1. Byrne
2. Arnott
3. Foucault- Bicycle Diaries, David Byrne (Viking). Aquí mi post.
- Delitos a largo plazo, Jake Arnott (Roja & Negra, Mondadori). Aquí mi post.
- El gobierno de sí y de los otros, Michel Foucault (FCE). Aquí mi post.
- Homo Sampler, Eloy Fernández Porta (Anagrama). Aquí mi análisis para Perfil.
- Radicals for Capitalism, Brian Doherty (Publicaffairs). Aquí mi post.
(Bonus Tracks).
- The Thoreau you don't know, Robert Sullivan (Collins).
- Una lectura de Kant, Michel Foucault (Siglo XXI).
- Pequeño panteón portátil, Alain Badiou (FCE)
- Los amigos soviéticos, Juan Terranova (Mondadori)
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Digo:
Byrne y Arnott escribieron dos libros fuera de serie. El primero, el diario de un diletante neoyorkino avantgarde que anda en bicicleta por todo el mundo como Michel de Montaigne andaba a caballo y descubre la realidad de un modo aniñado y alegre, y reflexivo -digamos, un Sebald sin melancolía. El segundo, un gangster gay inglés que conjuga la estética de Guy Ritchie con un Tarantino queer que se deleita con Judy Garland. English tuxedo. Luego, dos gemas del gran Foucault -otro curso del College, y la tesis complementaria sobre Kant- en el año donde descubrimos que Michel más que todo era un kantiano de pura cepa, o mejor, que formulaba las mismas preguntas que el filósofo de Köningsberg pero daba diferentes respuestas. Y que, por cierto, fue el filósofo más importante del XX -ya canonizado-. Porta hace filosofía pop, sampleada; Badiou, por su parte, un diccionario simple pero lindo homenaje a todos los filósofos franceses del siglo XX que este año, con la muerte Levi Strauss a los 101 años, cerraron un capítulo de oro en la historia de la razón. El gordo Doherty hace el ladrillo esencial de todo liberal extremo -hablando de Mises, Hayek, Ayn Rand, Friedman y Rothbard, e incluso de Arnold Schwarzenegger- y de las exquisiteces del anarquismo que se toca con el liberalismo de cuño norteamericano -y nacido en Austria-. Sullivan reivindica a Thoreau desde Brooklin como un personaje urbano, y Terra, básicamente, me hizo vomitar de risa con Volodia, Iván Drago y los paseos porteños de un par de loosers queribles. Eso es todo.
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