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(No. Se equivocaron: el Joker no es un terrorista -como dijeron algunas críticas que leí por ahí. A lo sumo es tan terrorista como Batman/Bruce Wayne. O como el fiscal de distrito Harvey Dent/Two Faces).
0.
La nueva película de Christopher Nolan es una obra maestra del cine. Intentaré argüir las razones por las que creo que lo es. Aunque siempre resulte un proyecto destinado a la desazón o el desencuentro (ya que todos tenemos razones suficientes) y, sobre todo, porque "justificar" películas (u obras) se puede hacer desde la estética, la lógica o el interior del mecanismo cinematográfico pero también porque la estética de cada uno responde a una ética -y como decía Kant, el juicio de gusto es un concepto sin finalidad, por ende, su carácter universal está en discusión.
1.
Quizá The Dark Knight sea una película moral o inmoral o amoral o extramoral. Pero no tengo dudas que es una película donde hay dos temas que pivotean durante las dos horas y media que dura: 1) el doble 2) la norma. Indubitablemente, es una película donde el freak (el anormal, diría Foucault) es quien dicta una ley y la legitima. Los legitimadores de la ley son tres freaks: Joker, Batman y Harvey Dent (tres Napoleones o Césares). En el fondo se necesitan, son iguales: esquizos, duplicados, paranoides; pero también inventores de subjetividades (a)normales; fuera del canon, de la norma, de la disciplina reguladora. Batman, claramente, está fuera de la ley (según el Comisario Jim Gordon) pero se lo deja actuar en beneficio del orden de Gotham. Las acciones marginales de Batman son necesarias para la centralidad. Sus acciones (como su heroísmo o villanía) son funcionales a determinada estructura de poder.
2.
No, no es Batman. The Joker (el papel de la vida, literalmente, de Heath Ledger) es EL protagonista de The Dark Knight. The Joker es quien mueve la acción. Quien hace mover a Batman, a Dent, a Gordon, a Gotham. Todos bailan al ritmo del guasón. Todos se cuestionan, piensan, se matan.
3.
Aunque muchos no lo mencionen Batman (tanto Dark Knight como Begins) es una película sobre la percepción. Siguiendo en línea con la filmografía de Nolan (Insomina, Memento, The Prestige), en este caso, los personajes se mueven en claroscuros (recordar la escena del combate final de Batman y el Joker donde el héroe se vale de la técnica de Lucius Fox para ver en la oscuridad). Pero también el ver/no ver aparece en los rostros que se dejan ver y se ocultan (Dent/Two Faces), en las máscaras -y mascaradas-, en las personalidades escindidas. Hasta en las decisiones morales que se toman y no se ven.
4.
Hay un concepto que me gustaría introducir: el de travestismo moral. Batman y The Joker padecen de travestimo moral. Travestismo porque al cambiar de ropas, cambian de normas. O mejor, porque sus ropas condicionan sus acciones y sus normas (algo que le dice el propio Joker a Batman en un interrogatorio feroz y genial). Pero también el brillante fiscal de distrito incurre en travestismo moral (o epidérmico): su "normalidad" cambia cuando cambia su rostro. Son tres figuras que se reconfiguran a la par que su exterioridad.
5.
Por último: a contrapelo de lo que podría presuponerse, Batman: The Dark Knight es una película "realista". Una película "perspectivista", donde nada es lo que parece ser y todo muta en función de la mirada -de nuevo- sobre lo real. El límite, la norma, la identidad, están en cuestionamiento y nada es seguro. Más allá de la angustia, todo está por construirse -construirnos-. En eso, se puede cerrar con Heidegger: la angustia (Angst) como disparador del pro-yecto. En un mundo donde "la ley" necesita de un "héroe" por fuera de la ley para tomar forma, habría que preguntarse si, en rigor, The Joker, no es el más cuerdo de todos. Y los freaks son todos los demás.
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