudiano ni marxista, ni socialista ni progresista, ni tercermundista, ni heidegerriano, que no leía a Bourdieu ni Le Figaró, que no era un "nietzscheano de izquierdas" (como algunos), ni por supuesto de derechas, fue el inactual, el intemporal de su época, recuperando para definirlo un término justamente nietzscheano (...) Me apresuro a añadir que en cambio era un hombre muy íntegro, poco dispuesto a hacer concesiones a ninguna opinión en interés de su carrera. Cada escritor gestiona sus intereses de carrera profesional de forma más o menos ontensible, con mayor o menor torpeza, más o menos duramente. Foucault no descuidaba sus intereses y para ello recurría a cierta diplomacia, pero sus verdades no eran negociables. Vivía ante todo para sus libros y para sus ideas.

19.

Foucault conservó la afición a las drogas: opio, LSD...; pero solamente recurría a ellas durante episodios controlados y separados por varios meses, pues el placer de escribir, de trabajar y de enseñar bastaban para acotar toda clase de desbordamiento. Una vez acabados los cursos que cada año impartía en Berkeley (disfrutaba en Estados Unidos, un país al que quería mucho), se concedía un viaje de LSD y un garbeo por un sauna gay en el gueto homosexual de San Francisco (...) Foucault no le tenía miedo a la muerte, les decía a sus amigos cuando la conversación recaía sobre el suicidio (como buen samurái, llevaba los dos sables, el mas corto de ellos sirve para darse la muerte).

20.

Este personaje elegante, dotado de sangre fría y clarividencia, era valiente, inflexible, más cortante que irónico. Era consciente de la hostilidad y de los celos que inspiraba a su alrededor, pues era un psicólogo muy lúcido de las personalidades mediocres.

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