Quisiera escribir algo importante.
Mi fantasia es un tratado al estilo de los tratados romanos, de los ensayos de los moralistas franceses. Un discurrir del Yo, de la vida plástica, del gozo de vivir. Tendría que ser algo con hondura, algo TOTALMENTE fuera de época, a contrapelo, ridículamente grandilocuente, megalómano y magnánimo. Algo así como un caldo cocinado con: "Las epístolas morales a Lucilio" de Séneca + "Maximas" de Epicuro + "Meditaciones" de Marco Aurelio + "Máximas morales" de La Rocheaufoucauld + "Humano, demasiado humano" de Friedrich Nietzsche + "Ensayos" de Montaigne.-
Quisiera utilizar palabras radicalmente olvidadas tales como: honor, alma, esplendidez, liberalidad, entre otras.
Quisiera llegar a un estadío de desarrollo en el cual la religión me produza INDIFERENCIA. No quiero odiar la religión, quiero que me resbale, que me resulte algo intrascendente y banal. Un imbecilismo moral no digno de atención, ni de palabras, ni de insultos. Creo que la indiferencia es el estadío de mayor desarrollo humano; una vez que pasa el odio, la indiferencia opera como una sanidad, como una higiene cerebral y moral. Sin embargo, todavía encuentro que estoy en la etapa del odio, pero la indiferencia no está lejos. La indiferencia de los fenómenos que consideramos despreciables es un estadío de sabiduría ciertamente palpable.
Este año voy a escribir (ya lo estoy haciendo) sobre los siguientes temas, cosas, palabras: poder, amor, sexo, política, belleza, virilidad, moda, gastronomía, vinos, cigarros, perfumes, arte conceptual, dadaismo, bravura, guerreros, esplendidez, anarquismo, hedonismo, biología, organos, animales, fetichismo, estilo, chicness, coolness, frivolismo, femeneidad, que se yo.
La indiferencia como condición de la sabiduría. Quizá tenga que ver con la apatheia estoica.