
(Soliloquio):
El filósofo hedonista, irreverentemente y, a la vez, con mucha pasividad, se relaja. "hay cosas que me repugnan cada vez más: la gente bruta, y fea, y bruta y fea a la vez". ¿Seré -o estaré deviniendo- un anacoreta cirenaico, levemente fashion y queer? Es altamente probable -y me gusta. Poco me importan las opiniones de los demás. Quizá, es lo contrario, adoro las críticas porque me tornan más firme en determinadas estrategias y búsquedas -y me distancian, aristocráticamente. Ver las burbujas del espumante o sparkling wine relaja -algo así como un sparkling brain. Leo demasiado, últimamente -quizá 15 ó 20 libros simultáneos-, muchas cosas a la vez. Y releo más aun: Sodoma y Gomorra de La Recherche. Charlus y su devaneos tan chic. El memento morti. Y otras figuras filosofales de estética y dandismo intrasigente.
***
Bah. El relax como condición de posibilidad de una vitalidad insólita. De una obsesión meláncolica y solitaire. El astro rey que se deja ver en cierta petulancia de aromas. ¿Y si fuera un elogio de la perfumería? ¿Un elogio violento de la frivolidad más pura y dura? Sí. Eso. Haré. Elogiar lo que ¿todos? critican (pero en el fondo practican). Ah. Cierto dejo estival que ya se entrevera. Una sombra donde los byronianos, baudelarianos, nos proustituimos un rato. Vivir de hoteles. Vivir de ágapes o vernissages. A risotadas de ridiculeces -con amigas frívolas. En cierta penumbra de wittgenstenianas figuras de divas y divos que, vanidosamente, se pasean. O snobean -como me reportearon la otra vez. "snobeá". O tillingenstein -como dijo genialmente Chitarroni. Sí. Casi todo me importa poco, salvo el ocio y el goce y la filosofía y el arte y el placer -aunque me estoy volviendo el archiduque de tamaña idea, aun dudo de que se trata realmente.
***

Leí una entrevista donde Foucault decía que era un hedonista que comía sandwiches y bebía Coca Cola. Sólo eso. Nada de caviar ni Chateau Petrus. Probablemente, también lo hubiera, pero el filósofo no lo decía. Es ridículo pero a medida que se acerca el verano me dan ganas de vestirme de traje y corbata. No sé. Insólito. 40° y *necesito* el traje. Impávido. Pero celebratorio. Nada. Dejar un poco esto. Brindar. Hay cosas que resultan como uno quiere. El azar no existe. No. Es voluntad. Pensamiento tan táctil y epidérmico que hasta Lucrecio de Samosata reiría de tan, pero tan: orgásmico. Y Denise Richards, y Christina Aguilera -su próximo disco que compraré. Salud.
***
