Tuesday, October 31, 2006

Salvemos al latín!

http://www.perfil.com/contenidos/2006/10/31/noticia_0015.html

Salvemos al latín. Y no lo dejemos en las lenguas podridas de los curas. El latín es la lengua de Spinoza, de Descartes, de los grandes pensadores romanos.
Que el fuckin' Benedikt no sea el único propietario de su salvación.

Monday, October 30, 2006

Mens sana in corpore sano


Que bueno es levantar pesas escuchando a Guns & Roses.

Mi caja de herramientas (for life)

Sunday, October 29, 2006

¿Qué estoy leyendo?


Giorgio Agamben (Filósofo)
McKenzie Wark (Hacker / Teórico Cíber)
Seth Godin (Marketer)
Toni Negri - Michael Hardt (Filósofos la izquierda "cool").

Philosophy goes Pop

La liga de los filósofos contraataca a los imbéciles del mundo: Maquiavelo, Marx y Madonna contra el Papa, Bush y las amas de casa.

Pensar con imágenes

Saturday, October 28, 2006

Home


Soundtrack del post: Home de Zero 7
Martin Heidegger desarrolla un suerte de dialéctica trunca entre tierra y mundo, donde la Heimat (patria) juega un papel importante, ¿casa o auto?, las casas del zodíaco, refugios, cabañas, hogares, territorios. Me gustan más los mapas que las guías. Siempre fui medio cartómano. Me gustan los espacios, menos el tiempo. Y Deleuze me despertó el interés en pensar con los mapas, en los espacios y a partir de los lugares. Los territorios y el clima determinan el pensamiento, decía Nietzsche (y es cierto). También la gastronomía y los vinos. "La indigestión alemana en lo alimentario también se ve en las categorías abtrusas y en la pesadez de sus conceptos", Nietzsche (sic). En cambio los conceptos ingleses son más ligeros, como los franceses y los italianos.
Casa es pertenencia. Mi casa me gusta y me importa mucho. Pero no es una pertenencia en el sentido de la "Heimat" de Heidegger. No hay tradición, ni patria, ni pueblo. En mi casa hay: luz (mucha), blanco y negro, un gato, botellas de vinos y destilados, libros (muchos), bibliotecas (cuatro grandes), cama, sillón cool, CD's (muchos, en varias torres), un cubo con zapatos, un armario (medio prefabricado), un solo cuadro con los descriptores aromáticos del vino, un humidor con cigarros, diarios y revistas, dos pesas de 6 Kg, una mesa de luz, un escritorio, una notebook, un equipo de Audio, una tele, un DVD y las cosas que hay en todas las casas. Por ende, yo pienso desde este espacio, con estos elementos. Como no tengo plantas no puedo pensar a partir de sus disparadores. "La patria es la biblioteca", según Borges. Yo ampliaría eso: la patria es la biblioteca, las torres de CD´s y todo lo que mencioné anteriormente que me hace ser el que soy. Es un ejercicio interesante: qué te hace pensar en tu espacio. Lo que te rodea te determina. Yo suelo escribir los fines de semana y en verano, por lo tanto los temas de mis ensayos versan sobre el ocio, las vacaciones, el verano, la buena vida, los placeres, el joie de vivre, el hedonismo. Y tienen un tono que marca eso. La música está muy presente en mi, por ende en mi escritura: me gustaría musicalizar un libro. Creo que no se hizo. Estaría bueno abrir un libro y que vayan sonando temas a medida que uno termina los capítulos, que vayan cambiando como un track list.
Home es más importante que Car. Es una categoría con mayor jerarquía. No me copan los autos. Sí me copa viajar. Pero no manejar.

Wednesday, October 25, 2006

Chabones Químicos

Estos pibes son lo más.
Últimamente, estoy escuchando uno a uno los discos de los Chemical Brothers (que tengo todos, incluyendo remixes) y me doy cuenta que su música es superior. Es como dice Bernard Summer: "hacen música pero con ruidos". Y esos ruidos logran tan nivel de estilización que parecen instrumentos. Los discos de los Ch. Bros son como sinfonías de ruidos urbanos sincopadas. Funk al palo industriales.
Tuve la suerte de verlos las dos veces que vinieron a BA y me volaron la bocha. La primera fue en Museum, para pocos elegidos. Hicieron dinamitar el tinglado de Perú con los grooves lacerantes de los temazos de Dig Your Own Hole. La segunda vez fue medio moco. Tocaron en Pachá al aire libre y llovía. No fue bueno.
Fatboy Slim dijo: "Los Chemical Bros hiceron que la electrónica le diera por el culo al rock". Es que los Hermanos hacen Rock, a su modo. Pero mucho más.
A destacar las colaboraciones: Noel Gallagher, Bernard Summer, Beth Orton, Los Lips y muchos otros. Creo que ya están medio vejetes, porque los últimos discos no tienen el impacto de los primeros.
Además, son dos DJs que se conocieron en la Universidad estudiando Historia. Esto deconstruye la figura patética del DJ como ignorante y brulote.
Van a quedar en la historia de la música.

Monday, October 23, 2006

15 canciones (que ayudan a vivir)


  1. The Hardest Part - Coldplay
  2. World Hold On - Bob Sinclair
  3. Best of You - Foo Fighters
  4. You are All I have - Snow Patrol
  5. Mr. Brightside (Jacques Lu Cont Remix) - The Killers
  6. Love me like you - The Magic Numbers
  7. Lonely by your Side - Azzido Da Bass
  8. Faster Kill Pussycat - Paul Okenfoald Ft. Brittany Murphy
  9. Can't get enough of your love babe - Barry White
  10. Easy - Groove Armada
  11. Destroy everything you touch - Ladytron
  12. Welcome to the Jungle - Guns & Roses
  13. Malibu - Hole
  14. Finally - Kings of Tomorrow
  15. California Love - 2 Pac

Marina

Yo y mi abuela Marina

Sunday, October 22, 2006

Coolness felina


El entretenimiento de Julia es mirar es por la ventana. Nada le gusta más que mirar. Es una gata contemplativa. Cada vez me convenzo más que los gatos son superiores a los perros en todo aspecto. Tienen cualidades sorprendentes y son mucho más relajados, pero no distraidos. La coolness del gato es atención serena y acción sutil. Pragmatismo hedónico, el gato es como una versión microfísica del león: duerme 18 horas por día, se lame, come, defeca, se deja mimar y acentúa su carácter lúdico. Felino ludens.
Mirá vos Julia lo que me sacaste.

El último gran héroe


Bruce Willis hace de un policia corrupto, borracho, rengo y solitario en 16 Blocks de Richard Donner. Hace de héroe, como siempre. Desde Duro de Matar a 16 Blocks, Bruce Willis parece haber ido puliendo y dándole genialidad a su cualidad de héroe.
En 16 Blocks, gran opus de Donner (remember todas las Arma Mortal y 48 Hs.), se cuenta el períplo del héroe urbano, pero a diferencia del canchero y catolicón de Mel Gibson (protagonista de la tetralogía de Lethal Weapon), Willis siempre es el cana solitario y que pule su moral desde un ángulo no moralista, sino desde su propia acción, sin sermones, sino modificando su propia existencia, sus acciones, sus actos. No es un bonachón, es un tipo común con amor propio y códigos virtuosos. Todos los personajes de Bruce Willis son de la misma manera: secos, de pocas palabras, lacónicos, cool, viriles, melancólicos y versátiles. Lejos del cancherismo, los héroes de de Willis son inteligentes pero llenos de dudas y problemas personales. Pero son pragmaticos, operan con lo que tienen, con lo que hay. En 16 Blocks, el detective Jack Mosley se resiste a que la gente pueda cambiar y él es el primero en cambiar de plano: "people change".
Aparte de sus papeles Bruce Willis siempre me cayó bien en lo personal. Hoy leía en el diario que le otorgaron su estrella en la ya mítica vereda del Teatro Chino de Hollywood. Bien merecido, Bruce. El planeta necesita más héroes y buenos tipos como vos, que fumen habanos y se hayan acostado con Demi Moore.
Según la Real Academia, Héroe es: "varón ilustre por sus hazañas o virtudes". Eso es Bruce Willis.
PD: Otros héroes que me caen bien son: Arnold Schwarzzeneger; aunque devaluado hoy por su puesto de Gobernator de Californa, siempre fui gran fan de Arnold. Brilla en películas extraordinarias, algunas obras maestras absolutas de James Cameron como: Terminator, T2 y True Lies y en Last Action Hero de John Mc Tiernan, también Kiefer Sutherland (24), Kurt Russell (Escape de New York y de L.A.), Batman (por Michael Keaton y Tim Burton) y el Batman Inicia de Christian Bale, Harrison Ford (en las 3 Indiana Jones de Spielberg), Tom Cruise (Misión Imposible y M:I 2, geniales pelis de De Palma y John Woo), Vin Diesel y Mat Damon (no es precisamente héroe en sentido estricto, pero en las películas de Bourne Supremacy compone a un agente posmoderno copado). Ahh, y Clint Eastwood, maestro. (sobre todo en Space Cowboys).
PD2: Los héroes que no me caen bien son: Mel Gibson, Sylvester Stallone (salvo en Rocky I), Superman, Steven Siegal, Chuck Norris, The Rock y Dolph Lundgren.

Saturday, October 21, 2006

En California también hay filósofos

California tiene muchas que cosas que me gustan: el mito de Hollywood, los valles de Napa y Sonoma con las grandes bodegas y los tremendos vinos (syrah, pinot y zynfandel), todas las empresas punto.com del Sillicon Valley (Google, Microsoft, Apple), el marketing del entretenimiento, el legado de Jack Kerouac y los beatniks, las playas de Malibú, la industria del cine porno y las grandes pornstars, el sol, el surf, cierta frivolidad culta (los museos de arte contemporáneo, las casas de las estrellas), las Highways, la UCLA, Stanford, el jazz wes coast (Chet Baker y Gerry Mulligan), el hip hop west coast, la mezcla, la frontera, los Beach Boys, las series californianas (24, Baywatch, el auto fantástico, Brigada A), los años 80, la mansión Playboy, el joie de vivre, el privilegio del cuerpo, los cocktails, los tatoos. Miles de cosas.
No hay filósofos californianos, por eso quiero conocer California. Para deconstruir ese mito. En California daban clases Foucault y Derrida. Y hay muchos seguidores de ellos. Hay que destruir el mito que no hace ir de la mano el verano, el sol y el pensamiento. En verano y con sol se piensa mejor y con más estímulo. Fuck los apologetas del invierno del pensamiento. Quienes arruinaran la imagen de la felicidad y el pensar y alentaron el mito del horror de la lucidez.
Por todo esto quiero conocer California. No moriré sin conocerla.
PD: Otros lugares que quiero conocer son: Australia, Hawai, Tokio, Kuala Lumpur, Las Vegas, Berlín, Shangai, Capetown, Corea del Sur.

Ranking de autores / Jacques Derrida


Este mi ranking de autores ordenados por la cantidad de libros que tengo:
  1. Jacques Derrida - 53 libros
  2. Martin Heidegger - 29 libros
  3. Friedrich Nietzsche - 27 libros
  4. Gilles Deleuze - 26 libros
  5. Michel Foucault - 19 libros
  6. Tom Peters - 11 libros
  7. Georges Bataille - 11 libros
  8. Maurice Blanchot - 11 libros
  9. Aristóteles - 10 libros
  10. Platón - 10 libros
  11. Immanuel Kant - 9 libros
  12. Rainer María Rilke - 9 libros
  13. Peter Handke - 9 libros
  14. Jack Kerouac - 8 libros
  15. Jean Baudrillard - 8 libros

Algunas observaciones:

  • De los 15, 11 son filósofos o pensadores.
  • Jacques Derrida está primero por mucha diferencia. Eso se debe a mi período derridiano excesivo y a la escritura de mi tesis sobre JD. De todas maneras, el gran Jacques me sigue pareciendo un filósofo incomprendido por los académicos y por los anti-académicos. Era muy literario y poético para los académicos y con muchas capas sentido y sin-sentido para los anti-académicos. Yo creo que era un dandy de la filosofía; un dadaista del pensamiento; un Duchamp del concepto. Y su filosofía es mucho más práctica y concreta de los que muchos creen. Lejos de un mero juego del lenguaje, la deconstrucción es toda una ética para el mundo contemporáneo. Mal y más leído por la gente de Letras (como se llaman ¿letrados?) y despreciado por los filósofos de la calle Puán, Derrida fue el filósofo más importante después de Foucault. Son muchísimas las corrientes de pensamiento que se desprendieron de su visión: desde el posfeminismo a la teoría literaria, desde el hipertexto digital hasta la ética del Otro de Levinas. El libro y las computadoras.
  • Sigo: Tom Peters es el único autor de temas de management y marketing.
  • Sólo hay dos narradores: Kerouac y Handke. Dos de los cuales fui gran fan allá por mis veinte años.
  • Un sólo poeta: Rilke. Esto se debe a la influencia de las lecturas de Heidegger sobre la poesía. Tuve un momento donde quise ser poeta, como Rilke. Que me parecía la imagen del anti-poeta por excelencia.
  • No hay autores hispanoparlantes. Se nota que no soy gran del español, ¿no? Borges casi entra. El resto no existen.
  • Hay seis francófonos, cuatro germanófonos y dos angloparlantes.
  • Los primeros cuatro autores son una gran influencia para mi: Derrida, Heidegger, Nietzsche y Deleuze. De alguna manera pasé por períodos en mi vida donde fui derridiano, heideggeriano, nietzscheano y deleuziano. De hecho, son las cuatro visiones de mundo en las que alterno.

Wednesday, October 18, 2006

El bajo porteño: mi territorio filosófico


Siempre me gustó el bajo de Buenos Aires.- En algún momento barajé la posibilidad de vivir en la calle Reconquista o San Martín o 25 de Mayo. Me gusta el downtown de BA. Me gustan los extranjeros que circulan, la mezcla de idiomas, los bolichines, los pubs, las putas de la cortada 3 sargentos, las discotecas del bajo (Bahrein), las tabaquerías, los locales comerciales de Florida, Plaza San Martín, los hoteles, la vida de hotel, los locales de CDs importados de Galería Jardín, el winery de Alem, el CCEBA (con sus muestras de arte digital), el Goethe (donde estudié unos cuantos años alemán); es una cartografía de deja vú constante y continua. Zona de placeres y hedonismo. La empecé a descubrir a partir de los ventipico, en una etapa más solitaria e intelectual de mi vida. Introspectiva y avantgarde, como el bajo. Me gustan también los fines de semana desiertos y medio esperpénticos del bajo. Ese cosmopolitismo anárquico y extraño. Solía ir a caminar los fines de semana del invierno por las calles peladas del downtown. Tal vez porque trabajé un tiempo en Galerías Pacífico y la pasé muy bien, tal vez porque es una zona melancólica y hasta sepia. Como en esta foto de hace años, donde iba a tomar unos tragos a La Cigale con mi primo Francisco.
El bajo es un territorio de comodidad para mí. Un territorio sin origen, con presente y más futuro. El bajo es una zona sin procedencias, donde toda la gente está de paso, es un no-lugar, como diría Marc Augé. Amo los no-lugares: los aeropuertos, las estaciones de servicio, los hoteles, los subtes, las carreteras, Estados Unidos. Odio las tradiciones, las raíces, lo autóctono, la historia, el historicismo, Europa. "Los días de la tradición, de la raza", ese mito del origen que sólo genera segregación ridícula.
Últimamente, estoy releyendo mucho las conversaciones de Gilles Deleuze (uno de mis diez libros de cabecera). En un arranque de genialidad, Deleuze cita a Arnold Toynbee: "Nómadas son lo que no se mueven, se convierten en nómadas porque se resisten a partir". Es la cita más bella que leí sobre los viajes, y también la más lúcida. Siguiendo esa línea de pensamiento, Kant (que jamás salió de su natal Köninsberg, Prusia) sería el filósofo más viajero de todos. Nietzsche, que deambuló por media Europa, el menos. Y el bajo es sinónimo de sabiduría para mí. Mi amigo, el filósofo Edgardo Castro vive en la calle San Martín. Castro, doctorado en Friburgo, es el intelectual que más y mejor conoce la obra de Foucault en el país. Recuerdo visitarlo en su filosofal departamento para pedirle consejos respecto de mi futuro como pensador Castro, con su pipa y sus tiradores, lo primero que me dijo fue: "no cuelgues el diploma". El bajo es esto también para mí.
El bajo es un poco como la filosofía de Deleuze: rizomático, interconectado y sin origen. Impuro pero plástico y estético. Tiene el estilo que Deleuze detecta en el tenis de John McEnroe, en el windsurf o en los videoclips. Tiene la maravillosa interconexión de puntos aparentemente imposibles de liar. Es un territorio filósofico, un territorio de melancolía y extraña vitalidad.

Monday, October 16, 2006

Pasaje Giuffra 330

Abro el paréntesis.
Voy a escribir en primera persona.
La novela de mi generación no se escribió y alguien debería hacerlo.
A los 18 años era un pibe con inquietudes. Entré a estudiar cine en una ignota universidad del cine en San Telmo, sin saber exactamente que me depararían esos dos años. Tuve la suerte de vivir un tembladeral de creatividad, de pasión, de increibles descubrimientos para un chico tímido ávido de lecturas, de películas, de música extraña, de todo. El café de León hervía y era horrible. Pero todo se cocinaba allí. Los mejores debates se daban cita en esa ágora posmo. Mi generación era culta, hedonista, cool, frívola, en fin, eramos bohemios con papis que pagaban una saladita cuota para que disertaramos de cultura. Era común los cruces entre todos: la inmensa cultura musical de Gaby Lichtmann que traía la última banda de rock noruega, la erudición fina e irónica de Llinás, la "intensidad" del cine americano de Nico Entel, la alta cultura clásica de Juan Seonae Cabral, la fascinación por Coppola y Scorsese de un Szifrón enfundado en sobretodos, el mutismo simpático de Kohutiak las bizarreadas de Powa, el histrionismo surreal de Ale Zucco. En el patio de la ex-sede de la calle Piedras veíamos pasar a las bellezas de Marion y de Jazmín Stuart. Aun recuerdo mi devoción irremediable hacia Jazmín. Las cartas y las largas llamadas por las noches. Mi despertar algo infantil todavía. Los trenes al festival de cine de Mardel eran verdaderos raídes hacia la desconocido a ver películas la gran mayoría intrascendentes. Las playas, los tenedores libres, las salidas en grupo al cine, los ciclos de cine japonés en el San Martín, el descubrimiento de Tarantino con Pulp Fiction que casi ocasiona peleas estéticas y de las otras, las noches de Guardia Vieja en el C.O.D.O., el humo de los cohibas y montecristos que nos fumábamos gracias al 1 a 1 menemista, el humo de marihuana, los desayunos en el McDonalds del bajo, las clases de Filipelli viendo las primeras imágenes de Sin aliento de Godard. Todo esto fue grandioso. Las pizzas de parado en Güerrín, las caminatas por Corrientes en salderos comprando libros de cine y de los otros. Mis poleras negras, mi misticismo zen, mi barba demasiado larga, mi fanatismo hacia el tándem Wenders-U2, las salidas en el Torino de Goldbart escuchando el dub deforme de Lee Perry con Medina fumado y melancólico. Las siempre recurrentes vueltas de los boliches perdedores, las noches en la ópera y la paz armando equipos de fútbol de directores de cine (Hitchcock de 10). Todo esto y mucho más. Mi primer trabajo con Fernando Ayala, leyéndole guiones de Nueve Lunas en su depto de Libertador. Mi vocación de escritor. Mal poeta. Regular narrador. Pero buen teórico, buen disparador de conceptos y de mitologías. Un vino hacía que nos trenzáramos por cuestiones tan diversas como el cristianismo ortodoxo o la última nota de Rodrigo Tarruella en El Amante. Nuestra pretensión era directamente proporcional a nuestra avidez e interés. Fuimos la generación del noventa y estuvo bueno, estuvo buenísimo. Nadie escribió nuestra novela. Deberían hacerlo. Me refiero: alguien, un narrador de verdad, tendría que hacerlo. Sabíamos pasarla bien. Hoy no sé si las nuevas generaciones podrían llegar al extremo de que dos tipos se retiren el saludo por la discusión sobre un plano-secuencia, un cuento o una canción. Eramos un poco snobs, sí, pero éramos creativos. Una usina.
Entre 1994 y 1995 estudié cine, pero también leí como nunca antes, ni descubrí tanto rock, ni fui a tantos conciertos, ni estuve con gente increible. Me gustaría tener todavía las cartas que le mandaba a Jazmín y que ella me respondía con sus correcciones. Me gustaría, bah, a veces tengo el sentimiento de "melancolía eufórica" por esos años, antes que me decidiera a estudiar filosofía, previo paso por diversas experimentaciones místicas (católicas, budistas, zen). Siempre quise ser como Kerouac: escribir mucho, viajar por California, tener una amante negra, ser cool, escuchar jazz (Coltrane) y tener un gato. Los beatniks fueron otro descubrimiento. Cada uno tomó por su lado y bien que lo hicimos. Recuerdo el ejercicio que hacíamos: ¿Cómo te ves de acá a diez años? Y yo me veo bastante como hoy. Siempre supimos lo que quisimos. A veces creo que los que tenemos 30 ahora se nos ve mal. Sí, eramos nenes de mamá con inquietudes, pero teníamos pasión por algo mucho más interesante que las generaciones anteriores y las actuales. Nos interesaba la política, pero una política demasiado teórica o demasiado idealizada. Pero nos copaban los Chemical Brothers porque eran DJ's y hacían música para bailar pero habían estudiado Historia medieval. Yo viví el tránsito donde el rock dejó paso a la música electrónica, donde escuchar música electrónica estaba bien porque no era "sólo para bailar" o porque quienes la hacían "eran inteligentes". Tal vez haya sido la burbuja de los noventa. Posiblemente. Pero ahora no quiero teorizar, sino recordar como fue.
Hay un escena de París-Texas que vi decenas de veces. Cuando Travis (Harry Dean Stanton) se encuentra con Natassja Kinski en el peep show. Yo quería ser Travis y quería tener a una mina como Natassja Kinski. Atravesar todo el desierto texano para decirle a una mina que la amaba. Estaba enamorado de esa mujer. A veces lloraba con esa escena. Mi primer ejercicio fue filmar esa escena desde la tele. Ahora, me doy cuenta, yo quería ser un héroe, un personaje.
Hoy pasaron diez años. Y soy otra persona, pero conservo aun esa pulsión que me formó y a la que luego le di forma.
Tal vez sea un poco caótico este fluir.
Pero alguien debería escribir esta novela. No yo, por supuesto que soy un mal narrador.
Cierro el paréntesis.
Mejor dejar sonar "Put your records on" y que Corine Bailey Rae me haga dormir como un bebé. Tengo 30 y me siento mejor que nunca: tengo mi gata y sólo me falta acostarme con una negra. Tal vez sea en el próximo viaje a Manhattan.
Salutte.

Sunday, October 15, 2006

Máquinas cognitivas

Hace poco tiempo me di cuenta que me interesa sólo el conocimiento. Existen diferentes dispositivos cognitivos. El libro fue "el" dispositivo del saber. Hoy ya no lo es. La máquina cognitiva del siglo XXI es Internet. La red en sí misma es un aparato cognitivo. Yo voy donde vaya el conocimiento. Y el conocimiento implica nuevas estrategias, nuevas tácticas, nuevas modalidades de negocio, nuevas aproximaciones. La red es una lógica cognitiva per se. Como lo es el libro.
Attenti. Que todo cambia

Seth Godin o el marketing delirante

Este tipo es un marketer genial. Un mix de Michel Foucault y el funker sueco Ridderstrale. Recientemente, publicó el libro All marketers are liars. Su blog www.sethgodin.com es un verdadero arsenal de ideas de comunicación. Ex-vicepresidente de Yahoo! y CEO de Yoyodyne, Godin es licenciado en filosofía y MBA. Autor del concepto de marketing del permiso (en contraposición del marketing de la intromisión), es un verdadero lider del marketing directo e interactivo. Sus libros son estimulantes y hervideros de innovación.
"Take Leo Burnett, David Ogilvy, Bill Bernbach and Mark Twain. Combine their brains and shave their heads. What's left? Seth Godin."
Jay Levinson, author of Guerrilla Marketing

Angelina

Esta es la mujer más sexy, sexual y sensual del planeta. Angelina es mi sueño imposible, mi hembra ideal. Angelina es el deseo puro. Difícil mujer más deseable.

Somos más libres de lo que creemos

El siglo XXI que se ha iniciado es la expansión del capitalismo global mundial, en sus diversas vertientes, potenciado por la transformación tecnológica más acelerada de la que se tenga memoria. El estado actual parece ser una gran red sin centros determinantes; a pesar de lo percibido no vivimos en la época de ningún imperio: Estados Unidos es un país dominante pero declinante. Hacia 2020 su PBI será superado por el de China y se encontrará en igualdad de condiciones que India, Rusia, Indonesia o Brasil. La izquierda marxista fracasó, pero eso no significa que el liberalismo haya triunfado sin mostrar miserias. El programa filosófico de la izquierda ha perdido sustento teórico frente a un mundo que ha mutado en su estructura de desarrollo y poder. En el día de hoy todo es centro y periferia. Dentro de un mismo país encontramos poder y contrapoder, encontramos superficies de coerción y de liberación, amos y esclavos. El mundo es un inmenso sistema de flujos y contraflujos de todo tipo: datos, capital, stocks, acciones. El hombre mismo ha devenido una base de datos orgánica, todo es procesamiento de datos. La sociedad de control es una realidad plena y comprobable en nuestro discurrir diario. Tanto el marxismo como el liberalismo operaron y operan con un esquema de control y una biopolítica negativa. La propiedad de los medios de producción hoy no significa lo medular de esquema de poder, sino el control sobre la circulación de información. Hoy los servicios (no los productos) son los generadores de trabajo de la amplia mayoría de población. La comunicación y el marketing operan como las dos disciplinas prototípicas del sistema contemporáneo de generación de riqueza. Hoy las habilidades son intelectuales o técnicas, no manuales. El obrero y la fábrica han desaparecido. Hoy la propiedad de capital que es fuente de mayor control es el copyright y el capital simbólico o intelectual: las patentes, las marcas, los registros. Paradójicamente, no podemos encontrarnos en mejores condiciones como para generar una biopolítica afirmativa y una sociedad libre. La sociedad libre no se construye con un programa filosófico de izquierda clásico, no se contruye con Marx pero tampoco con Adam Smith o Hobbes. Una “izquierda” sin Marx es factible. La sociedad mediática es también una sociedad de diseño, de opciones vitales que encuentran grietas al control. Internet es una herramienta maravillosa que a la fecha no ha sido factible de controlar por más que se lo ha intentado. Esta alternativa o modo de vida libre es aun mejor sin Marx: el marxismo era excesivamente utópico, trascendental y normativo. La libertad hoy es diseño de nuevas opciones de la formas dentro de la inmanencia de esta realidad compleja pero en configuración. Hoy la “revolución” se hace “en” el sistema con sus propios elementos, subvirtiendo sus fines o sus usos. La olvidada categoría de uso que Agamben retoma en sus trabajos recientes no puede resultar más oportuna. Profanar en virtud de usos de mayor libertad las herramientas de la sociedad de control es una vía sumamente efectiva.
¿Cómo diseñar modos de vida libres al control? Básicamente, generando y no criticando prácticas que permitan la libre circulación del conocimiento. Combatiendo la propiedad intelectual o copyright a través del software libre o del copyleft, bajando música libremente a través de softs gratuitos, creando blogs, desarrollando socialidades virtuales, creando música sampleada (el hip hop fue un enorme ejemplo). Estas prácticas pueden verse como alternativas vitales de algo nuevo. Hay dos ideas que el filósofo italiano Paolo Virno ha desplegado que resultan sumamente estimulantes: “esfera pública sin Estado” y “comunismo del capital”. No es mi intención desarrollarlas sino comentar brevemente que en esta dirección se está gestando una posibilidad del diseño de vidas y sociedades que aun no estamos alcanzando a vislumbrar con claridad. Una izquierda sin Estado, un comunismo del capital, un comunismo que despliegue tácticas para la libre circulación del conocimiento (hoy el mayor capital). Si el conocimiento resulta hoy la llave de acceso al poder y no la posesión de los medios de producción, quien controla el flujo de información y la comunicación hace valer el poder coercitivo. Las sociedades de diseño, las vidas diseñadas por una biopolítica afirmativa y positiva podemos obtener el espacio para una microfísica y un contrapoder en pos de la libre circulación del saber a disposición de todos y sin tener que pagar para acceder a él. Posiblemente, la vigencia del pensamiento de Spinoza en las nuevas corrientes de la izquierda del siglo XXI resulten un saludable síntoma. El programa filósofico del filósofo portugués hoy parece ser hecho a la medida de la realidad del siglo XXI. Su filosofía, por cierto no es utópica ni trascendental ni normativa como lo es el marxismo. Su filosofía es comunitaria, inmanente, práctica, táctica, estética y alegre. Una filosofía mucho más subversiva (como señala Toni Negri) de lo que resulta en apariencia, una filosofía del pacto y no del contrato, una filosofía para el desarrollo de una nueva comunidad libre.
El problema de la pertenencia: lugares que dan pertenencia. Cuando la pertenencia al Estado-nación ha caducado, los valores de la patria se han desplomado: ¿dónde pertenecemos? ¿Qué nos da pertenencia? ¿La empresa nos da pertenencia? ¿Los marcas nos dan pertenencia? ¿Esos lugares cerrados nos dan pertenencia con sus propias reglas? ¿El consumo nos da pertenencia? Sin Estado, sin patria, sin familia, las pertenencias del individuo se dan a través de otras sociedades menores o cerradas con sus códigos particulares o tal vez la empresa. ¿Pertenecemos a Nike, a Blockbuster, a Starbucks? En todo caso, pertenecemos a microsociedades. La ciudad, lo institucional, nos da el marco formal, sin contenido; nos da el esqueleto mínimo, las reglas ínfimas por las que nos movemos; el contenido viene de otro lado.
Este es un libro sobre códigos. Sobre microsociedades. Sobre reglas, hábitos, acciones, cuerpos. Un libro sobre ética. Un libro sobre política, sobre nuevas soluciones a nuevos problemas.
Todos estos lugares cerrados o abiertos responden a otras formas de actuar, otras leyes. Lugares en los que los cuerpos se acomodan a otras realidades y puedan dispararse libremente. Microsociedades. Sociedades ínfimas que se reglan de otra manera; la moral opera de otra manera. Lugares en los que lo institucional no interfiere; lugares de modalidades disímiles, lugares de “resistencia”. Lugares en los que los cuerpos actúan de manera distinta a lo abierto, institucional, a la ciudad. Lugares donde el “control” no puede operar o lo hace tangencialmente. Son otras formas de contra-poder.
Vivimos operando con poderes y contra-poderes, con conceptos frívolos, pero somos mucho más libres de lo que creemos, damos por hechas o normales instancias absolutamente modificables y cambiantes; depende de nuestras decisiones. En ese sentido, la ética de la forma que parte de Foucault, nos deja en claro esa verdad irrevocable de la posible variación contíua de todo. Nuestras decisiones, nuestra elección personal no es menor ni constituye algo evanescente; en todo caso, es la evanescencia de lo frívolo, de lo real, de nuestro espacio de libertad. Si como Foucault dice, la realidad no es como plantea Marx ni el trabajo es la esencia del hombre, entonces debemos preguntarnos por las causas que hacen que al trabajo y la pertenencia se las vean como esenciales cuando son productos de un mecanismo de poder que se da por sobreentendido; debemos leer las necesidades de ese mecanismo de poder, su objetivo. A menudo esos mecanismos suelen ser más pequeños de lo que creemos, son micropoderes que disciplinan nuestros cuerpos. Contra esos mecanismos de poder podemos operar más de lo que creemos; podemos ser sumamente libres tornando esa disposición en nuestra ventaja, nuestra fortaleza, nuestra condición de posibilidad de desarrollo de una ética de la forma para ser libres.
En nuestras manos está el diseño de la existencia.
(De mi libro Vidas diseñadas).

Tuesday, October 10, 2006

Ranking de Directores de Cine


  • Alfred Hitchcock
  • Orson Welles
  • Jean Luc Godard
  • Luis Buñuel
  • Quentin Tarantino
  • Martin Scorsese
  • Francis Ford Coppola
  • James Cameron
  • Wim Wenders
  • Werner Herzog
  • Takeshi Kitano
  • Jules Jordan

Estos son mis directores de cine favoritos a la fecha.

Saturday, October 07, 2006

Fergie

Me encanta Fergie. Recientemente, lanzó su primer disco solista. Es una chica sexy, inteligente y que hace muy buena música

Philosophy: Just Lifestyles


Los filósofos, por su parte, no pueden ofrecernos otra cosa que formas de vida (…) Todo individuo tiene, por medio de sus inclinaciones, derecho a los principios que no lo anulen como tal. Y es probablemente aquí, y no en ningún otro lado, donde hay que buscar el origen de toda filosofía. Todo sistema, con tal de que encuentre su verdadero héroe, consigue dar cuenta del mundo. Lo que ocurre es que lo que hay en la naturaleza humana de adquirido por el estudio se estrella casi siempre con las contradicciones; en cambio, lo innato se abre paso por doquier y llega no pocas veces a triunfar con la mayor fortuna de sus antagonismos. Lo primero que necesitamos es estar en consonancia con nosotros mismos, ya que estamos siempre en condiciones, si no de eliminar, por lo menos de neutralizar las desarmonías que se nos imponen desde afuera.

J. W. Goethe; citado por E. Cassirer de Goethes Gespräche en Kant, vida y doctrina.

Tuesday, October 03, 2006

Foto erótica

Snobismo y vida experimental

¿La frivolidad es snobismo? ¿El snobismo es frívolo? ¿Hay diferencias entre snobismo y frivolidad? ¿Un snob es un frívolo? ¿Y al revés?
Alexandre Kojéve dedicó unos cuantos años de su vida a leer página por página la Fenomenología del espíritu de Hegel en un curso en la École Pratique des Hautes Etudes de París. Esto fue por los años 1938 y 39. En una larga nota a pie de página de su Introducción a la lectura de Hegel, Kojeve afirma con claridad que el agotamiento de la historia es efectivo, es un hecho consumado y concreto. Las sociedades post-industriales ya han abandonado o superado por apoteosis la lucha contra la naturaleza. Esta forma de habitar, de vivir del hombre post-industrial, conlleva a una felicidad o dicha que los hombres, en su nueva animalidad artificial, se dan a sí mismos, a través de comportamientos artísticos, eróticos o lúdicos. Esto no es sino la evidencia de la ausencia de un discurso hegemónico de sentido, un logos en sentido fuerte. Es aquí donde aparece el ambiente, las formas de habitar, las maneras de ser.
El filósofo Paolo Virno, en su libro El recuerdo del presente plantea este estado de cosas de una manera muy explícita:

Sin embargo, al finalizar la Historia se perfila también un modo de ser diametralmente opuesto a aquel que se ha esbozado hasta ahora. Se trata del esnobismo. Vale decir: de un comportamiento artificioso que rehúye todo automatismo utilitario y contradice el “dato natural o animal”. Aunque no tenga ninguna relación con el trabajo o con la “lucha bélica y revolucionaria”, el esnob tiene sin embargo abierto un surco entre la forma y el contenido de su propia actividad, de modo de garantizar a la primera una marcada independencia (y supremacía) en la confrontación con el segundo. Modelo insuperable de este modo de ser es la civilización japonesa: allí, efectivamente, el teatro No, la ceremonia del té, el arte de los ramos de flores, han desarrollado una difusa propensión a “vivir en función de valores totalmente formalizados”. No más histórico, pero todavía humano (…), el esnobismo japonés alude, según Kojeve, a un principio-esperanza de alcance general: “aunque hablando ya adecuadamente de todo aquello que le es dado, el Hombre post-histórico debe continuar separando las ‘formas’ de sus ‘contenidos’, pero para autocontraponerse como una ‘forma’ pura para sí y para los demás, tomados como ‘contenidos cualquiera’ (pp. 44-45).

De esta manera, lo que Virno plantea aquí con lucidez es esta emergencia de “lo snob” como un formalismo o ritualismo que podríamos leerlo como esteticismo de las acciones. Acciones, como en el caso del Japón, libres un contenido, acciones independizadas de su transmisión. ¿Esto que Kojeve llama snobismo es un acto de frivolidad? ¿Podemos leerlo de la misma manera que la frivolidad? ¿Por qué no o por qué sí? Si el individuo de hoy es un ser post-histórico, portador de una “nueva animalidad”, libre de un logos como agente organizador de la realidad y que recurre a un formalismo o snobismo de la existencia, ¿esto puede llamarse frívolo? ¿Esta actitud frente a la realidad post-histórica es frívola?
Siguiendo las reflexiones de Virno sobre las observaciones de Kojeve a propósito de Hegel vemos que en rigor el snobismo que describe Kojeve aun puede leerse como emergente de la vida histórica o por lo menos así lo entiende Virno:

…lejos de interpretar un rol de protagonista en el teatrito de la post-historia, el esnobismo construye nada menos que la quintaesencia de la vida histórica. Su prerrogativa es mostrar la autonomía y la exhuberancia de las “formas” respecto de los “contenidos”: pero esta autonomía y esta exhuberancia ¿qué otra cosa son sino el presupuesto del trabajo, de la política, en suma, de la “acción en el sentido fuerte del término? El esnobismo pone al desnudo el fundamento de los conflictos históricos, ya que se empeña en representar, mediante una serie de gestos determinados, el contraste que subsiste, en general, entre el gesto humano y el “ser-dado”. Separando las “formas” de los “contenidos” expresa fácticamente la imposibilidad de que un determinado hecho realice totalmente el correspondiente poder-hacer ( …) el esnobismo es una praxis peculiar que en refleja en sí, exhibiéndola sin tapujos, la historicidad de todo tipo de praxis (p.45).

De este modo, para Virno el snobismo que señala Kojeve es la consecuencia de una acción histórica concreta. Esta acción reflejada en una formalidad evidente y contundente. Ahora bien, no menos cierto es que esta formalidad de los gestos libre de los contenidos tiene un fuerte componente esteticista o por lo menos suplementario. El snobismo se revela como una articulación de acciones, gestos o formas de ser totalmente independientes de un contenido deliberado o de un mensaje unívoco y unilateral. Sin bien, como dice Virno, las formas del snobismo evidencian una praxis histórica no menos cierto es que esa praxis ya no se muestra como una acción más en el marco de una Historia teleológica y escatológica, de una Historia con una finalidad mesiánica. Son las acciones libres de esa finalidad lo que las vuelven formalismo puro, es decir, snobismo.
Entonces lo que deberíamos entender como snobismo está bastante alejado de lo que la vulgata entiende. El snobismo es el esquema de las acciones o gestos, en tanto praxis de los cuerpos de nueva animalidad, libre de una Historia de sentido. El snobismo es un esteticismo y formalismo del hacer; una ética de la superficie. Un continuo accionar que no tiene fines revolucionarios ni productivos –ya que concibe la historia como no decimonónica ni finalista. Quizá allí radique su verdadera “revolución” o mejor, su experimentación. Porque el snobismo puede verse como una experimentación en la forma de vivir. Un vivir que no está ya condicionado ni por una beligerancia política en términos ideológicos ni por un automatismo productivo en términos capitalistas. El snobismo es experimentación de la existencia, autoconstrucción de las acciones porque sí y para sí.
Ahora bien, ¿podemos leer esta experimentación existencial como frívola? Depende de lo que entendamos por frivolidad. Frívolo se entiende como superficial, como evanescente, como de moda, como pasajero. Frívolo es el calificativo para acciones banales, para acciones que no son utilitarias ni productivas (por lo menos no en primera instancia). Frívolas son las acciones libres de fines ideológicos. Frívolas son las acciones post-históricas. Frívolas son las acciones que se hacen porque sí, que se hacen para “aparentar” o para “lucirse”. Es cierto que no hay un formalismo extremo como en el caso del snobismo japonés que describe Virno a propósito de Kojeve, pero también es evidente que las acciones llamadas frívolas son puro formalismo sin contenido alguno. El frivolismo, si vale esta invención, podría también llegar a verse como una acto de experimentalismo existencial de la misma manera que lo es el snobismo.
Se puede ver claramente que “el consumo” carece del refinamiento del teatro No, pero sin embargo las acciones occidentales y banales se unen con el formalismo snob del Japón en su núcleo.
De modo que si bien técnicamente el snobismo no es exactamente lo mismo que el frivolismo. Algunas acciones consideradas frívolas no son sino absolutamente propias de su época post-histórica e incluso que podían llegar a verse como formas de experimentalismo de la existencia cuando a simple vista no parecen tal cosa.
El snobismo y la frivolidad son dos formalismos de una existencia experimental mucho más sutiles que los postulados anacrónicos de las izquierdas reaccionarias o las derechas nacionalistas. Con la crisis del Estado Nación y la esquizofrenia del mercado, el snobismo y la frivolidad pueden resultar éxodos o fugas válidas para un experimentalismo de la existencia profundamente irónico, paródico y placentero a la vez.

Helmut Newton o la belleza fetish


La connotación fetichista del zapato es obvia a esta altura. Ahora bien, ¿a qué responde este sentimiento de sensualidad del cuerpo al ver a una mujer calzada en un par de tacazos? Hay dos fotógrafos que han hecho una estetización de estos artículos y de las féminas que los portan: Eric Kroll y Helmut Newton. Ambos, a través de sus libros, han elevado a la categoría de verdaderas gemas a tremendos zapatos que juegan con el látex de las modelos de ocasión. Las mujeres de Kroll y de Newton son diosas pero de la tierra, bien terrenales, irónicas, inteligentes hasta cultas diría. Son mujeres bellísimas, femeninas, pero no tienen esa belleza inocua o vacía de las fotos de moda de cualquier revista. Son mujeres que, además de simbolizar el deseo o las fantasías de Kroll y Newton, simbolizan inteligencia y cultura. Se ríen de sí mismas, de su rol de objeto –en este sentido están en las antípodas de las barb-girls como Pamela Anderson o de las pin-ups de los años 60’s. Estas son chicas terriblemente sexys, irónicas, cómicas, lúcidas, gozadoras. Lo que logran Kroll y Newton es mostrar a la mujer-fetiche que se ríe de su propia condición. Y esto es más excitante para el hombre aún. Y no es casual que tanto Kroll como Newton tengan una fijación fetiche con los zapatos en todas sus formas. Las chicas que fotografían tienen zapatos de tamaños y formas ridículos en algunos casos, seguramente difícil de ponerse para andar por cualquier lugar corriente. Pero allí está la intencionalidad de esta búsqueda del deseo masculino sobre estos cuerpos femeninos tan estilizados e inteligentes. Estos cuerpos fetichizados y, por ello, terriblemente erotizados en totalidad. Ya no nos erotiza más las zonas clásicas –los pechos, el culo, las piernas- sino todo el cuerpo de la mujer, toda su epidermis. Precisamente, por este quiebre de la fijación tradicional en lo erótico. Ahora, erótico es todo el cuerpo de la mujer; desde sus cabellos hasta la punta de las uñas de sus pies.

Sunday, October 01, 2006

Es una lucha

El arte de vivir se asemeja más a la lucha que a la danza en lo que se refiere a estar firmemente dispuesto a hacer frente a los accidentes incluso imprevistos.

Marco Aurelio, Meditaciones

Libros - Bomba


"…me gustaría escribir libros-bomba, es decir, libros que sean útiles precisamente en el momento en que uno los lee o escribe. Acto seguido, desaparecerían (…) Tras la explosión, se podría recordar a la gente que estos libros produjeron un bello fuergo de artificio. Más tarde los historiadores y otros especialistas podrían decir que tal o cual libro fue tan útil como una bomba y tan bello como un fuego de artificio".

Michel Foucault, Diálogo sobre el poder, 1975

Mis valores

  • Alegría
  • Amor propio
  • Elegancia
  • Magnanimidad
  • Lucidez
  • Coolness
  • Liberalidad (generosidad)
  • Placer (capacidad de gozo)
  • Temperancia
  • Constancia
  • Innovación
  • Versatilidad (capacidad de adaptación)
  • Búsqueda permanente

Lo sexy


Variaciones sobre lo erótico: instantáneas de la realidad de los cuerpos. Lo erótico es lo pleno, es el plexo en que nos formamos para dejarnos discurrir; quien pudiera discurrir diariamente. Lo erótico es la “esencia”, si es que esto existe. Erótico es el saxo de Joshua Redman, eróticos son los labios de Angelina Jolie, eróticos son los ojos de cualquier mujer que se posa sobre nuestra mirada cohibida (“¿por qué me enamoro de todas las mujeres que me miran?”, diría Jim Carrey en Eterno Resplandor...), erótica es una mujer elegante que fuma habanos, erótico es el syrah, eróticas son las tangas y las bikinis, erótica es la prosa de Proust, erótico es el cine de Buñuel, erótica es Jane Fonda haciendo de Barbarella, erótico es el latex, eróticos son los tacos, eróticos son los anteojos en el rostro de Nicole Kidman en Eyes Wide Shut, eróticas son todas las Nicole’s. Erótica es el mejor disco de Madonna. Eroticón era muy cómica. Eróticas son las tetas, el culo y la boca de Monique Covet, excelsa pornostar húngara.
Erótico es vital, es lo mismo; no hay diferencia. El cristianismo no es erótico porque allí lo erótico es condición de culpabilidad y redención, eso no es erotismo, eso es vivencia de lo erótico como sucio. Y el erotismo es solar, es brillante, alegre, es pulsional, es afirmativo, es total. El cristianismo vive lo erótico extorsionado por la culpa, por ende, lo vive condicionado, lo vive con parálisis, como parásito. Los griegos, los romanos, los chinos, los indios, viven lo erótico como tal. De allí los banquetes y kamasutras. No hay suciedad ni culpabilidad en lo corporal. Lo corporal tiene normas, pero son más bien estéticas antes que morales. Considerar a la sexualidad un mero medio para engendrar es tan banal como no diferenciar entre una comida y un banquete, entre cocina y gastronomía; es no vivir por el principio del placer sino de la necesidad: he allí la mayor falta de cultura.
El principio del placer. Vivir de acuerdo al principio del placer. Es un lema en cierta medida epicúreo. Pero Epicuro considera en primer lugar como placer a la ausencia de dolor, de allí en más todo es bienvenido. El exceso es tan nocivo como el dolor. Por ello el placer se ajusta a la medida, a la prudencia en el gasto que hagamos del cuerpo. Todo elegantemente, diríamos; sin perder la línea. Claro que el placer cuando es bien gestado vira en un acto amoroso. El amor es la quintaesencia de lo placentero. Y cuando el placer se perfecciona gestiona todo tipo de acciones. Es más interesante y bello ver a un hijo como fruto del placer consumado a tal punto que es amor, que como abnegación del amor cristiano ausente de satisfacción. El hijo también goza y gestarlo desde el gozo lo hará un conspicuo sibarita, amante de este mundo.
Escribir es un acto placentero. Leer, de igual modo. Pero la escritura sólo llega a ser placentera cuando nos olvidamos de lo queremos decir y se da autónomamente; el mejor ejercicio sería la escritura automática de los surrealistas o el cadáver exquisito: una fluidez de palabras sin control, como una saludable eyaculación, como un solo de saxo que improvisa sobre ciertos patrones. Sin embargo, cuesta comparar el éxtasis de la escritura o lectura con un orgasmo. Quizá por ser actividades mediadas por cierto cálculo o estructuración de la lógica. Sí, en cambio, las actividades más notoriamente sensoriales: como el beber, el comer o el fumar. La música, por su parte, tiene una dosis de sensualidad indudable. La música es el arte más sensual que existe. Desde luego que las artes visuales también por la referencialidad evidente; pero la música lo logra.
Son eróticas las campañas de moda, los desfiles de moda, la moda en general. Sin esto el fetichismo no habría existido jamás. El viejo lema es inexacto porque a menudo está bueno mostrar y no sugerir. La diferencia es que en la moda se muestra todo, la ropa incluida. Y la ropa y los accesorios son tan eróticos como los cuerpos.
Es entonces donde lo erótico es lo cotidiano, es lo que vivimos; toda vivencia es erótica; en todo gesto hay una carga de erotismo, de conmoción de belleza de lo que somos; en esto reside el impulso amoroso de la conquista, de lo musical hasta incluso de lo que producimos. Porque el trabajo no debería verse como algo ajeno al placer amoroso. No es un versus. Sino que emana del mismo principio. La pulsión de producción también es una emanación de nuestro centro movilizador, de nuestro plan.

Statement

La inteligencia no es oro ni plata ni gloria ni riqueza ni salud ni fuerza ni belleza. ¿Qué es, entonces? Aquello que es capaz de hacer un buen uso de esas cosas y aquello por lo que cada una de esas cosas es agradable, magnífica y provechosa. Sin ella son inútiles, infructíferas y perjudiciales, y agobian y avergüenzan al que las posee.

Plutarco, Sobre la fortuna