
***
Un libertarista -o libertarian, como dicen en USA- es alguien que de tan liberal deviene anarquista -pero cree en el mercado.
La diferencia es que el libertarista, es, básicamente un liberal -cree en el mercado, en su potencial creativo o destructivo -como dice Schumpeter-, incluso para trazar estragias, y productos, y obras, anti-mercado-. El libertarista cree en el proyecto propio, individual (el entrepreneurship) de todo tipo -comercial, estético, etc-, no en un capitalismo monopólico.
Soy un libertarian. Si viviera en USA estaría más cerca de los republicanos que de los demócratas. El problema es que los republicanos sólo son liberales en el aspecto económico y consevadores en el aspecto moral -por un tema precisamente de mercado de votantes puritanos. Yo soy liberal absoluto: creo en la libertad de mercado, en la libertad política, en la libertad sexual, en la libertad moral, en la libertad estética, etc. El problema de los anarquistas es que no creen en el potencial revolucionario del mercado: en sus líneas de fuga, en sus instersticios, en su poder, incluso, para producir extrañas formas de vida de curiosa resistencia moral. Son poco pragmáticos, por eso son inútiles en lo operativo y nulos en la gestión. En el fondo, poco inteligentes. Un libertarian es más dúctil, pasa de Thoreau a Schumpeter, de Milton Friedman a Murray Rohtbard, de Nietzsche a Nozick, de Foucault a Gary Becker, de Onfray a Max Stirner.
Un libertarista es ateo o agnóstico y liberal al mismo tiempo. A veces lo llaman anarco-capitalista. Ve la sociedad como un conjunto de individualidades creativas: odia el pueblo -siempre necesitado de un caudillo- y ve con mejores ojos la idea de multitud -sumatoria de individuos diversos.
***
















