
Eran las 22:35 cuando Marcelo T. anunció por los altavoces del estudio mayor de Ideas del Sur que faltaban 5 minutos para comenzar la finalísima de "Bailando 3". Curioso dato, ya no es Bailando por un sueño, sino "Bailando", a secas. Signo inequívoco de determinada importancia, de un concepto instalado. Parejas rivales: Carla Conte + ex milico enfundando en un disfraz falaz de Johnny Travolta vs. María Vázquez + Clon de Matías Martin afeminado.
El público era más interclase que "Cantando", donde la preponderancia es baja o C3 (para decirlo en despectivos términos de investigación de mercados). Aquí las figuras convocantes aglutinaban un hojaldre de polistas, famosos, celebrities venidos a menos, indigentes fanatizados por los soñadores (los únicos que les dan pelota), modelos, modelitos, y mucho fashion figure. Tres bailes: disco, swing y merengue. Tres votos de Moria C, Samuel Chiche (anudado en una corbata orange fluor), Reina "Plastic" Reech, Lafauci y el tío Gerry Sofovich mandamás de la corte. Plus el Zar Suar, Pablito (aun) Codevila y el gran Marcelo T, cual men in black by Etiqueta Negra.
Bailes, votaciones, algarabía, sudor, gente en cada vez mayor volumen hacían creer que una versión mediatizante y con brillantina de la puerta 12 no parecía lejana.
Si María Vázquez representaba la nobleza o el campo chic, Carla Conte era el gusto popular prototípico de la morocha argenta y tetona. Está claro, María es demasiado "modelo" y fina como para ganar, no sería justo. Tinelli cumple y "bailando" dignifica.
Efectivamente, el público le dió el 58% vía el SMS a Carlita y el milico plateado. El milico cumplió su sueño de darles buenas condiciones a un hogar para "chicos especiales". El dato lacrimógeno y golpebajístico ne'sario dentro del show(match).
El cierre fue literalmente a toda orquesta, brindis y spot despedida. Marcelo T. brindó por el éxito de 17 años de sostenido éxito. Cual Lenín su figura parecía unificar y disolver los diferentes segmentos fanatizados, tanto al público presente en Ideas del Sur, como a los 40 puntos que lo miraban. Una suerte de orgía medíática había ocurrido y yo era testigo. Las diferencias disueltas como en el dionisismo nietzscheano, el ser abierto al otro, para comprobar una vez más, que los lazos comunicantes hoy pasan por ondas, por sueños.
Tal vez la cuarta temporada debería llamarse "soñando por un baile". Más cool. Más brillo. Más dionisismo. Y contratar famosos para que sueñen y filmar sus sueños. Aquí los que bailarían deberían ser los espectadores.
Ejercicio lógico:
a- Tinelli es el mejor conductor del país
b- ¿de qué manera el mejor conductor del país se convierte en el 3° tipo más influyente de la Argentina, detrás del binomio K?
Quizá Bailando tenga la respuesta. Ahí descubrimos que Tinelli se asemeja a Lenín.